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Armas, atuendos de camuflaje y Facebook: De qué manera el principal narcoinfluencer de Colombia transformó las redes sociales en una herramienta poderosa.

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Armas, atuendos de camuflaje y Facebook: De qué manera el principal narcoinfluencer de Colombia transformó las redes sociales en una herramienta poderosa.
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Armas, atuendos de camuflaje y Facebook: De qué manera el principal narcoinfluencer de Colombia transformó las redes sociales en una herramienta poderosa.

Naín Pérez poseía todas las características que un influencer de la Generación Z podría anhelar. Con una sonrisa resplandeciente y cabello negro degradado, este colombiano de 27 años logró construir una vasta audiencia en Facebook, Instagram y TikTok, donde compartía imágenes de su acelerado estilo de vida: motocicletas veloces, grandes camionetas y una hermosa novia a la que apodaba Bebecita.

Sin embargo, tras las instantáneas románticas y los memes inspiradores se escondía una historia más tenebrosa: bajo el seudónimo de Bendito Menor, Pérez promocionaba abiertamente su rápida ascensión en las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, un grupo armado ilegalmente conocido como ACSN.

Aunque no era el miembro más influyente de las ACSN, uno de los numerosos grupos armados que se benefician del narcotráfico y la extorsión en Colombia, era sin duda el más célebre, un hombre con una considerable legión de seguidores que estaban atentos a cada uno de sus pasos.

A través de numerosas páginas en redes sociales dedicadas exclusivamente al contenido de Bendito Menor, sus seguidores pudieron verlo combatiendo en la selva, cruzando un río al volante de un vehículo todoterreno mientras lucía un uniforme de camuflaje y patrullando en una lancha con sus hombres, todo ello al ritmo de música. Sin embargo, también se hizo popular al compartir momentos de su vida personal: salidas románticas con Bebecita, selfies con perros y reflexiones dispersas sobre la vida y el destino.

En las semanas recientes, los colombianos también observaron de cerca cómo Bendito Menor se enfrentaba públicamente al nuevo presidente Abelardo de la Espriella. Este hombre de derecha radical cultivaba una presencia combativa en las redes.

En la madrugada del 4 de septiembre, Bendito Menor y Bebecita, cuyo nombre real era Rosa Angélica Tarazona, fueron asesinados en una operación ordenada por el presidente, quien había declarado a Pérez como un objetivo de alto valor. (En las tres semanas que siguieron, el gobierno también atacó a otros líderes de la ACSN, lo que provocó una ola de violencia en su bastión de Santa Marta, lo que llevó a de la Espriella a ordenar la militarización de la zona el pasado martes).

Sus muertes generaron un gran revuelo en Colombia, un país donde los narcotraficantes son comunes, pero los narco-influencers siguen siendo una novedad relativamente reciente.

«Bendito Menor fue un fenómeno viral en las redes sociales», afirmó Lerber Dimas Vásquez, profesor investigador y especialista en violencia en la región de la Sierra Nevada, en el extremo noreste de Colombia. «Sus videos variaban desde clips sangrientos hasta otros en los que se le veía repartiendo mercados o navegando en lanchas. Proyectaba una imagen de éxito aparente, un estilo de vida que resulta demasiado atractivo para una población juvenil, empobrecida y marginal”.

Muchos adolescentes también se convirtieron en sus seguidores en la vida real, atraídos por las carreras ilegales de motocicletas que organizaba en las calles de Riohacha, así como por los teléfonos, armas y motos que distribuía, según informaron los residentes locales.

Este fenómeno destaca la complejidad de combatir el crimen organizado en un mundo cada vez más digitalizado. Además, plantea serias interrogantes sobre el papel que juegan las plataformas de redes sociales al permitir que personajes como Bendito Menor realicen lo que son esencialmente campañas de relaciones públicas para la criminalidad, reproduciendo imágenes glamorosas de la narcocultura a la velocidad de un algoritmo.

La narcocultura no es un fenómeno reciente: canciones y telenovelas que glorifican el narcotráfico han sido populares en Colombia y América Latina desde el auge del tráfico de cocaína en los años noventa. Series sobre capos como Pablo Escobar han alcanzado audiencias globales, al igual que en España con Sito Miñanco. Las historias en poemas y cuentos que relatan las vidas de bandidos y forajidos tienen una tradición aún más antigua, desde Robin Hood en Inglaterra hasta el gaucho Martín Fierro en Argentina.

Sin embargo, mientras que estas narrativas se transmitían oralmente o a través de grabaciones piratas, hoy pueden ser diseminadas instantáneamente por los propios criminales o compartidas mediante plataformas como Spotify, donde actualmente se pueden encontrar al menos tres canciones que ensalzan las hazañas de Bendito Menor. (Spotify no respondió a la solicitud de comentarios para este trabajo).

El uso de redes sociales por parte de Bendito Menor para incrementar su perfil representa “una nueva etapa de sofisticación” en la narcocultura, señala Jaime Andrés Wilches Tinjaca, un investigador colombiano que estudia las subculturas criminales.

Si bien es evidente que producía su propio contenido, no está claro cuánto control tenía sobre algunas cuentas en redes sociales que lo promocionaban. El resultado eran publicaciones y videos atractivos que presentaban el narcotráfico como una “actividad cotidiana, aspiracional e incluso divertida”, indica Wilches.

No era raro que sus publicaciones acumulaban comentarios donde los seguidores preguntaban cómo unirse a él o consultaban sobre oportunidades laborales.

“Jóvenes que enfrentan situaciones de exclusión encuentran en estas narrativas una forma que puede hacer parecer que el narcotráfico es un medio eficaz de movilidad social”, manifestó Wilches.

«Mi nombre es Naim Andrés Pérez Toncel / En la Sierra aprendí a no caer», comienza una de las canciones más populares sobre Bendito Menor, que a menudo se utiliza como música de fondo para videos de TikTok e Instagram relacionados con sus aventuras.

Conocida como un corrido tumbado, la canción entrelaza la historia de una figura casi mítica, surgida de la pobreza, que alcanzó una posición de poder gracias a su valentía, astucia y destino.

No fue suerte, fue puro peligro Cada paso marcado en el filo De sicario pasé a ser el hilo Que movía el destino y los kilos (La canción continúa)

La versión más directa de su historia es que Pérez nació en 1999 y creció en Riohacha, una ciudad empobrecida en la península de La Guajira.

Situada entre el Mar Caribe y la remota cordillera de la Sierra Nevada de Santa Marta, La Guajira está más cerca de Venezuela que de Bogotá, una región donde el poder del Estado ha tenido dificultades para imponerse.

Por el contrario, el crimen organizado ha florecido, con una sucesión de grupos criminales locales que ejercen un control absoluto sobre rutas clave de transporte para la cocaína y el combustible de contrabando.

Ya en 2021, según informes internos obtenidos por fuentes judiciales, la fiscalía colombiana había identificado a Naim Pérez como el líder de una banda en Riohacha conocida como el Combo de los Majayura, que se especializaba en asesinatos, extorsión y tráfico de drogas a nivel local. Los informes indicaban que la banda estaba “afiliada a las ACSN”, la principal organización paramilitar que opera en la región.

Aunque las ACSN comenzaron a ser reconocidas con ese nombre alrededor de 2018, tienen sus orígenes en grupos paramilitares con una larga historia en la región. Actualmente, cuentan con aproximadamente 600 miembros y controlan una franja de terreno clave en torno a la Sierra Nevada de Santa Marta.

De acuerdo con un informe de julio de la Fundación Ideas para la Paz, un centro de estudios colombiano centrado en el conflicto armado, su principal fuente de ingresos proviene de la extracción de “comisiones” sobre el contrabando de combustible y la cocaína que se trafica a través del puerto de Santa Marta y de las desembocaduras de los ríos de la región desde las cuales pueden zarpar embarcaciones rápidas.

Aunque no está claro cuándo se unió formalmente Bendito Menor a las ACSN, su ascenso fue rápido. Para 2026, se había convertido en un comandante clave a cargo de las rutas de narcotráfico, según indicó la Fundación Ideas para la Paz. El informe también señala que era conocido por su violencia y había estado implicado en múltiples masacres en la región de La Guajira, así como en ataques contra las autoridades.

Mientras Bendito Menor aumentaba su influencia en el mundo real, su reconocimiento en el ámbito digital también se expandía. Carecía de cuentas oficiales en redes sociales; en su lugar, el material que producía era difundido por una multitud de perfiles dedicados a republicar su contenido, así como por seguidores que utilizaban nombres como bendi_tomenor y Fansofbenditomenor.

El resultado fue "un ecosistema digital en el que seguidores, admiradores, creadores de contenido e incluso usuarios sin vinculación directa con la organización criminal contribuyen a amplificar estas narrativas", afirmó Wilches. Esto también pudo haber complicado la supervisión del contenido por parte de las redes sociales. Hasta la semana pasada, OCCRP había detectado al menos 20 cuentas vinculadas a Bendito Menor en Facebook, Instagram y TikTok, que sumaban más de 700.000 seguidores.

Incluso para los líderes de las ACSN, el alcance de Bendito Menor en las plataformas digitales parecía desconcertante, así como los riesgos de seguridad que esta situación conllevaba.

En una entrevista realizada el 12 de septiembre con la revista colombiana Semana, Fredy Castillo Carrillo – líder de las ACSN que utiliza el alias de Pinocho – mencionó que los miembros de alto rango del grupo habían hallado a Bendito Menor "difícil de manejar".

"Varios comandos de la organización Autodefensas Conquistadoras de la Sierra lo convocaron y él nunca asistió a una reunión", afirmó Castillo. “Siempre actuaba de manera imprudente. Le gustaba mostrar su vida en las redes sociales, exhibir cosas. Aparecía con sus fusiles, en camionetas, amenazando: delitos graves”.

Los líderes que provenían de una época anterior del conflicto armado también parecían confundidos por su costumbre de divulgar su ubicación en línea.

"Él publicaba constantemente en sus redes sociales que estaba en Riohacha", comentó Carrillo. "Recientemente divulgó un video donde se le veía en un automóvil amenazando a unos jóvenes que estaban parando motos [en Riohacha]... Y miren dónde lo asesinaron. Era un riesgo que estuviera encerrado en una casa donde podía ser localizado con facilidad".

A diferencia de los secos comunicados oficiales de las ACSN, el contenido de Bendito Menor era juguetón y romántico, incorporando bromas y memes además de música. En un momento, durante la reciente campaña electoral presidencial, publicó una imagen de una papeleta y pidió a sus seguidores que escribieran su nombre en ella. Bebecita aparecía junto a él con tal frecuencia —a veces armada con una pistola o ataviada de camuflaje— que llegó a alcanzar cierta notoriedad por derecho propio. "Se presentan como un Bonnie y Clyde de los tiempos modernos", lamentó el gobernador de La Guajira en un programa de radio días después de los asesinatos.

Sin embargo, no todo era romanticismo ni fanfarronería inofensiva. Tanto el gobernador como Pinocho sostuvieron en entrevistas que Bendito Menor había compartido imágenes de asesinatos y otros delitos violentos que él mismo había cometido —en ocasiones en tiempo real—, aunque actualmente ninguno de esos videos parece estar disponible en línea.

En uno de sus Informes de Amenazas Estratégicas periódicos publicados a finales del mes pasado, Meta (la empresa matriz de Facebook e Instagram) anunció que había suspendido más de 1.000 cuentas, grupos o páginas en Colombia asociadas con un "grupo terrorista" que utilizaba cuentas para "diseminar material ideológico y reclutar nuevos miembros".

"Se sabe que esta organización intenta apuntar específicamente a personas más jóvenes a través de las redes sociales", indicó Meta. "También buscó resaltar su capacidad para desafiar la autoridad estatal, publicando imágenes y videos de su presencia en regiones controladas por rebeldes, así como imágenes de entrenamiento de estilo militar y armamento".

Aunque no mencionó al grupo, las pistas en el informe sugieren que se refería al Ejército de Liberación Nacional, una agrupación guerrillera con presencia a nivel nacional.

No está claro si Meta también tenía conocimiento sobre la popularidad de Bendito Menor en sus plataformas. La semana pasada, eliminó varias páginas de fans de Bendito Menor de Facebook e Instagram tras recibir una consulta por parte de OCCRP sobre el contenido. No obstante, un pequeño número de estas páginas seguía visible en línea al momento de la publicación. (TikTok, donde OCCRP también halló contenido relacionado con Bendito Menor, no respondió a las solicitudes de comentarios).

"Contamos con políticas estrictas contra Organizaciones e Individuos Peligrosos, y tomamos medidas tan pronto como identificamos violaciones", declaró un portavoz de Meta en un comunicado.

Sin embargo, para Catalina Niño, coordinadora de proyectos para la filial colombiana de la Friedrich Ebert Stiftung, una organización sin fines de lucro alemana que promueve la democracia, esto no es suficiente. "Las plataformas digitales tienen una enorme responsabilidad" de frenar la difusión de lo que es, de facto, relaciones públicas para grupos de crimen organizado, sostuvo.

Destacó que la popularidad de la narcocultura en las redes sociales se ha convertido en un problema serio en Colombia, con un impacto claro en la vida real.

"Por un lado está el reclutamiento, y por el otro, el presentarse como modelos a seguir y establecer una afinidad con la población local para otorgar legitimidad a estos grupos, y quizás incluso protección cuando las autoridades los persiguen".

Desde 2022, las ACSN habían estado en diálogos con el gobierno de Gustavo Petro (quien promovía una política de ‘Paz Total’ orientada a desarmar a los grupos armados más pequeños de Colombia mediante acuerdos individuales con ellos), pero esta política fue desestimada tras el final de la presidencia de Petro en agosto.

Su sucesor, Abelardo de la Espriella – un abogado penalista de extrema derecha que respaldó al presidente de Estados Unidos Donald Trump – había prometido adoptar una postura más dura en materia de seguridad. El 9 de julio, después de ser elegido pero antes de asumir el cargo, de la Espriella declaró que Bendito Menor sería uno de los "objetivos de alto valor" de su futura administración. En aparente respuesta, las cuentas asociadas con Bendito Menor comenzaron a ridiculizar a De la Espriella.

Un video difundido en julio se refería a De la Espriella, quien se hace llamar El Tigre, como un "Tigre de Temu", en alusión a la plataforma de venta en línea china que ofrece productos a bajo costo. Otro combinó un mensaje desafiante con imágenes de helicópteros militares que supuestamente estaban rastreando a Bendito Menor: "Seguimos firmes, con la cabeza en alto y sin dejarnos disuadir por el miedo", decía. En una fotografía de amplia difusión, se podía ver al fugitivo en una motocicleta junto a Bebecita. Ambos portaban camisetas blancas con la inscripción “ANTI-ABELARDO”.

"Este reality show debía terminar", expresó el gobernador de La Guajira, Jairo Aguilar, en una entrevista radial días después del asesinato de Bendito Menor. "Alias Nahín se pavoneaba en las redes sociales mostrando toda su actividad criminal, el ama de entrenamiento, asesinato, tema de tráfico de droga. Prácticamente se convirtió en una figura pública. Algo que no se debía permitir jamás en un estado social de derecho", agregó en otra ocasión.

El cortejo fúnebre de Bendito Menor, dos días después de su muerte, fue tan multitudinario que paralizó el tráfico en Riohacha, según informaron medios colombianos.

Videos publicados en redes sociales muestran a cientos de motociclistas vestidos de negro recorriendo las calles de Riohacha con narcocorridos a todo volumen y disparando al aire ocasionalmente. “¿Por qué despidieron a Bendito Menor como a una ‘celebridad criminal’?”, se preguntó en un artículo el periódico El Colombiano, que reportó que las ACSN aprovecharon la ocasión para demostrar su poder en la región, tal vez enviando un mensaje al gobierno.

Unos días después, un periodista de OCCRP se desplazó al barrio La Ñapita de Riohacha, donde la madre de Bendito Menor aún reside en una modesta vivienda con techo de aluminio. En medio de la calle, se había instalado una carpa blanca para albergar a un constante flujo de dolientes. Jóvenes con camisetas negras circulaban por la vía en motocicletas, observando la situación.

Rosa, la hermana de Pérez, salió de la casa de su madre para ofrecer unas breves declaraciones a un reportero. «Era muy generoso», expresó. «Los comerciantes lo apreciaban».

En efecto, tres comerciantes de la zona elogiaron a Bendito Menor por conseguir mantener el crimen bajo control, aunque admitieron que también les exigía dinero a cambio de protección. (Los tres hablaron con OCCRP bajo la condición de anonimato debido a preocupaciones sobre su seguridad personal). Uno de ellos mencionó que Bendito Menor se hizo popular entre los propietarios de pequeños negocios locales tras reprimir de manera contundente a una pandilla juvenil local conocida como los Jota Jota, que se dedicaba al tráfico de drogas de pequeña escala y a la extorsión.

«Evitaba las extorsiones y limpió el barrio de ladrones», aseveró el comerciante de manera contundente. Sin embargo, también era conocido por difundir imágenes de él mismo realizando obras de caridad y ayudando a los menos favorecidos, según comentaron los habitantes de la comunidad.

Esta actividad asistencial, que estaba orientada a la exhibición pública, fue un elemento crucial en el atractivo que Bendito Menor tenía para los ciudadanos de una región donde la presencia del Estado es débil y grupos armados como las ACSN aún tienen un gran control sobre la vida comunitaria, afirmaron expertos en el tema.

“Publica todos sus crímenes en tiempo real, pero al mismo tiempo es alguien que puede ofrecer alimentos a una persona en la calle, alguien que… comienza a presentarse como un Robin Hood”, sostuvo Dimas, el investigador. “Comete actos muy reprobables, porque no roba a los ricos como Robin Hood, sino que extorsiona a todos, quita el poder a los narcotraficantes y genera una gran riqueza para él, para su grupo y para la organización armada. Pero, por supuesto, al ayudar un poco a la población pobre, por eso lo ven como una figura muy relevante.

El nuevo presidente de Colombia, De la Espriella, ha manifestado su oposición pública a la glorificación de los narcotraficantes, como la que realizó Bendito Menor, y ha prometido aumentar la presencia y el control del Estado en regiones como La Guajira.

Esta semana, el presidente ordenó el despliegue de tropas en las calles de Santa Marta, la capital del departamento de Magdalena, que limita con La Guajira. Esta decisión fue una respuesta a una serie de actos violentos y a incendios provocados por las ACSN, en reacción al asesinato de otro de sus líderes. Él mismo acompañó a los efectivos en el patrullaje y compartió un video en el que se le podía ver recorriendo las calles con un chaleco antibalas y armado con una pistola.

“Se acabaron las épocas en las que lo malo se presentaba como bueno; se acabaron las épocas en las que la escoria de la sociedad era considerada heroica: conmigo, los criminales no tendrán ni un minuto de paz”, escribió, firmando el mensaje con un emoji de tigre.

Sin embargo, Bendito Menor sigue disfrutando de una vida digital incluso después de su fallecimiento. Varias de las cuentas de seguidores que propagaban su contenido continúan publicando mensajes como si no hubiera muerto. También comparten imágenes —aparentemente generadas por inteligencia artificial— en las que se le ve repartiendo regalos y dinero en efectivo a personas necesitadas.

Los seguidores han respondido de manera similar. «QEPD, vuela alto mi rey, está prohibido olvidarte», publicó uno. «No importa lo que digan, él era mejor que muchos», afirmó otro.

Weapons, camouflage outfits, and Facebook: How Colombia's main narcoinfluencer transformed social media into a powerful tool.

Naín Pérez possessed all the characteristics that a Generation Z influencer could desire. With a radiant smile and faded black hair, this 27-year-old Colombian managed to build a vast audience on Facebook, Instagram, and TikTok, where he shared images of his fast-paced lifestyle: speedy motorcycles, large trucks, and a beautiful girlfriend he called Bebecita.

However, behind the romantic snapshots and inspiring memes lay a darker story: under the pseudonym Bendito Menor, Pérez openly promoted his rapid rise within the Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, an illegally armed group known as ACSN.

Although he was not the most influential member of the ACSN, one of the many armed groups benefiting from drug trafficking and extortion in Colombia, he was undoubtedly the most famous, a man with a considerable legion of followers who were attentive to each of his moves.

Through numerous social media pages dedicated exclusively to Bendito Menor's content, his followers could see him fighting in the jungle, crossing a river behind the wheel of an all-terrain vehicle while wearing camouflage, and patrolling in a boat with his men, all set to music. However, he also became popular by sharing moments from his personal life: romantic outings with Bebecita, selfies with dogs, and scattered reflections on life and destiny.

In recent weeks, Colombians also closely watched how Bendito Menor publicly confronted the new president Abelardo de la Espriella. This radical right-wing man cultivated a combative presence on social media.

In the early hours of September 4, Bendito Menor and Bebecita, whose real name was Rosa Angélica Tarazona, were killed in an operation ordered by the president, who had declared Pérez a high-value target. (In the three weeks that followed, the government also targeted other leaders of the ACSN, leading to a wave of violence in their stronghold of Santa Marta, prompting de la Espriella to order the militarization of the area last Tuesday).

Their deaths caused a great uproar in Colombia, a country where drug traffickers are common, but narco-influencers remain a relatively recent novelty.

"Bendito Menor was a viral phenomenon on social media," said Lerber Dimas Vásquez, a research professor and violence specialist in the Sierra Nevada region in northeastern Colombia. "His videos ranged from bloody clips to others showing him distributing groceries or navigating in boats. He projected an image of apparent success, a lifestyle that is too attractive for a poor and marginalized youth population."

Many teenagers also became his real-life followers, drawn by the illegal motorcycle races he organized on the streets of Riohacha, as well as by the phones, weapons, and motorcycles he distributed, according to local residents.

This phenomenon highlights the complexity of combating organized crime in an increasingly digitalized world. Moreover, it raises serious questions about the role social media platforms play in allowing figures like Bendito Menor to conduct what are essentially public relations campaigns for criminality, reproducing glamorous images of narcoculture at the speed of an algorithm.

Narcoculture is not a recent phenomenon: songs and telenovelas that glorify drug trafficking have been popular in Colombia and Latin America since the rise of cocaine trafficking in the 1990s. Series about drug lords like Pablo Escobar have reached global audiences, as has Sito Miñanco in Spain. The stories in poems and tales recounting the lives of bandits and outlaws have an even older tradition, from Robin Hood in England to the gaucho Martín Fierro in Argentina.

However, while these narratives were transmitted orally or through pirated recordings, today they can be instantly disseminated by the criminals themselves or shared through platforms like Spotify, where at least three songs praising Bendito Menor's exploits can currently be found. (Spotify did not respond to a request for comments for this piece).

Bendito Menor's use of social media to enhance his profile represents "a new stage of sophistication" in narcoculture, notes Jaime Andrés Wilches Tinjaca, a Colombian researcher studying criminal subcultures.

While it is evident that he produced his own content, it is unclear how much control he had over some social media accounts that promoted him. The result was engaging posts and videos that presented drug trafficking as a “daily, aspirational, and even fun activity,” indicates Wilches.

It was not uncommon for his posts to accumulate comments where followers asked how to join him or inquired about job opportunities.

“Young people facing situations of exclusion find in these narratives a way that can make drug trafficking seem like an effective means of social mobility,” Wilches stated.

“My name is Naim Andrés Pérez Toncel / In the Sierra, I learned not to fall,” begins one of the most popular songs about Bendito Menor, which is often used as background music for TikTok and Instagram videos related to his adventures.

Known as a corrido tumbado, the song intertwines the story of an almost mythical figure, emerging from poverty, who reached a position of power thanks to his bravery, cunning, and destiny.

It was not luck, it was pure danger Every step marked on the edge From hitman I became the thread That moved destiny and the kilos (The song continues)

The most straightforward version of his story is that Pérez was born in 1999 and grew up in Riohacha, a impoverished city in the La Guajira peninsula.

Situated between the Caribbean Sea and the remote Sierra Nevada de Santa Marta mountain range, La Guajira is closer to Venezuela than to Bogotá, a region where the power of the state has struggled to impose itself.

In contrast, organized crime has flourished, with a succession of local criminal groups exercising absolute control over key transport routes for cocaine and smuggled fuel.

As early as 2021, according to internal reports obtained by judicial sources, the Colombian prosecutor's office had identified Naim Pérez as the leader of a gang in Riohacha known as the Combo de los Majayura, which specialized in murders, extortion, and local drug trafficking. The reports indicated that the gang was “affiliated with the ACSN,” the main paramilitary organization operating in the region.

Although the ACSN began to be recognized by that name around 2018, they have their origins in paramilitary groups with a long history in the region. Currently, they have approximately 600 members and control a key stretch of land around the Sierra Nevada de Santa Marta.

According to a July report from the Fundación Ideas para la Paz, a Colombian think tank focused on armed conflict, their main source of income comes from extracting “commissions” on the smuggling of fuel and cocaine trafficked through the port of Santa Marta and the river mouths in the region from which fast boats can set sail.

While it is unclear when Bendito Menor formally joined the ACSN, his rise was rapid. By 2026, he had become a key commander in charge of drug trafficking routes, according to the Fundación Ideas para la Paz. The report also notes that he was known for his violence and had been involved in multiple massacres in the La Guajira region, as well as attacks against authorities.

As Bendito Menor increased his influence in the real world, his recognition in the digital realm also expanded. He lacked official social media accounts; instead, the material he produced was disseminated by a multitude of profiles dedicated to reposting his content, as well as by followers using names like bendi_tomenor and Fansofbenditomenor.

The result was "a digital ecosystem in which followers, admirers, content creators, and even users with no direct connection to the criminal organization contribute to amplifying these narratives," Wilches stated. This may have also complicated the oversight of content by social media platforms. Until last week, OCCRP had detected at least 20 accounts linked to Bendito Menor on Facebook, Instagram, and TikTok, which totaled over 700,000 followers.

Even for the leaders of the ACSN, Bendito Menor's reach on digital platforms seemed bewildering, as well as the security risks that this situation entailed.

In an interview conducted on September 12 with the Colombian magazine Semana, Fredy Castillo Carrillo – leader of the ACSN who uses the alias Pinocho – mentioned that high-ranking members of the group had found Bendito Menor "difficult to manage."

"Several commands from the Autodefensas Conquistadoras de la Sierra organization summoned him, and he never attended a meeting," Castillo stated. “He always acted recklessly. He liked to showcase his life on social media, flaunting things. He appeared with his rifles, in trucks, threatening: serious crimes.”

Leaders from an earlier era of the armed conflict also seemed confused by his habit of disclosing his location online.

"He constantly posted on his social media that he was in Riohacha," Carrillo commented. "Recently, he released a video where he was seen in a car threatening some young people who were stopping motorcycles [in Riohacha]... And look where he was murdered. It was a risk for him to be holed up in a house where he could be easily located."

Unlike the dry official statements from the ACSN, the content from Bendito Menor was playful and romantic, incorporating jokes and memes in addition to music. At one point, during the recent presidential election campaign, he posted an image of a ballot and asked his followers to write his name on it. Bebecita appeared alongside him so frequently—sometimes armed with a pistol or dressed in camouflage—that she gained some notoriety in her own right. "They present themselves as a modern-day Bonnie and Clyde," lamented the governor of La Guajira on a radio program days after the murders.

However, it was not all romance or harmless bravado. Both the governor and Pinocho stated in interviews that Bendito Menor had shared images of murders and other violent crimes he had committed—sometimes in real-time—although currently none of those videos seem to be available online.

In one of its periodic Strategic Threat Reports published at the end of last month, Meta (the parent company of Facebook and Instagram) announced that it had suspended more than 1,000 accounts, groups, or pages in Colombia associated with a "terrorist group" that used accounts to "disseminate ideological material and recruit new members."

"This organization is known to specifically target younger individuals through social media," Meta indicated. "It also sought to highlight its ability to challenge state authority by posting images and videos of its presence in rebel-controlled regions, as well as images of military-style training and weaponry."

Although it did not mention the group, the clues in the report suggest it was referring to the Ejército de Liberación Nacional, a guerrilla group with a national presence.

It is unclear whether Meta was also aware of Bendito Menor's popularity on its platforms. Last week, it removed several fan pages of Bendito Menor from Facebook and Instagram after receiving an inquiry from OCCRP about the content. However, a small number of these pages remained visible online at the time of publication. (TikTok, where OCCRP also found content related to Bendito Menor, did not respond to requests for comment.)

"We have strict policies against Dangerous Organizations and Individuals, and we take action as soon as we identify violations," a Meta spokesperson stated in a statement.

However, for Catalina Niño, project coordinator for the Colombian branch of the Friedrich Ebert Stiftung, a German nonprofit organization that promotes democracy, this is not enough. "Digital platforms have a huge responsibility" to curb the dissemination of what is, in fact, public relations for organized crime groups, she asserted.

She highlighted that the popularity of narcoculture on social media has become a serious problem in Colombia, with a clear impact on real life.

"On one hand, there is recruitment, and on the other, presenting themselves as role models and establishing an affinity with the local population to grant legitimacy to these groups, and perhaps even protection when authorities pursue them."

Since 2022, the ACSN had been in talks with the government of Gustavo Petro (who promoted a ‘Total Peace’ policy aimed at disarming smaller armed groups in Colombia through individual agreements with them), but this policy was dismissed after Petro's presidency ended in August.

His successor, Abelardo de la Espriella—a far-right criminal lawyer who supported U.S. President Donald Trump—had promised to adopt a tougher stance on security. On July 9, after being elected but before taking office, de la Espriella declared that Bendito Menor would be one of the "high-value targets" of his future administration. In apparent response, accounts associated with Bendito Menor began to mock de la Espriella.

A video released in July referred to De la Espriella, who calls himself El Tigre, as a "Tigre de Temu," in reference to the Chinese online sales platform that offers low-cost products. Another combined a defiant message with images of military helicopters that were supposedly tracking Bendito Menor: "We remain steadfast, with our heads held high and not letting fear dissuade us," it said. In a widely circulated photograph, the fugitive could be seen on a motorcycle alongside Bebecita. Both were wearing white t-shirts with the inscription "ANTI-ABELARDO."

"This reality show had to end," expressed the governor of La Guajira, Jairo Aguilar, in a radio interview days after the murder of Bendito Menor. "Alias Nahín was flaunting on social media, showcasing all his criminal activity, training for murder, drug trafficking. He practically became a public figure. Something that should never be allowed in a social state of law," he added on another occasion.

The funeral procession for Bendito Menor, two days after his death, was so massive that it paralyzed traffic in Riohacha, according to Colombian media.

Videos posted on social media show hundreds of motorcyclists dressed in black riding through the streets of Riohacha with narcocorridos blaring and occasionally firing into the air. "Why was Bendito Menor sent off like a 'criminal celebrity'?" asked the newspaper El Colombiano in an article, which reported that the ACSN took the opportunity to demonstrate their power in the region, perhaps sending a message to the government.

A few days later, a journalist from OCCRP traveled to the La Ñapita neighborhood of Riohacha, where Bendito Menor's mother still resides in a modest home with an aluminum roof. In the middle of the street, a white tent had been set up to accommodate a constant flow of mourners. Young people wearing black t-shirts circulated through the area on motorcycles, observing the situation.

Rosa, Pérez's sister, stepped out of her mother's house to offer brief statements to a reporter. "He was very generous," she expressed. "The merchants appreciated him."

Indeed, three local merchants praised Bendito Menor for managing to keep crime under control, although they admitted that he also demanded money in exchange for protection. (The three spoke with OCCRP on the condition of anonymity due to concerns for their personal safety.) One of them mentioned that Bendito Menor became popular among local small business owners after he forcefully suppressed a local youth gang known as the Jota Jota, which was involved in small-scale drug trafficking and extortion.

"He avoided extortions and cleaned the neighborhood of thieves," the merchant asserted emphatically. However, he was also known for spreading images of himself performing charitable acts and helping the less fortunate, according to community residents.

This charitable activity, which was oriented towards public display, was a crucial element in the appeal that Bendito Menor had for citizens in a region where the presence of the State is weak and armed groups like the ACSN still have significant control over community life, experts on the subject stated.

"He publishes all his crimes in real-time, but at the same time, he is someone who can offer food to a person on the street, someone who... starts to present himself as a Robin Hood," said Dimas, the researcher. "He commits very reprehensible acts, because he does not rob the rich like Robin Hood, but rather extorts everyone, takes power from drug traffickers, and generates great wealth for himself, for his group, and for the armed organization. But, of course, by helping the poor a little, that’s why they see him as a very relevant figure."

Colombia's new president, De la Espriella, has publicly expressed his opposition to the glorification of drug traffickers, like that of Bendito Menor, and has promised to increase the presence and control of the State in regions like La Guajira.

This week, the president ordered the deployment of troops in the streets of Santa Marta, the capital of the Magdalena department, which borders La Guajira. This decision was a response to a series of violent acts and arson committed by the ACSN, in reaction to the murder of another of their leaders. He himself accompanied the troops on patrol and shared a video in which he could be seen walking the streets wearing a bulletproof vest and armed with a pistol.

"The times when evil was presented as good are over; the times when the scum of society was considered heroic are over: with me, criminals will not have a minute of peace," he wrote, signing the message with a tiger emoji.

However, Bendito Menor continues to enjoy a digital life even after his passing. Several follower accounts that spread his content continue to post messages as if he had not died. They also share images—apparently generated by artificial intelligence—showing him distributing gifts and cash to those in need.

Followers have responded similarly. "Rest in peace, fly high my king, it is forbidden to forget you," posted one. "No matter what they say, he was better than many," stated another.

Armas, atuendos de camuflaje y Facebook: De qué manera el principal narcoinfluencer de Colombia transformó las redes sociales en una herramienta poderosa. | NarcoObservatorio