La Policía Nacional ha logrado desmantelar una organización delictiva que se abastecía de sustancias narcóticas en Portugal y Marruecos, utilizando Málaga y Valencia como puntos logísticos para introducir los cargamentos en Europa. Tres de los detenidos han sido enviados a prisión. Esta ruta proveniente del país vecino hacia la Costa del Sol ha sido detectada en ocasiones recientes, teniendo a la cocaína como trasfondo principal.
Un significativo arsenal de drogas listo para inundar el mercado europeo estaba bajo el control de una red criminal dedicada al tráfico internacional de cocaína y hachís, que había establecido la Costa del Sol como uno de sus principales núcleos operativos. El resultado de la acción policial es contundente: 2.500 kilos de hachís, 600 kilos de cocaína y ocho arrestados en una investigación que abarcó las provincias de Málaga, Valencia y Girona.
La operación, llevada a cabo de manera conjunta por las unidades de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de Torremolinos-Benalmádena y Valencia, permitió destapar una estructura meticulosamente organizada para la adquisición, almacenamiento, preparación y transporte de grandes cantidades de estupefacientes por carretera hacia diversos mercados internacionales, siendo Francia el principal destino.
Portugal representaba uno de los puntos clave de abastecimiento de esta organización. Desde allí, los cargamentos eran enviados a España, donde Málaga y Valencia actuaban como enclaves intermedios junto con Girona, para almacenar la mercancía, distribuir una parte de ella y preparar los transportes que tenían como objetivo cruzar la frontera francesa.
Para movilizar tales cantidades de droga, los implicados utilizaban vehículos de alta gama que habían sido robados, principalmente en Francia y Bélgica. Estos automóviles eran modificados con matrículas falsas y seleccionados por su potencia y cilindrada, características que les otorgaban una mayor capacidad de evasión ante posibles seguimientos policiales o enfrentamientos con otras organizaciones delincuenciales.
La fase operativa se llevó a cabo en septiembre, cuando los agentes realizaron seis registros en domicilios y una entrada en un local en Málaga y Valencia. En una de las viviendas se encontró la mayor parte del alijo: 2,5 toneladas de hachís y otros 600 kilos de cocaína, cantidad que resalta la magnitud de la infraestructura logística que ha sido desmantelada.
Los registros también permitieron el hallazgo de un fusil, 13.000 euros en efectivo, cinco vehículos robados, 14 juegos de matrículas falsas, troqueladores, soportes para matrículas, inhibidores de señal y documentación de identidad falsificada.
El operativo concluyó con la detención de ocho hombres, cuyos rangos de edad oscilan entre los 24 y 58 años. Tres de ellos fueron arrestados en Cullera (Valencia), dos en Marbella, otros dos en Torremolinos y uno más en Girona. Tras ser presentados ante la autoridad judicial, tres de ellos fueron enviados a prisión provisional.
La investigación revela la relevancia de las conexiones internacionales en las grandes redes de distribución de estupefacientes, destacando a Portugal como un territorio de suministro, la Costa del Sol como una plataforma logística y Francia como uno de los principales destinos de la mercancía.
