El seguimiento del flujo de dinero ha vuelto a ser decisivo para desmantelar la estructura de poder de una organización criminal. Una macrooperación conjunta llevada a cabo por la Agencia Tributaria, a través de su Servicio de Vigilancia Aduanera, y la Policía Nacional ha logrado propinar un golpe significativo al patrimonio de un conocido clan del narcotráfico establecido en el barrio de La Soledad, en Palma de Mallorca.
El operativo ha resultado en la detención de 21 individuos y el embargo de 48 propiedades, cuyo valor total estimado por los investigadores asciende a 20 millones de euros. Las operaciones, denominadas ‘Tsunami’ y ‘Galba’, son el resultado de más de un año de rigurosa investigación financiera.
Para no levantar sospechas, el líder de la organización ordenó la demolición del interior de las viviendas, manteniendo las fachadas exteriores modestas. No obstante, tras esos muros, se descubrió la existencia de una lujosa mansión secreta de 1.400 metros cuadrados que incluía amplias terrazas escalonadas y una gran piscina privada en su patio central.
Las reformas clandestinas, financiadas con fondos del narcotráfico, también estaban dirigidas a la seguridad de la red criminal: se establecieron puntos de venta ‘antipolicía’ con puertas blindadas y las autoridades encontraron excavaciones subterráneas que presuntamente se diseñaron como túneles de escape ante posibles redadas.
La presión ejercida por el clan había generado una degradación en la barriada, forzando a muchos vecinos a vender sus propiedades a precios bajos, inmuebles que inmediatamente pasaban a formar parte del imperio inmobiliario de la organización criminal.
Las investigaciones en cientos de cuentas bancarias y protocolos notariales pusieron de manifiesto el uso de contratos privados no registrados y donaciones entre familiares para ocultar la titularidad real de los bienes. La fase operativa concluyó en la mañana del pasado martes con el despliegue de unidades aéreas y terrestres.
La intervención de efectivos tácticos de Aduanas, fuertemente armados con subfusiles, cascos con visera balística y escudos pesados, garantizó la seguridad alrededor de las propiedades asaltadas. La acción coordinada de los cuerpos policiales facilitó la detención escalonada de 21 personas, a las que se les imputan delitos de integración en organización criminal y blanqueo de capitales.
Durante los 14 registros, los agentes también confiscaron vehículos, joyas, armas de fuego, paquetes de droga y abundante documentación. Gran parte de los investigados ya había sido condenada por blanqueo hace una década en la operación Nerón, aunque continuaban disfrutando de un alto nivel de vida, presuntamente habiendo cedido la gestión directa del tráfico de drogas a niveles inferiores. La operación policial permanece activa y no se descartan nuevas detenciones.
