La Guardia Civil ha dado un paso significativo para estrechar la relación con la comunidad melillense, especialmente con el colectivo motero local, al organizar la primera jornada de convivencia motera que se celebrará el próximo domingo 27 de septiembre en Melilla. Esta iniciativa no solo busca promover la interacción entre los agentes de la Guardia Civil y los moteros, sino que también representa un esfuerzo por parte de la institución para integrarse en la vida social de la ciudad. En un contexto donde la percepción de la Guardia Civil puede ser distante para algunos sectores de la población, esta jornada se presenta como una oportunidad para humanizar la figura del cuerpo de seguridad y fomentar un ambiente de camaradería.
La presentación de esta actividad tuvo lugar en la Comandancia de la Guardia Civil, donde el consejero de Deporte, Miguel Ángel Fernández Bonnemaison, y el jefe de la Comandancia de Melilla, Jesús Rueda, dieron a conocer los detalles. La jornada se enmarca dentro de las celebraciones en honor a la patrona de la Guardia Civil y se propone ir más allá de una simple excursión en moto. Según Fernández Bonnemaison, el evento busca no solo abrir las puertas de la Comandancia a los ciudadanos, sino también acercar la institución a la comunidad melillense en un ambiente más distendido y amigable.
El evento comenzará a las 9:30 horas con un desayuno de bienvenida en la Comandancia, que será tanto un momento de socialización como una introducción a la historia y los valores de la Guardia Civil. Los participantes tendrán la oportunidad de visitar la sala histórica de la Comandancia, donde se exhiben objetos que representan la rica tradición y el servicio de esta institución en España. Posteriormente, los moteros realizarán un recorrido que los llevará a Melilla La Vieja, con una parada programada en el Museo Militar, y continuarán hacia los Cortados de Aguadú y Rostrogordo, para finalizar en un almuerzo en la Plaza de Toros. Esta estructura del evento está diseñada para fomentar la interacción entre los moteros y los agentes, creando un espacio de diálogo y camaradería.
El jefe de la Comandancia, Jesús Rueda, destacó la importancia de este evento como una novedad en la programación de actividades de la Guardia Civil en Melilla. Subrayó que el colectivo motero de la ciudad es "muy activo, muy solidario y muy comprometido con muchas causas", lo que hace que la jornada tenga un sentido aún más profundo. La intención es que esta actividad no sea un evento aislado, sino el inicio de una serie de encuentros que fortalezcan los lazos entre la Guardia Civil y la comunidad motera, convirtiéndose en una cita recurrente en el calendario cultural y deportivo de Melilla.
Los Ángeles Guardianes, un colectivo conocido por su labor solidaria en la ciudad, también colabora en la organización de esta jornada, lo que añade una dimensión adicional al evento, enfatizando el compromiso de la comunidad con causas sociales. La participación de diferentes actores en la organización de esta actividad refleja un esfuerzo conjunto por parte de la Guardia Civil y la comunidad local para construir puentes en lugar de muros.
A medida que se acerca la fecha, las inscripciones continúan abiertas, con un límite establecido en 150 participantes. Hasta el momento, se han registrado entre 60 y 70 moteros, lo que indica un buen nivel de interés por parte de la comunidad. Los interesados pueden inscribirse a través de la plataforma de Melilla Ciudad del Deporte, lo que facilita la participación y la inclusión en esta experiencia única.
Desde la Consejería de Deporte se enfatiza también el aspecto deportivo del motociclismo, que, además de su faceta competitiva, tiene una fuerte conexión con el mototurismo. En este sentido, la jornada se presenta como una oportunidad no solo para disfrutar de la pasión por las motos, sino también para promover la convivencia y el disfrute del entorno en el que se desarrolla la actividad.
En conclusión, la jornada de convivencia motera organizada por la Guardia Civil en Melilla es un paso importante hacia una mayor integración de la institución en la vida social de la ciudad. Al crear espacios de encuentro y diálogo entre los moteros y los agentes, se fomenta una relación más cercana y positiva. Si esta experiencia resulta exitosa, podría establecerse como una cita anual que contribuya a la construcción de una comunidad más unida y colaborativa, donde el respeto y la solidaridad prevalezcan en las interacciones entre los ciudadanos y sus cuerpos de seguridad.
