Las organizaciones internacionales de narcotráfico siguen ideando métodos cada vez más sofisticados para eludir los controles de seguridad en los principales nodos de transporte europeos. En un extenso operativo internacional realizado el 30 de septiembre de 2026, la Policía Judicial Federal de Bélgica, en colaboración con Europol, logró desmantelar una poderosa agrupación criminal dedicada a la introducción de toneladas de cocaína y cannabis a través del aeropuerto de Bruselas.
Como resultado de esta operación, que incluyó un total de 27 registros de domicilios (21 en Bélgica y 6 en Francia), se llevaron a cabo 21 detenciones, sumándose a otros dos arrestos previos efectuados en los Países Bajos. Las imágenes del operativo evidencian el importante despliegue policial en las pistas de aterrizaje del aeropuerto, donde agentes tácticos escoltaron a los sospechosos detenidos a escasos metros de las aeronaves comerciales.
La investigación se inició en febrero de 2025, tras el descubrimiento de 30 kilos de cocaína que habían sido abandonados en bolsas de deporte provenientes de un vuelo de Cancún (México). Las indagaciones revelaron un ingenioso modus operandi: la organización enviaba 'mulas' en vuelos que llegaban desde África y América, llevando equipaje cargado de drogas.
Uno de los elementos clave de esta organización era la legalización de la producción de marihuana en Estados Unidos y Canadá, lo cual facilitaba el tráfico ilegal hacia destinos donde la droga es prohibida, como Europa.
Al llegar a Bruselas, estos correos abandonaban la terminal sin recoger su equipaje, con el fin de eludir los controles aduaneros. A la par, la banda reclutaba a través de redes sociales a los llamados 'extractores', personas que adquirían billetes de avión de bajo costo a última hora con el único objetivo de acceder a la sala de recogida de equipajes, recoger las maletas contaminadas de la cinta y entregarlas en puntos de encuentro cercanos al aeropuerto.
Cuando la presión policial aumentó, frustrando envíos como uno de 30 kilos de cannabis desde Canadá y otro de 55 kilos de cocaína, el cártel adaptó su estrategia hacia la corrupción interna. La red empezó a reclutar empleados del propio aeropuerto. Estos trabajadores corruptos interceptaban el equipaje de los correos y extraían la droga en áreas restringidas antes de que las maletas llegaran a la cinta transportadora.
El pasajero abandonaba la terminal con su maleta vacía, mientras los operarios sustraían el alijo burlando el circuito oficial. Para desmantelar esta infraestructura, la colaboración de la Aduana, la Policía de Aviación y el uso de perros detectores en las áreas de taquillas del personal fueron fundamentales.
El golpe a la estructura logística y financiera de este grupo, cuyos integrantes utilizaban identidades falsas para moverse con impunidad, ha sido total. Durante los registros simultáneos, se confiscaron más de 57.000 euros en efectivo, monederos de criptomonedas, ocho vehículos, relojes de lujo, una máquina contadora de billetes y tres armas de fuego. Las autoridades belgas han iniciado ya los trámites de extradición para los miembros detenidos en territorio francés y neerlandés.
