El puerto de Brens, situado en el municipio de Cee, fue el escenario en la mañana del lunes de un acontecimiento histórico y altamente solicitado por las autoridades antinarcóticos: la presentación de una embarcación de gran tamaño destinada a patrullar A Costa da Morte, una región que, como es sabido, constituye uno de los principales puntos de desembarco de importantes cargamentos de cocaína que arriban a Galicia procedentes de Sudamérica.
Esta iniciativa, que había sido demandada durante varios años y que parecía difícil de concretar, se vio impulsada de manera decisiva por una coincidencia que favoreció a las fuerzas del orden: la incautación de dos patrulleras de dimensiones considerables, construidas en Dubái, que estaban siendo transportadas por el Lila Mumbai y que, según las indagaciones, tenían como destino a la organización libia Tariq Ben Zeyad (TBZ), señalada por su implicación en crímenes de guerra en un país que, además, enfrenta un embargo de armas.
Por tal motivo, cuando el Lila Mumbai hizo una escala en el puerto de Ceuta en agosto de 2025, las patrulleras, que fueron renombradas como Torgo I y Torgo II, fueron intervenidas, y las autoridades iniciaron de inmediato los trámites para acelerar su utilización en dos de los puntos más vulnerables y desprotegidos en la lucha contra el narcotráfico. Uno de los lugares más desprotegidos era A Costa da Morte, en la provincia de A Coruña.
Desde hace muchos años, la necesidad de recursos para combatir a las redes narcotraficantes en esa zona de España es apremiante. Ya a comienzos del siglo XXI se documentaban significativas descargas de cocaína en un área con conexiones terrestres complicadas y controlada en todo momento por las redes criminales locales, que tienen la capacidad de detectar fácilmente la presencia de individuos ajenos al entorno.
En los últimos años, sobresalió la llegada de un narcosubmarino que descargó un considerable alijo de drogas en enero de 2025 en la ría de Muxía-Camariñas. Esta embarcación entregó la droga a lanchas de menor tamaño a escasos metros de la costa antes de quedar a la deriva, siendo posteriormente localizada por pescadores y, finalmente, hundiéndose cuando las autoridades intentaban remolcarla hacia el puerto.
Más recientemente, las fuerzas de seguridad llevaron a cabo otra gran operación en la misma región, incautando aproximadamente 1.500 kilos de cocaína en la Playa de Arnela, muy cerca del lugar donde fue hallado el semisumergible, en agosto de este año. Esta incautación está relacionada con la misma organización criminal.
La llegada del Torgo I actuará como un elemento disuasorio, ya que aunque se utilizará para realizar recorridos en alta mar en busca de embarcaciones cargadas de droga a muchas millas de distancia, gracias a sus 38 metros de eslora, también se empleará para el patrullaje preventivo a lo largo de toda A Costa da Morte, y su presencia representará un gran obstáculo para las redes criminales que acostumbran a operar allí con total impunidad.
De este modo, la Agencia Tributaria refuerza su lucha contra el narcotráfico y el contrabando por vía marítima con la incorporación de este nuevo patrullero, que, según indican, es un barco polivalente de gran tamaño. El Torgo I tendrá en el puerto de Brens en Cee «un punto de atraque estratégico para llevar a cabo patrullas en A Costa da Morte y también cubrir otras amplias zonas de vigilancia, dado que, con una autonomía muy superior a la de un patrullero convencional, el buque permite realizar igualmente misiones de corto y medio alcance en alta mar».
Con una eslora superior a los 38 metros, una velocidad máxima de 30 nudos, una tripulación que puede alcanzar hasta 18 personas y una autonomía de más de 1.500 millas náuticas, el Torgo I ofrecerá una notable versatilidad en la operativa naval contra el narcotráfico y otras actividades ilícitas de contrabando en espacios marítimos, sumando sus capacidades a las de otros cuatro buques de grandes dimensiones y autonomía que posee el SVA: la embarcación gemela Torgo II, también de nueva incorporación y que tendrá base en Tenerife; el patrullero Cóndor, que saldrá desde Mallorca para el control del Mediterráneo; y los buques de operaciones especiales Petrel I y Fulmar, que tienen bases habituales en Vigo y Cádiz.
En el contexto de estas incorporaciones, el Servicio de Vigilancia Aduanera ha diseñado modelos de intervención actualizados con el objetivo de maximizar el uso de su flota, ampliando así la cobertura en acciones preventivas y disminuyendo los tiempos de respuesta ante objetivos operativos.
En este sentido, se ha instaurado un sistema de triangulación por zonas de vigilancia para fortalecer el control activo del tráfico comercial, estableciendo un polo en Galicia, donde las organizaciones asentadas tienen capacidades para realizar transbordos a gran distancia de la costa en condiciones complicadas; otro en Canarias para llevar a cabo acciones tempranas sobre las rutas atlánticas y la zona de los archipiélagos de Macaronesia; y un tercero en Baleares para la vigilancia del Mediterráneo Occidental.
El Torgo I está equipado con sistemas de comunicación por radio y satélite que garantizan la conectividad en todo momento, tanto con el Centro de Coordinación Operativa Permanente (Cecop) de Vigilancia Aduanera, como con el resto de operadores marítimos. También cuenta con un sistema de comunicaciones encriptadas y una cámara térmica, así como con una lancha auxiliar para tareas de reconocimiento y abordaje.
Para sus misiones, el nuevo buque partirá desde una ubicación estratégica, el puerto de Brens en Cee, situado en el tramo central de la costa gallega y en plena Costa da Morte, lo que refuerza tanto el control de esta zona litoral como también de la entrada a la ría de Muros.
Además, este punto de atraque, que presenta excelentes condiciones de calado y está protegido de vientos fuertes y marejadas, lo coloca en una posición cercana al dispositivo de separación de tráfico de Fisterra, donde se registra un significativo movimiento de mercantes, permitiendo así atender con rapidez las alertas que surjan en relación con este tráfico marítimo de alta densidad.
La flota del Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria está compuesta por un total de 47 embarcaciones de diversas clases y esloras.
Desde sus 25 bases marítimas y con el apoyo de otras seis bases aéreas, coordinadas por el Cecop del SVA y sus Oficinas de Inteligencia Marítima, la flota de Vigilancia Aduanera lleva a cabo anualmente entre 3.500 y 4.000 reconocimientos de embarcaciones, navegando más de 280.000 millas cada año.
Su papel ha sido fundamental en grandes operaciones contra el narcotráfico durante décadas. Tomando como referencia el periodo transcurrido desde 2021 hasta la actualidad, la flota del SVA ha llevado a cabo 108 actuaciones exitosas, con más de 46 toneladas de cocaína y 200 toneladas de hachís incautadas en operaciones realizadas en el mar por estas unidades navales, a lo que se suman todas las aprehensiones de estupefacientes llevadas a cabo por Vigilancia Aduanera en puertos españoles y en territorio interior.
