Una operación policial llevada a cabo por los Mossos d'Esquadra de la Generalitat de Cataluña resultó en la incautación de más de 8.000 kilos de hachís y en la desarticulación de una importante organización criminal internacional establecida en el norte de Cataluña, la cual tenía la capacidad de recibir grandes volúmenes de hachís para su posterior envío a diversos países europeos a través de Francia. Esta acción se produce tras la intervención anunciada en junio, que también fue un importante golpe a las mafias del hachís en la región en lo que va de 2026.
El reciente trabajo de las fuerzas del orden, que se llevó a cabo durante varios meses, permitió identificar la ‘guardería’ utilizada por los narcotraficantes, quienes empleaban una nave industrial en las cercanías de Figueres como centro de acopio de la droga.
«La organización ha operado de manera continua a lo largo del tiempo, utilizando de forma estable una nave destinada a la recepción y distribución de la sustancia, así como disponiendo de diversos vehículos y medios logísticos, y una distribución funcional de tareas», señalaron fuentes oficiales del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.
En el marco del operativo, se arrestaron a siete individuos en flagrante delito en las proximidades de Figueres, en la provincia de Girona, a escasa distancia de los pasos fronterizos de los Pirineos. Las detenciones se produjeron en el instante en que los narcotraficantes cargaban la droga en un camión.
El tribunal de instancia de la mencionada ciudad catalana, situado en la plaza número 6, impuso la medida de prisión provisional comunicada y sin fianza para cuatro de los detenidos, mientras que para otros tres, también parte del grupo criminal al que se le han confiscado más de ocho toneladas de hachís, la medida es eludible bajo fianza.
Todos los indicios sugieren que la droga se originó en Marruecos y cruzó el mar por el sur de España antes de desembarcar en la Península, encontrándose en la fase final de su envío al exterior. Un aspecto particular de este cargamento es que los narcotraficantes utilizan envoltorios para sus fardos que imitan a los de la cocaína, con el fin de engañar a las autoridades durante el tránsito, tal y como explicaron fuentes judiciales en una información reciente.
