La incansable lucha contra las rutas intercontinentales del narcotráfico ha alcanzado un nuevo hito con el desmantelamiento de una activa organización criminal establecida en Liverpool. Una investigación llevada a cabo por la Agencia Nacional contra el Crimen (NCA) del Reino Unido, en estrecha colaboración con la Fuerza Fronteriza y la Policía Federal Australiana, ha permitido condenar a los miembros de una red dedicada a la exportación masiva de sustancias ilícitas hacia Australia y Nueva Zelanda, utilizando para ello los canales de paquetería urgente.
El desplome de esta red comenzó a gestarse el 10 de octubre de 2024. En esa fecha, el cabecilla del grupo, conocido como ‘Lee Brittles’, de 47 años, junto a su segundo al mando ‘Teo Grbesic’, de 23 años, realizaron la entrega de un voluminoso envío a un conductor de FedEx en Liverpool.
La carga, cuyo destino era Castle Hill, en Nueva Gales del Sur, enmascaraba en su interior 252,8 kilos de lo que se conoce como «cocaína rosa», una peligrosa mezcla de MDMA, ketamina y cafeína. La sustancia había sido cuidadosamente prensada y envasada al vacío en llamativos bloques rectangulares de color rosa, todos ellos sellados con una etiqueta del icónico personaje de la Pantera Rosa.
Las sospechas del transportista ante la carga inusual jugaron un papel decisivo. Su alerta a las autoridades fronterizas permitió a la NCA interceptar un alijo que podría haber alcanzado un valor de 57 millones de dólares en el lucrativo mercado negro australiano. A pesar de la pérdida de este multimillonario cargamento, la banda, que ya estaba bajo vigilancia policial, continuó operando de manera frenética, llevando a cabo otros ocho intentos de exportación.
El modus operandi se repetía: emplear depósitos de empresas como DHL o FedEx y disfrazar los narcóticos bajo declaraciones de aduanas fraudulentas. Entre febrero y marzo de 2025, varios miembros de la red, entre ellos Ashley Armstrong y Karl Dalton, fueron interceptados al depositar paquetes dirigidos a Nueva Zelanda y Australia que se describían como «piezas de vehículos» o «botellas de whisky», pero que en realidad contenían importantes cantidades de MDMA, metanfetamina y ketamina.
Después de reunir un sólido conjunto de pruebas, las autoridades llevaron a cabo la desarticulación de la banda. Aunque Grbesic intentó evitar la justicia huyendo a Alemania, una orden de búsqueda internacional resultó en su detención en la localidad de Duisburgo y su posterior extradición al Reino Unido en julio.
Brittles, quien contaba con un extenso historial criminal que incluía más de 20 condenas previas, ha sido sentenciado a 17 años y ocho meses de prisión. Sus cómplices Grbesic, Dalton y Armstrong cumplirán penas de 13 años y cuatro meses, 12 años y 10 años y cuatro meses, respectivamente. Al mismo tiempo, el destinatario de las sustancias en Australia se encuentra a la espera de conocer su condena, que se dictará el próximo mes de diciembre.
