Las rutas terrestres de Brasil continúan funcionando como un corredor incesante para el tráfico de drogas. Tras la reciente confiscación de 1.000 kilos de cocaína interceptados en dos carreteras del país en un lapso de 48 horas, la Policía Federal de Carreteras (PRF) ha realizado un nuevo golpe contra las organizaciones delictivas. En esta oportunidad, los agentes han confiscado más de 300 kilos de narcóticos ocultos en los tanques de combustible de un vehículo articulado en el municipio de Miranda, ubicado en el estado de Mato Grosso do Sul, al sur de Brasil.
El descubrimiento se llevó a cabo el pasado jueves durante un operativo de fiscalización establecido en el kilómetro 602 de la carretera BR-262. Al proceder a la inspección del camión, los funcionarios de la PRF notaron que los dos tanques de combustible situados en el chasis del vehículo mostraban signos evidentes de manipulación. Las estructuras no cumplían con las especificaciones originales de fábrica y presentaban alteraciones tanto en su exterior como en su interior, lo que llevó a realizar una revisión exhaustiva y a inmovilizar al conductor.
Dada la imposibilidad de acceder al compartimento oculto por métodos convencionales, se solicitó la asistencia del Cuerpo de Bomberos de Miranda. Los equipos de rescate lograron abrir los depósitos, revelando cientos de bloques rectangulares envueltos en plásticos de diversos colores que estaban apilados y camuflados en la estructura del camión. El conteo oficial, realizado al extraer la mercancía en la pista junto al vehículo patrulla, confirmó la incautación de 304,7 kilos de cocaína.
La carga estaba meticulosamente dividida: por un lado, se encontraron 98 paquetes de pasta base de cocaína que pesaban un total de 106,6 kilos; y por otro, 171 paquetes de clorhidrato de cocaína que sumaban 198,1 kilos. Tanto el conductor como la cabeza tractora del camión y la sustancia ilícita fueron trasladados a las instalaciones de la Policía Civil local para llevar a cabo los trámites legales pertinentes.
