El antiguo campo de fútbol de Caballería, ubicado en Ceuta, ha comenzado un proceso de transformación para convertirse en uno de los nuevos espacios de acogida temporal para migrantes. Esta medida, impulsada por el Gobierno español, surge en respuesta a la crisis migratoria que se intensificó a finales de julio y que ha llevado a un aumento significativo en la llegada de personas a la ciudad autónoma. La importancia de esta situación radica no solo en el bienestar de los migrantes, que a menudo enfrentan condiciones precarias, sino también en las implicaciones sociales y económicas que tiene para Ceuta, un territorio con limitaciones en cuanto a recursos y capacidad de infraestructura.
En este contexto, las obras en el campo de Caballería incluyen labores de desbroce, relleno de baches y la extensión de grava, preparaciones esenciales para acondicionar el terreno. Además, Acemsa, la empresa responsable de los servicios de agua en Ceuta, está llevando a cabo canalizaciones para garantizar un suministro adecuado de agua potable y la evacuación de aguas residuales. Este tipo de infraestructura es crucial para asegurar que el nuevo espacio de acogida pueda operar con eficacia y brinde condiciones mínimamente dignas a las personas migrantes que se encuentran en la ciudad.
El antiguo campo de fútbol se suma a un conjunto de instalaciones que el Gobierno ha habilitado en diferentes puntos de Ceuta, donde actualmente se mantienen alrededor de 6.000 plazas de acogida temporal. La intención del Ejecutivo es ampliar esta capacidad hasta aproximadamente 10.000 plazas, lo que refleja la necesidad urgente de ofrecer un alojamiento adecuado y evitar que las personas migrantes se vean forzadas a permanecer en la calle. Este esfuerzo busca facilitar también los procesos de identificación y triaje, que son necesarios para determinar la situación administrativa de los migrantes y establecer si tienen derecho a permanecer en España o si deben ser retornados a sus países de origen.
El ministro de Política Territorial y coordinador del Mando Único, Ángel Víctor Torres, ha informado que desde el 10 de agosto, 7.533 personas han regresado a Marruecos, de las cuales 7.099 lo hicieron de manera voluntaria y 364 a través de expedientes de expulsión. Esta cifra subraya la complejidad de la situación, ya que la crisis migratoria no solo afecta a los migrantes, sino que también tiene un impacto significativo en los servicios públicos y la población local. El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, ha destacado que la presencia de aproximadamente 15.000 migrantes en Ceuta representaría cerca del 20% de la población de la ciudad, lo que genera una presión considerable en un territorio ya limitado.
Vivas ha argumentado que muchos de los migrantes que llegaron desde Marruecos no cumplen con los requisitos para obtener protección internacional, dado que su país de origen es considerado seguro por la Unión Europea. Esta perspectiva ha llevado al presidente a solicitar una agilización de los procedimientos de retorno, un aspecto que se ha vuelto esencial en la gestión de la crisis. Al mismo tiempo, se están llevando a cabo expulsiones judiciales de migrantes marroquíes implicados en delitos como robos violentos, lo que añade una dimensión más compleja a la crisis migratoria.
En paralelo a los esfuerzos de retorno, se está llevando a cabo un proceso de triaje para evaluar la situación de cada migrante que permanece en Ceuta. Según datos proporcionados por Torres, ya se han realizado 2.742 triajes a adultos, y se estima que entre 150 y 200 personas regresan a Marruecos diariamente. Este proceso es fundamental para gestionar de manera efectiva la situación de los migrantes, asegurando que se tomen decisiones informadas sobre su futuro.
La crisis migratoria, además de su impacto social, ha repercutido significativamente en la economía local. Según el Instituto Nacional de Estadística, los establecimientos turísticos de Ceuta recibieron solo 4.017 visitantes en agosto de 2023, lo que representa una disminución del 44,4% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este descenso ha sido particularmente pronunciado entre los turistas internacionales, que se redujeron en un 68,1%. Para mitigar este impacto económico, 1.137 autónomos y pequeñas y medianas empresas de la ciudad han solicitado ayudas directas del Gobierno, que comenzarán a ser desembolsadas a partir del 6 de octubre y pueden alcanzar hasta 5.000 euros para los trabajadores autónomos.
Las devoluciones de migrantes siguen siendo un tema importante en las relaciones entre España y Marruecos. En una reciente reunión entre los ministros de Exteriores de ambos países, José Manuel Albares expresó la disposición de Rabat para aceptar el retorno de los migrantes irregulares que permanecen en Ceuta. Sin embargo, su homólogo marroquí, Nasser Bourita, ha apuntado a España como responsable de las dificultades en la realización de estos procesos, lo que complica aún más la situación bilateral.
Por otro lado, la situación de los menores migrantes sigue siendo un asunto crítico. Vivas ha sugerido que, en caso de que no sea posible la reagrupación familiar, estos menores podrían ser acogidos en una institución en Marruecos, financiada con fondos europeos. No obstante, esta opción dependería de la existencia de garantías suficientes para asegurar la protección de estos menores. En este sentido, tanto la Ciudad Autónoma como el Estado español continúan trabajando en los expedientes individuales necesarios para determinar el destino de cada menor, mientras se desarrollan iniciativas para ampliar los recursos disponibles en Ceuta.
En conclusión, la crisis migratoria que afecta a Ceuta es un fenómeno multifacético que requiere una atención integral por parte de las autoridades españolas y marroquíes. Las obras en el antiguo campo de fútbol de Caballería son solo una parte de un esfuerzo más amplio para gestionar una situación que plantea desafíos tanto humanitarios como económicos. A medida que la crisis continúa evolucionando, será crucial que se implementen políticas efectivas que aborden las necesidades de los migrantes, así como las preocupaciones de la población local, en un contexto de creciente presión sobre los servicios públicos y la infraestructura de la ciudad.
