La actual ola de incautaciones de cocaína que está afectando a Europa a través de España presenta múltiples facetas. Amplias organizaciones criminales internacionales buscan los cargamentos utilizando narcolanchas, emplean semisumergibles y, posiblemente, hacen uso de drones submarinos, además de recurrir a métodos insólitos para ocultar la droga, como se ha evidenciado esta semana con una gran roca de piedra que contenía paquetes de estupefaciente destinados al puerto de Valencia.
En el contexto de esta notable diversificación y del ingenio que exhiben los narcotraficantes, se ha comenzado a observar con regularidad en los últimos meses una nueva táctica destinada a confundir a las fuerzas de seguridad: el empleo de fardos que simulan ser marroquíes, de un tono marrón claro y un color uniforme, para transportar los alijos de cocaína.
El objetivo de los narcotraficantes es evidente: engañar a las fuerzas de seguridad, especialmente a los medios aéreos que detectan el avance de las embarcaciones, que por lo general son narcolanchas sin cabina. No es lo mismo que una organización traslade cuatro toneladas de hachís que cuatro toneladas de cocaína, cuyo valor es diez veces mayor, y por ello, cada vez con mayor frecuencia, los narcotraficantes optan por utilizar fardos que se asemejan a los de hachís mientras transportan cocaína.
Las pesquisas al respecto realizadas por fuentes judiciales indican que esta táctica se origina en Sudamérica, con un enfoque hacia el destino en el ámbito de los grandes cárteles que controlan la droga: la ‘Ndrangheta, el Cártel de Los Balcanes y otras organizaciones criminales que, como se sabe, operan en colaboración.
De este modo, la droga se recubre con fardos que imitan a los de hachís en América Latina, y así se cargan en los barcos, tal como se ha observado en varias operaciones recientes en las que no fue posible confirmar que se trataba de cocaína hasta que se abrieron los sacos, ya que a simple vista podían confundirse con hachís.
El caso más reciente de la aparición de estos fardos con cocaína se registró esta misma semana en Huelva, donde se incautaron 1.200 kilos de cocaína que habían sido descargados en Punta Umbría. Los fardos no son exactamente idénticos a los de Marruecos —de hecho, suelen carecer del asa de transporte típica del norte de África—, pero desde la perspectiva de un helicóptero se confunden fácilmente.
