En el interior de una nave situada en el polígono industrial de El Labradorcico, en el municipio de Águilas. Esta localidad, según el criterio de los narcotraficantes, se consideraría un lugar idóneo para ocultar grandes cantidades de cocaína, ya que, a pesar de estar localizada en la costa mediterránea, sus conexiones con otras áreas no son las más óptimas. Allí, tal como informan medios especializados de Murcia, la Guardia Civil ha descubierto la mayor cantidad de cocaína jamás hallada en una guardería, cerca de 10.000 kilos, superando la cifra registrada en Coria del Río (7.000 kilos) a finales de 2024, en el entorno del río Guadalquivir.
Las primeras noticias indican que la intervención se inició gracias a un agente de la Policía Local de Águilas, quien observó un comportamiento sospechoso por parte de un empleado de una nave en el mencionado polígono. No obstante, lo que inicialmente parecía ser un incidente laboral relacionado con el movimiento de palés se convirtió en un asunto de mayor relevancia. La Guardia Civil, informada sobre la situación, acudió al lugar donde comenzaron a aparecer bultos de cocaína.
Diversas fuentes de la prensa local afirman que en una primera nave se hallaron aproximadamente cinco toneladas de cocaína, pero también indican que dentro del mismo polígono, a escasa distancia del lugar mencionado, se encontraron otros 5.000 kilos. Todas estas cifras son estimaciones y provisionales, a la espera del pesaje final, aunque el Instituto Armado no tardará en proporcionar datos oficiales, ya que ha estado contabilizando la cocaína desde el pasado viernes.
Este descubrimiento no hace más que corroborar lo que se informó este domingo por fuentes judiciales sobre la avalancha de cocaína que, en estos momentos, afecta a la Península Ibérica, con ingresos principalmente desde el Oeste y rutas terrestres que conducen la droga hacia guarderías como la de Águilas, ya bajo el control de las grandes organizaciones criminales internacionales antes de su distribución hacia el resto de Europa.
Las primeras informaciones, que podrían ser sumamente precisas, sugieren que los encargados iniciales del almacenamiento de este alijo serían ciudadanos albaneses, expertos en esta fase intermedia del proceso antes de su entrega a los destinatarios finales.
