Granada, que probablemente es la provincia española con mayor prevalencia en los cultivos de cannabis, se convierte nuevamente en el escenario de una ofensiva significativa contra el negocio de la marihuana.
La Guardia Civil ha confiscado más de 13.000 plantas en un corto período, en una serie de acciones que han permitido atacar tanto los cultivos interiores como exteriores, retirar sustanciales cantidades de droga lista para su distribución y localizar instalaciones clandestinas destinadas a la producción de concentrados de cannabis.
El operativo, que se inició el 5 de octubre en diversas localizaciones de la provincia, ha abarcado localidades como Monachil, Órgiva, Píñar, Atarfe, Padul, La Zubia, Fuente Vaqueros, Puerto Lope, Limones, Rubite, Chauchina y Pinos Puente. Este despliegue coordinado de las unidades territoriales y de investigación de la Comandancia de Granada, con el apoyo de efectivos especializados, vuelve a destacar la magnitud de las plantaciones de cannabis y las infraestructuras empleadas para sustentar su producción.
El balance de la operación supera las 13.000 plantas confiscadas e incluye más de 15 kilos de cogollos y sumidades floridas, varios kilos de picadura de marihuana, más de 27.000 euros en efectivo, armas de fuego, armas blancas y otros objetos relacionados con el cultivo y la fabricación de estupefacientes. A los investigados se les imputan, presuntamente, delitos de cultivo, fabricación y tráfico de drogas, así como defraudación de fluido eléctrico y, en algunos casos, pertenencia a una organización criminal.
Uno de los hallazgos más significativos tuvo lugar en Atarfe, donde la Guardia Civil desmanteló un laboratorio clandestino dedicado a la producción de extractos de cannabis mediante el método BHO, que son las siglas de Butane Hash Oil. Este procedimiento utiliza gas butano como disolvente para obtener concentrados con una alta concentración de THC, el principal compuesto psicoactivo del cannabis.
Más allá de la actividad delictiva que se investiga, la instalación ocultaba un riesgo especialmente grave: el uso de un gas extremadamente inflamable en un entorno clandestino. La acumulación de butano en espacios cerrados puede generar incendios, deflagraciones y explosiones que podrían resultar en víctimas y daños a edificios cercanos.
La peligrosidad del laboratorio llevó a movilizar a especialistas TEDAX-NRBQ de la Guardia Civil, quienes realizaron verificaciones técnicas para descartar la presencia de una atmósfera potencialmente explosiva antes de permitir el acceso de los investigadores. Los especialistas también elaborarán un informe pericial sobre las condiciones de la instalación y los riesgos asociados al método utilizado.
Este no es un peligro desconocido para los investigadores de Granada. La Guardia Civil ha registrado siete incidencias relacionadas con laboratorios BHO en la provincia durante los últimos cinco años, que han resultado en una persona fallecida y ocho heridos graves, hechos que fueron narrados en su momento por medios especializados.
Las operaciones de esta semana han tenido un impacto particular en la mencionada localidad de Atarfe, donde otro dispositivo permitió la intervención de 4.377 plantas de marihuana en doce registros domiciliarios y el desmantelamiento de ocho enganches fraudulentos a la red eléctrica. Estas cifras corresponden a una intervención específica dentro del marco de las operaciones realizadas en la provincia.
Las conexiones ilegales al suministro eléctrico son un elemento recurrente en este tipo de instalaciones. Los cables expuestos, empalmes improvisados y la falta de medidas de protección aumentan el riesgo de cortocircuitos, incendios y electrocuciones, tanto para los ocupantes de los inmuebles como para los agentes que participan en los registros.
