Uno de los delincuentes más versátiles de los últimos tiempos en Pontevedra y su área de influencia es el apodado ‘Pablo oro’. En la actualidad se encuentra en prisión tras su detención relacionada con la causa del narcotúnel de Ceuta, y, a menos que surjan contratiempos de última hora, obtendrá un resultado favorable en el ámbito judicial. Esto se debe al acuerdo de conformidad alcanzado por su abogado, Alejandro Vega, con la Fiscalía Provincial, que, en la práctica, le permite reducir la pena inicial de más de 35 años de cárcel a 21 meses, una condena que no implicará ingreso en prisión siempre que no cometa delitos en los próximos tres años, algo que parece complicado, dado que se encuentra actualmente encarcelado.
«Una defensa eficaz no siempre implica ir a juicio y arriesgarse a una pena de prisión extremadamente alta, que era la que se solicitaba inicialmente para mi cliente en este caso. Aunque mi representado reconoce de forma muy limitada su participación en estos hechos, la verdad es que ante el riesgo de una condena más severa, optamos por llegar a un acuerdo que evita su ingreso en prisión», señala el abogado, quien afirma que existía una sólida capacidad para defender el caso en juicio, pero decidió optar por la prudencia.
En cuanto a los hechos que se han establecido, el fiscal menciona en el acuerdo definitivo, que ha sido admitido por ‘Pablo oro’ y su entonces pareja, también acusada, que «actuando de común acuerdo y con la intención de obtener un beneficio económico ilícito, decidieron alquilar dos chalés y un local para dedicarlos a la explotación de la prostitución ajena, utilizando violencia, intimidación, medios coactivos de abuso de situación de vulnerabilidad e imponiendo condiciones abusivas, así como facilitando la estancia ilegal de ciudadanos extranjeros».
El primer paso realizado por los acusados para lograr la reducción en las penas fue el ingreso en la cuenta judicial de 10.000 euros con el fin de hacer frente a las posibles indemnizaciones a las víctimas. El segundo paso, responsabilidad de su defensa, consistió en establecer las dilaciones indebidas (retrasos en el proceso por razones ajenas a los procesados), lo que constituiría una segunda circunstancia atenuante.
A pesar de esta noticia favorable, el futuro del protagonista de los hechos presenta un panorama complicado. Tras su condena por el alijo de cocaína del buque Simione, deberá comparecer ante la Audiencia Nacional por su supuesta participación en el entramado criminal del narcotúnel de Ceuta. Además, aunque con menor relevancia penal, será juzgado por receptación en relación al caso del robo del vino del chef Pepe Vieira.
