Más de 3.500 kilos de hachís han sido confiscados, preparados para ser transportados a través de las fronteras, ocultos entre mercancías que aparentaban ser legales. Las autoridades marroquíes han infligido un nuevo golpe al tráfico internacional de resina de cannabis en el puerto de Tánger Med, donde una inspección conjunta logró descubrir un cargamento de 3.565 kilos de droga en un camión de transporte internacional. Esta operación se lleva a cabo apenas unas horas después de que se encontrara un centro logístico dedicado al hachís en Fez.
El último cargamento fue hallado durante la mañana del domingo 11 de octubre, cuando los agentes de Seguridad Nacional que se encuentran en el recinto portuario, en colaboración con los servicios de Aduanas, sometieron a control un vehículo pesado que estaba matriculado en Marruecos.
El método de ocultación empleado consistía en cajas llenas de productos agrícolas, cuidadosamente preparadas y embaladas para disimular la mercancía ilegal y facilitar su traslado a través de la frontera. La intervención permitió impedir la salida de este cargamento antes de que pudiera completar su trayecto.
El conductor del vehículo, un ciudadano marroquí de 35 años, ha sido puesto bajo investigación judicial bajo la supervisión de la Fiscalía correspondiente. Las indagaciones buscan esclarecer las circunstancias del transporte y identificar a los posibles responsables, así como las conexiones internacionales relacionadas con esta operación.
La incautación coloca nuevamente a Tánger Med, uno de los principales nodos logísticos del Estrecho, en el centro de la lucha contra las redes que intentan aprovechar los flujos del comercio internacional para trasladar grandes cantidades de droga.
