La semana pasada, fuentes judiciales informaron sobre el desarrollo de una operación por parte de la Guardia Civil, en colaboración con Europol y la agencia estadounidense de lucha contra las drogas (DEA), que se llevó a cabo en varias provincias de España, teniendo a Barcelona como su punto central. En este sentido, el Instituto Armado ha realizado un balance de las acciones emprendidas, las cuales incluyeron la detención del líder de una red criminal que se dedicaba al suministro de cocaína para abastecer a diversas organizaciones en la Península Ibérica.
En el marco de la operación Showtime, se ha desarticulado una organización delictiva que supuestamente estaba dedicada a la obtención, almacenamiento y distribución de cocaína a otros grupos y distribuidores a diferentes escalas tanto en España como en otros lugares de Europa.
La investigación dio inicio a finales de mayo de 2025, cuando la Guardia Civil tomó conocimiento de la posible existencia de una organización con sede en la provincia de Barcelona que proveía de cocaína a otros grupos criminales, no solo en Cataluña, sino también en diversas partes del territorio nacional.
Las acciones realizadas permitieron identificar una estructura de funciones claramente definida: la obtención de la droga, su transporte, su custodia en diferentes inmuebles y su entrega a los compradores.
De acuerdo con los indicios recopilados, el presunto cabecilla establecía los precios y los lugares de recogida, negociaba las condiciones económicas de nuevos envíos y supervisaba el resultado de las entregas. Además, condicionaba nuevos envíos al pago de los anteriores, lo que le permitía mantener el control sobre la distribución y los cobros. El aprovisionamiento se llevaba a cabo desde Madrid.
El contacto con la fuente de suministro se realizaba a través de otro miembro de la organización. Adicionalmente, la red contaba con personas responsables del transporte y custodios de los depósitos, lo que facilitaba la distribución de tareas desde la recepción de la droga hasta su entrega a otros distribuidores.
La actividad principal de esta organización era el suministro mayorista: distribuía paquetes de un kilo, envasados al vacío e identificados con logotipos. Se identificaron al menos tres distribuidores en la provincia de Barcelona y una red de distribución en la comarca del Maresme, con operaciones en Mataró, Sant Andreu de Llavaneres y Pineda de Mar. También se registraron ventas al consumidor en puntos específicos, aunque su incidencia era menor en el total de la actividad investigada.
La investigación reunió indicios de dos viajes de aprovisionamiento a Getafe, realizados en agosto de 2026, utilizando un vehículo equipado con dobles fondos. Al regresar, la droga se distribuía entre los inmuebles utilizados como depósitos en Cataluña. Estas acciones permitieron establecer una conexión de suministro con la Comunidad de Madrid.
En Barcelona se encontraba la base de la organización y su principal red de distribución, mientras que Lleida cumplía funciones de almacenamiento y transporte: en un trastero se encontraron 5,74 kilos de cocaína y 28.000 euros, además de otras cantidades de droga en dos domicilios. En Elche, Alicante, fue arrestado un investigado que se había trasladado allí a finales de agosto.
La Guardia Civil confirmó la existencia de seis puntos de depósito, los cuales incluían cinco viviendas y un trastero, utilizados como guarderías. De estos, cinco estaban ubicados en la provincia de Barcelona y el sexto, el trastero, en Lleida. En dos de las viviendas, situadas en Barcelona y Sant Boi de Llobregat, se encontraron aproximadamente 22,6 y 12 kilos de cocaína, respectivamente.
Los materiales y sustancias incautadas permitieron documentar las tareas de pesaje, fraccionamiento y empaquetado de la droga, así como indicios de adulteración. Se intervinieron diez básculas de precisión, prensas y máquinas de envasado al vacío, además de unos siete kilos de ácido bórico, una sustancia de corte utilizada para adulterar la droga. En Mataró se hallaron 22 dosis de un gramo preparadas para su venta.
Para ocultar las sustancias y el dinero, los miembros de la organización empleaban compartimentos en los inmuebles, cajas fuertes y áreas con accesos protegidos. En una de las viviendas, que estaba desocupada, la droga se encontró oculta en un horno y detrás de los rodapiés. Asimismo, se identificaron medidas de vigilancia en los accesos y el uso de inmuebles a nombre de personas ajenas.
De los 16 vehículos intervenidos, dos contaban con dobles fondos de apertura mecánica. Uno de ellos ocultaba un kilo de cocaína bajo el asiento del copiloto, mientras que el otro, que disponía de dos compartimentos ocultos, se utilizaba para los desplazamientos de aprovisionamiento a Madrid.
Las actuaciones permitieron obtener indicios de blanqueo de capitales a través de cuentas bancarias y bienes a nombre de terceros, los cuales habrían sido utilizados para ocultar la conexión entre los investigados y los beneficios derivados del tráfico de drogas. En el caso del presunto líder, se identificaron cuentas, propiedades y un vehículo a nombre de personas de su entorno familiar; el vehículo era utilizado por él.
En una de estas cuentas, en la que figuraba como autorizada, se detectaron ingresos fraccionados por un total de 34.050 euros y dos transferencias de 6.000 euros cada una bajo el concepto 'pago de coche'. Estos movimientos son parte de los indicios analizados para esclarecer la gestión y ocultación de los fondos.
Además de los 409.275 euros intervenidos en efectivo, se congelaron 57 cuentas bancarias, cuyo saldo total está aún por determinar, así como cuatro inmuebles valorados en aproximadamente 1,1 millones de euros.
De las 20 detenciones realizadas, 16 se llevaron a cabo en la provincia de Barcelona, dos en Lleida, una en Móstoles, Madrid, y una en Elche, Alicante. Los 23 registros se distribuyeron entre Barcelona, con 18; Lleida, con tres; Madrid, con uno y Alicante, con uno. Se registraron 20 viviendas, un local y dos trasteros.
Los registros en Barcelona se realizaron en L'Hospitalet de Llobregat, Barcelona, Sant Joan Despí, Cornellà de Llobregat, Sant Boi de Llobregat, Begues y Mataró. Los tres registros en Lleida se ejecutaron en la capital, mientras que los de Madrid y Alicante se llevaron a cabo en Móstoles y Elche, respectivamente.
Además de las sustancias, el dinero y los vehículos, la Guardia Civil confiscó un machete y 43 dispositivos móviles e informáticos. En una de las viviendas de Sant Boi de Llobregat, que funcionaba como uno de los principales depósitos, se encontró una pistola con el número de serie borrado y un silenciador, junto a 12 kilos de cocaína y 50.710 euros. El arma tenía seis cartuchos en el cargador y ninguno en la recámara. Se ha solicitado un análisis balístico para determinar si estuvo vinculada a otros hechos delictivos.
A los detenidos se les imputan delitos presuntos contra la salud pública y pertenencia a una organización criminal. Al presunto líder se le atribuyen, además, la dirección de la organización y blanqueo de capitales, mientras que a otro miembro se le imputa un delito de tenencia ilícita de armas.
Diecisiete de los detenidos fueron puestos a disposición judicial. Se acordó el ingreso en prisión provisional de 13 de ellos, incluidos el presunto líder, y se impusieron medidas cautelares de prohibición de salida del territorio nacional y retirada del pasaporte a los otros cuatro. Los tres restantes fueron puestos en libertad por los agentes tras consultar con las autoridades judiciales.
