Las organizaciones delictivas transnacionales han experimentado un nuevo y significativo golpe en Oceanía. En el contexto de la denominada Operación Toucan, las Fuerzas de Policía de Nueva Zelanda y los Servicios de Aduanas, con la colaboración de la inteligencia proporcionada por la Policía Federal de Brasil, han desmantelado una relevante célula del narcotráfico internacional, logrando la confiscación de 250 kilogramos de cocaína de alta pureza.
El cargamento ilegal, cuyo valor se estima en 80 millones de dólares en el mercado negro, arribó al país a través del puerto de Tauranga en un contenedor marítimo que procedía de Sudamérica. En su interior, los oficiales de aduanas encontraron la droga estratégicamente oculta entre una carga legal.
Los narcóticos estaban meticulosamente empaquetados en bloques rectangulares, envueltos en plástico y marcados con un logotipo impreso que representaba una nave espacial futurista, preparados para ser extraídos en grandes bolsas de deporte de color negro. Otros paquetes, cubiertos con cinta negra, fueron descubiertos ocultos en bolsas de basura de tipo industrial.
Tras el descubrimiento, las autoridades llevaron a cabo un seguimiento encubierto del contenedor hasta su destino final en Auckland. Miembros de las unidades especiales de la Policía intervinieron de manera sorpresiva en el instante en que tres individuos sospechosos intentaban retirar las bolsas de cocaína para trasladarlas a una furgoneta.
Las operaciones continuaron durante la madrugada, con la ejecución de seis órdenes de registro simultáneas en diferentes ubicaciones de la ciudad, lo que resultó en la detención de cinco personas. Esta operación ha evidenciado la estrecha relación entre el narcotráfico a gran escala y la violencia armada.
En una de las propiedades registradas, los agentes hallaron un arsenal listo para su uso, incautando cuatro armas de fuego de alta potencia, entre las que se incluyen una escopeta táctica y fusiles de asalto del tipo AK-47, que estaban resguardados junto a herramientas y munición en bolsas de color oscuro.
Los cinco acusados han comparecido ya ante el Tribunal del Distrito de Auckland, enfrentándose a serios cargos por suministro de drogas, tenencia ilegal de armas de fuego y participación en un grupo criminal organizado.
