Las organizaciones transnacionales siguen perfeccionando sus métodos de ocultamiento para garantizar la llegada de grandes cargamentos a través de los principales puertos europeos. En una operación de alto nivel, la Policía Federal de Mons-Tournai, en Bélgica, en colaboración estrecha con la de Amberes y la Agencia de Aduanas, ha conseguido incautar más de una tonelada de cocaína en las terminales marítimas del puerto de Amberes.
El operativo, que se llevó a cabo el pasado 6 de octubre tras meses de complicadas investigaciones dirigidas por un juez de instrucción, finalizó con la identificación de dos contenedores marítimos que funcionaban como camuflaje para un alijo altamente sofisticado. Al abrir las puertas de los contenedores, los agentes encontraron un cargamento que ocupaba por completo el interior, compuesto por cientos de sacos industriales apilados y etiquetados comercialmente como ‘Coffee Husk Pellets’ (pélets elaborados a partir de cáscara de café para su uso en calefacción).
El análisis del cargamento desveló un modus operandi extremadamente técnico: la droga no se transportaba en los tradicionales fardos o bloques rectangulares, sino que había sido disuelta e impregnada químicamente en la propia biomasa. Los sacos que presentaban rasgaduras exhibieron miles de pequeños cilindros marrones comprimidos, que eran idénticos en apariencia, textura y aroma a los pellets de combustible auténticos.
Esta técnica de ocultación, diseñada para eludir los escáneres de rayos X y el olfato de los perros detectores, obliga a las organizaciones criminales a operar laboratorios clandestinos en territorio europeo, donde químicos especializados utilizan disolventes para revertir el proceso y extraer la cocaína pura de la madera y el café.
Las autoridades belgas llevaron a cabo la catalogación y aseguramiento de la evidencia, desplegando los sacos en el suelo junto a marcadores numéricos amarillos proporcionados por la policía científica. El recuento final reveló cifras impactantes: un total de 3.492 bolsas de 15 kilos cada una, que contenían más de una tonelada de cocaína potencialmente recuperable.
La operación ya ha producido sus primeros resultados operativos, con la detención e ingreso en prisión preventiva de cuatro individuos acusados de pertenencia a una organización criminal y tráfico internacional de drogas.
Las autoridades continúan la investigación abierta con el propósito de identificar al resto de los miembros de esta red, rastreando tanto a los proveedores en el país de origen como a los químicos que debían encargarse de la extracción en el continente europeo.
