La operación policial ejecutada por el Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria en los últimos días ha permitido desarticular, al menos parcialmente, a una notable célula de la Mafia Albanesa con sede en Cataluña, la cual posee la capacidad para introducir grandes volúmenes de cocaína en Europa a través de embarcaciones de recreo. Un ejemplo de esta actividad es el velero que arribó en la mañana de este lunes al puerto de Vigo, donde se constató la presencia de un ‘notario’ de la organización a bordo de la embarcación.
Esta actuación policial, llevada a cabo en colaboración con la Douane de Francia, se realizó tras la intervención del velero que transportaba más de 2.000 kilos de cocaína, llevada a cabo por el buque de Operaciones Especiales Petrel I del Servicio de Vigilancia Aduanera a aproximadamente 400 millas de las costas gallegas. Entre los detenidos se encuentra el líder de la organización, originario de Chile y afincado en Girona, junto a los cuatro tripulantes del velero, que ha sido trasladado al puerto de Vigo para la disposición judicial de la droga y los arrestados.
Los agentes lograron identificar un velero tipo ‘sloop’, con bandera de Polonia y una eslora de 14 metros, que presentaba muchos de los elementos de riesgo que Vigilancia Aduanera analiza regularmente mediante herramientas tecnológicas de vigilancia marítima. Además, el que parecía ser su propietario contaba con antecedentes penales por delitos de hurto y robo con violencia, lo que llevó a centrar la investigación en esta vía desde el inicio.
El conjunto de indicios recopilados apuntaba al ‘modus operandi’ de un grupo criminal especializado en el transporte de estupefacientes utilizando embarcaciones de recreo a vela, registradas bajo pabellones de determinados países, para ofrecer sus servicios a diversas organizaciones criminales de Europa del Este y los Balcanes.
El equipo investigador solicitó la colaboración de las autoridades polacas a través del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), con el fin de indagar sobre la titularidad del barco y tratar de identificar a personas asociadas.
Después de localizar el barco en el puerto de Roses (Girona) en el mes de junio pasado y llevar a cabo diversas vigilancias sobre la embarcación, el pasado 11 de julio los agentes de Vigilancia Aduanera detectaron que el velero abandonaba Roses, en plena Costa Brava, sin activar el sistema de localización AIS, el cual es de uso obligatorio durante la navegación.
A partir de ese momento, gracias a la cooperación con la NCA del Reino Unido y la DEA de Estados Unidos, gestionada a través del Centro de Análisis y Operaciones Marítimas en materia de Narcotráfico (MAOC-N), y tras varios días de rastreo, el Petrel logró localizar electrónicamente el velero en la madrugada del 14 de septiembre, a unas 400 millas de las costas gallegas.
Durante el abordaje, la tripulación de presa del Petrel observó que el velero transportaba una considerable cantidad de fardos, típicamente utilizados en el tráfico de cocaína, esparcidos por la embarcación. Tras el abordaje, se confirmó la presencia de 70 fardos con un peso cercano a los 2.100 kilos de cocaína.
En el transcurso del operativo marítimo, se procedió a la detención de los cuatro tripulantes del velero, que poseían nacionalidades de Argentina, Uruguay, Colombia y Albania. Este último individuo, como se ha mencionado, actuó como ‘notario’ de la organización criminal receptora, certificando a su grupo que la operación se estaba llevando a cabo conforme a lo planeado.
Mientras el Petrel se dirigía hacia el puerto de Vigo, remolcando la embarcación incautada, para la descarga y disposición judicial de los detenidos y la sustancia estupefaciente intervenida, la operación se completó en tierra con la detención de un individuo de nacionalidad chilena, afincado en la provincia de Girona, mientras se anticipa la captura en fechas próximas de una segunda persona, residente en Barcelona y de nacionalidad española.
El detenido de nacionalidad chilena era responsable de la captación de embarcaciones de características específicas, mientras que el segundo individuo se encargaba de custodiar las embarcaciones, brindando seguridad y tratando de detectar cualquier aproximación de las autoridades.
