El presunto líder narcoterrorista y destacado traficante de cocaína colombiano, Geovany Rojas, conocido por el alias de Araña, ha sido extraditado a Estados Unidos. Esta significativa acción contra la cúpula del narcotráfico en Colombia se suma a recientes intervenciones, como el descubrimiento de cocaína mezclada con cemento para evadir los controles en Cartagena, y culminó con su entrega formal en una base aérea ubicada en Bogotá.
Así, la caída del líder se concretó tras la decisión del presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, quien el 26 de agosto de 2026 ordenó que se llevara a cabo su entrega a la justicia estadounidense. Araña era considerado uno de los principales cabecillas de las disidencias de las FARC y, específicamente, de los Comandos de la Frontera, organizaciones que han dominado la producción de cocaína en Colombia durante años.
El procedimiento de extradición de Rojas, solicitado por un gran jurado federal del Distrito Sur de California desde marzo de 2025 por delitos de conspiración internacional para la distribución de cocaína y narcoterrorismo, había sido temporalmente suspendido el año anterior por el entonces presidente Gustavo Petro, mientras el acusado participaba en una mesa de diálogos de paz.
De acuerdo con los informes de inteligencia desclasificados por el Grupo de Trabajo de Seguridad Nacional, alias Araña funcionaba como el principal portavoz y líder de alto rango de los mencionados Comandos de la Frontera. Esta estructura paramilitar, compuesta por alrededor de 1.000 hombres armados, controlaba extensas zonas de cultivo de coca en el suroeste de Colombia.
Las investigaciones han demostrado que los ingresos generados por esta amplia producción se destinaban a establecer rutas para inundar de drogas las disputadas plazas de Tijuana, sirviendo como proveedores directos de los cárteles mexicanos. Para consolidar su control territorial, Rojas solía exhibir el poder de fuego de su organización a través de apariciones propagandísticas, posando con fusiles de asalto tácticos sobre mesas de comunicados o acompañado por grupos de combatientes equipados y encapuchados en un entorno selvático.
El extraditado posee un extenso historial insurgente: fue firmante original del Acuerdo de Paz de 2016 con las FARC, antes de rechazar lo acordado, retomar las armas y convertirse en un líder clave de la Segunda Marquetalia, una facción disidente que el Departamento de Estado de EE. UU. designó como organización terrorista extranjera a finales de 2021.
La DEA y las autoridades federales han enmarcado esta captura como una victoria estratégica contra las redes transnacionales que utilizan la violencia armada y las causas políticas como fachada para proteger envíos masivos de narcóticos peligrosos.
