Dos ciudadanos españoles y un gibraltareño con pasaporte británico fueron interceptados en aguas del Atlántico a bordo de una narcolancha repleta de cocaína. Esta situación resulta familiar, dado que una tripulación casi idéntica, que incluía además a un albanés, fue detectada y detenida hace apenas dos meses y medio, en julio, en la misma área y con la misma sustancia ilícita involucrada.
La Fiscalía de Brescia, situada en la región de Lombardía, cerca de la ciudad de Milán, fue la responsable de coordinar ambas operaciones. La Guardia di Finanza tuvo constancia de la salida de una gran narcolancha con rumbo al sur de la Península Ibérica, y la historia se repitió, aunque con algunas variaciones. En esta ocasión, el domingo 11 de octubre, se incautaron 3.700 kilos de cocaína, en comparación con los 2.600 kilos que se habían confiscado en julio.
Regresando a Milán, es importante recordar que, en la primera década de este siglo, las investigaciones policiales en Galicia confirmaron que los narcotraficantes contrataban a criminales de esa región para que fabricaran las primeras narcolanchas, antes de que comenzaran a producirse en serie en el noroeste de España. Actualmente, las indagaciones italianas indican que esta misma área podría ser el punto de origen de las operaciones.
Además, existen varios indicios que sugieren que Italia podría haberse convertido en el nuevo centro neurálgico para la fabricación de estas embarcaciones, a raíz de la estricta legislación en España, seguida de la reciente en Portugal. Una de las evidencias de esta tendencia es la doble operación policial coordinada por la Guardia di Finanza. Otro indicio es la llegada de cocaína directamente a las Islas Baleares, como se evidenció en la reciente actuación de Vigilancia Aduanera, que resultó en la confiscación de un alijo originario de Ibiza en el puerto de Valencia.
Todo lo anterior sugiere que se ha establecido un nuevo punto de asentamiento para estas embarcaciones, ya que se ha llegado a documentar la presencia de una de ellas, con seis motores y de origen italiano, en costas españolas. Desde el Mediterráneo, estas embarcaciones pueden descargar directamente, si los buques nodriza deciden arriesgarse a entrar en estas aguas, o partir hacia el Atlántico, tal como se observó en las dos operaciones realizadas por la policía financiera italiana en colaboración con España y Portugal.
