El 5 de agosto de 2024, fue hallado el cadáver de un individuo de origen balcánico con evidentes signos de violencia y en un avanzado estado de descomposición, en una zona forestal del municipio de Botarell, situado en Tarragona. Los Mossos d'Esquadra, junto con la Policía Nacional, habían dado inicio a una investigación a finales de junio, tras recibir información a través de Interpol Kosovo y Europol Italia sobre las denuncias presentadas por el padre y la esposa de la víctima.
En su denuncia, manifestaron que su familiar había sido secuestrado en Barcelona y que los responsables del acto exigían un rescate de 240.000 euros. Los secuestradores, con conexiones al cártel mexicano de Sinaloa, están implicados en delitos de tráfico de drogas a nivel internacional, así como en blanqueo de capitales, secuestro y asesinato.
Durante la fase inicial de la investigación, se detuvo a 14 personas, entre ellas el presunto autor intelectual del secuestro. Más adelante, en febrero de 2025, fueron extraditados desde Hungría dos hermanos mexicanos que también estaban vinculados a los sucesos. Sin embargo, las autoridades continuaron su búsqueda, ya que sabían que había más implicados.
De este modo, agentes de la Policía Nacional, en colaboración con los Mossos d'Esquadra, han arrestado a cuatro hombres, con edades comprendidas entre los 26 y 51 años, que se presume están relacionados con el secuestro y el asesinato del mencionado hombre en Cataluña, en el contexto de la segunda fase de la investigación iniciada en 2024, tras la desarticulación de la organización criminal dedicada al narcotráfico internacional. El operativo incluyó múltiples entradas y registros en localidades como Barcelona, Sant Vicenç de Montalt y Sant Boi de Llobregat.
Además, hay un quinto hombre de 40 años que también ha sido investigado por estos hechos y que actualmente se encuentra cumpliendo condena por otros delitos en un centro penitenciario de la Comunidad de Madrid.
Esta nueva fase de la indagación se realizó tras el análisis de la información recabada durante la primera explotación policial del caso, llevada a cabo en noviembre de 2024, lo que permitió identificar a nuevos individuos presuntamente implicados en los hechos investigados, quienes hasta ese momento no habían podido ser completamente identificados.
Con toda la información recopilada y en el marco del equipo conjunto de investigación establecido entre ambas fuerzas policiales, se llevó a cabo un operativo el 22 de septiembre con el objetivo de localizar y arrestar a estas personas presuntamente implicadas en delitos de secuestro, asesinato, pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas y blanqueo de capitales.
Durante las entradas y registros realizados, los investigadores encontraron e intervinieron diversos elementos de interés para la investigación, los cuales han sido incorporados a las actuaciones judiciales y están actualmente en proceso de análisis.
Los cuatro nuevos detenidos fueron presentados ante el juez el 24 de septiembre en la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Reus número 2, que decidió dictar el ingreso en prisión provisional para todos ellos.
La investigación se remonta a finales de junio de 2024, cuando los Mossos d'Esquadra y la Policía Nacional formaron un Equipo Conjunto de Investigación tras conocer, a través de los canales de cooperación policial internacional, la denuncia presentada por los familiares de un hombre que supuestamente había sido secuestrado en Cataluña. Los autores del secuestro exigían el pago de 240.000 euros para la liberación del mismo y llegaron a proporcionar una fotografía de la víctima como prueba de vida.
A lo largo de la investigación, la familia comunicó a los investigadores que había realizado un primer pago en criptomonedas, equivalente a unos 32.000 dólares, siguiendo las instrucciones proporcionadas por los secuestradores. Sin embargo, los familiares no recibieron información alguna sobre el estado de la víctima y los autores continuaron exigiendo nuevos pagos.
Las diversas acciones policiales permitieron identificar a individuos directamente relacionados con el secuestro y reconstruir los movimientos de la víctima, un hombre de 46 años que había llegado desde Italia para reunirse con miembros de la organización criminal de origen mexicano. La investigación también condujo a la localización de la vivienda donde supuestamente se habría llevado a cabo el asesinato, así como del vehículo utilizado posteriormente para trasladar el cuerpo.
El 5 de agosto de 2024, como se ha mencionado anteriormente, los investigadores hallaron el cuerpo sin vida de la víctima, con signos de violencia, en una zona boscosa de Botarell, en la comarca del Baix Camp. Al mismo tiempo, las indagaciones revelaron que los principales investigados formaban parte de una organización criminal establecida en el Maresme y Barcelona, relacionada con el narcotráfico internacional y vinculada al cártel mexicano de Sinaloa.
