«El desarrollo histórico de las grandes civilizaciones y, más recientemente, de las naciones más poderosas, ha evidenciado que el control del dominio marítimo está estrechamente relacionado con su prosperidad y progreso. En la actualidad, ese dominio se encuentra en disputa por nuevos actores: las organizaciones del crimen organizado transnacional». Así inicia el informe que fue publicado este martes por los servicios de Inteligencia de la Armada de Colombia, el cual identifica como una grave amenaza futura el uso masivo de semisumergibles no tripulados para el transporte de cocaína en diversas direcciones.
«Estas organizaciones han evolucionado y se han adaptado a las nuevas dinámicas del mundo globalizado actual; han comprendido que las economías criminales pueden ser movilizadas utilizando los mismos medios que el comercio global, y han sabido aprovechar el dominio marítimo para alcanzar sus objetivos», señala el informe.
Los semisumergibles son, según afirman, «una prueba de ello, y reflejan de manera clara la adaptación criminal al entorno». Las incautaciones más recientes de estos artefactos, que poseen la capacidad de transportar varias toneladas de narcóticos y cuentan con la autonomía necesaria para navegar océanos de manera remota, junto con la implementación de nuevas tecnologías que los hacen prácticamente indetectables, los posicionan como elementos estructurales en la dinámica global del tráfico ilícito de drogas.
En otras palabras, constituyen una forma de poder marítimo criminal: clandestino, altamente adaptable, eficiente desde una perspectiva económica y cada vez más difícil de combatir, según lo afirmado por la Armada.
Los vehículos marinos no tripulados son aquellos que no tienen tripulación y están equipados con dispositivos electrónicos que les permiten ser controlados y navegar de forma remota o autónoma. Se clasifican en dos tipos: de superficie y subacuáticos. Los Vehículos Subacuáticos Autónomos (VSA) o AUV (por sus siglas en inglés, Autonomous Underwater Vehicle), son dispositivos que cuentan con un sistema de propulsión y navegación que puede ser controlado de manera remota. Estos vehículos también tienen la capacidad de seguir trayectorias preprogramadas precisas.
El 2 de julio de 2025, la Armada de Colombia comunicó que, en el marco de la estrategia multinacional Orión, se incautó un vehículo marino no tripulado en las proximidades de las playas del parque Tayrona, en Santa Marta, Magdalena. Este artefacto se encontraba en su última fase de construcción, es decir, en el proceso de pruebas en el mar y estaba prácticamente listo para ser utilizado en el transporte ilegal de estupefacientes. Se informó que este dispositivo disponía de capacidades de navegación y comunicaciones autónomas, con una capacidad de carga de aproximadamente 1.500 kilos y una autonomía que oscila entre 500 y 800 millas náuticas.
Es importante destacar que, hasta el momento, nunca se había encontrado un aparato de tal magnitud; anteriormente, solo se habían descubierto pequeños drones con menor capacidad y alcance, como los hallados en Cádiz en 2022.
Al no contar con tripulación, los VSA pueden transportar una mayor cantidad de carga ilícita en los espacios que normalmente estarían destinados a la habitabilidad y descanso de los tripulantes. Los semisumergibles suelen ser tripulados por un promedio de dos a cuatro personas, considerando un promedio de tres para mantener una navegación continua durante 24 horas a lo largo de varios días. Con un peso promedio de 80 kilos por adulto, esto representaría un total de 240 kilos que podrían ser sustituidos por drogas ilícitas sin comprometer su estabilidad.
El VSA localizado en Colombia, gracias a su autonomía (de 500 a 800 millas), desde el lugar donde fue hallado, podría llegar a las costas más distantes de Centroamérica; sin embargo, requeriría un reabastecimiento en el mar para alcanzar las costas de América del Norte.
No obstante, ya existen prototipos de VSA desarrollados por los U.S. Marine Corps que, basándose en el diseño de los narcosubmarinos, están creando artefactos no tripulados con baja probabilidad de detección para fines logísticos en medio del combate, que han logrado una autonomía de 1.500 millas. Un dispositivo de esta naturaleza, al servicio de las organizaciones criminales sudamericanas, permitiría el envío constante, directo y seguro de drogas ilícitas hacia Estados Unidos; aunque ya representan una amenaza, se estima que aún pasarán algunos años hasta que puedan alcanzar una capacidad intercontinental.
«Este panorama supone un desafío significativo; los semisumergibles no solo constituyen una amenaza latente para la seguridad, sino que están permitiendo a las organizaciones criminales luchar por el control del dominio marítimo. Al mismo tiempo, este gran desafío está superando las capacidades de las potencias marítimas, por lo que la cooperación internacional (el intercambio de información de inteligencia en tiempo real, la integración de capacidades diferenciales y la coordinación de operaciones conjuntas) es la respuesta más efectiva disponible en este momento», concluye la Armada en su informe.
