La Fiscalía de los Países Bajos ha solicitado sanciones severas contra una organización logística dedicada al narcotráfico que operaba camuflada bajo la fachada del transporte público de pasajeros. En una reciente audiencia ante el tribunal de Zwolle, el Ministerio Público demandó penas de hasta seis años y medio de prisión, así como multas de 50.000 euros, para tres hombres de 45 y 46 años, residentes en Zaandam y Ámsterdam, a quienes se les acusa de importar, poseer y traficar con 774 kilos de cocaína. La particularidad de este caso radica en que los tres implicados ejercen la profesión de taxistas. Un caso de características muy similares fue registrado recientemente en la Costa del Sol, al sur de España.
La investigación, llevada a cabo por la Fiscalía Nacional y la Unidad Nacional de Investigación e Intervención, se inició en octubre de 2025 tras recibir información de inteligencia criminal. Las indagaciones, respaldadas por datos de localización, registros de cámaras y grabaciones de los propios taxímetros, pusieron de manifiesto que los sospechosos realizaban trayectos frecuentes entre Zaandam y la ciudad portuaria de Amberes, en Bélgica.
El modus operandi de los implicados consistía en utilizar tanto sus vehículos de taxi como furgonetas de alquiler para transportar los cargamentos de droga desde el puerto hasta un escondite ubicado en el domicilio del sospechoso de Zaandam, en los Países Bajos.
La intervención policial se llevó a cabo cuando un equipo de vigilancia observó a dos de los investigados descargar 23 cajas de mudanza de una furgoneta para introducirlas en la vivienda de Zaandam. Ante las sospechas generadas, los agentes realizaron un registro en el inmueble, encontrando los 774 kilos de cocaína en su interior.
Las fotografías tomadas en el lugar documentan una gran cantidad de paquetes rectangulares envueltos en cinta marrón, apilados desde el suelo hasta media altura en un estrecho rincón de la casa.
Más tarde, al ser expuesta sobre una lona azul en las dependencias policiales, la droga puso de manifiesto distintas marcas, destacando un lote central de decenas de paquetes envueltos en un color amarillo llamativo con la palabra ‘TASKA’ repetida en letras negras, junto a otros paquetes más pequeños con envoltorios verdes y azules.
El análisis de la incautación permitió a los investigadores concluir que la cantidad de estupefaciente hallada (774 kilos) excedía la capacidad máxima de las cajas de mudanza recién descargadas, lo que sugiere que al menos 84 bloques pertenecían a remesas anteriores.
Además de la droga, los agentes confiscaron una máquina contadora de billetes en el piso franco y, durante el registro del domicilio de uno de los sospechosos en Ámsterdam, hallaron 44.700 euros en efectivo ocultos en una caja de zapatos, lo que también le ha valido una acusación por blanqueo de capitales y la solicitud de la pena más elevada (seis años y medio).
Durante la audiencia judicial, el fiscal fue contundente al condenar los hechos, enfatizando el grave peligro y la alarma social que implica almacenar cantidades tan masivas de droga en un edificio de apartamentos residencial, exponiendo a los ciudadanos a los riesgos y la violencia inherentes al crimen organizado.
