El fin de semana del 25 al 27 de septiembre, Melilla celebró el Día Mundial del Turismo, una conmemoración que busca resaltar la importancia de esta industria en el desarrollo económico y cultural de las comunidades. Esta celebración no solo ofreció una oportunidad para que los residentes y visitantes conocieran mejor el rico patrimonio de la ciudad, sino que también planteó cuestiones más amplias sobre el estado actual del turismo en la región, especialmente en el contexto de las crisis que afectan a la frontera sur de España.
La actividad fue organizada por la Consejería de Turismo y la Asociación de Guías de Turismo de Melilla (Aguitur), y consistió en un programa de 13 visitas guiadas centradas en Melilla la Vieja y el centro modernista, que partieron de la Plaza de las Culturas y tuvieron una duración aproximada de una hora y media. Esta iniciativa no solo permitió a los participantes explorar la historia y las características arquitectónicas de la ciudad, sino que también se enmarcó en un contexto donde la actividad turística se ha visto afectada por diversas crisis, tanto humanitarias como económicas.
José María Romano, presidente de Aguitur, destacó la positiva acogida que tuvieron las visitas, señalando que los guías oficiales habían registrado una notable afluencia de público, lo que indica un interés renovado por la cultura local. Las actividades culminaron con dos rutas dedicadas al modernismo, en las que Romano y su colega Elena Fernández guiaron a grupos de visitantes a través de los puntos más emblemáticos de la ciudad, revelando las particularidades de su arquitectura y patrimonio.
La celebración del Día Mundial del Turismo se produce en un contexto más amplio de desafíos para el sector turístico en Ceuta, una ciudad hermana que ha enfrentado una crisis fronteriza que ha tenido un impacto devastador en la llegada de visitantes. Según Jennifer Aragón, de "Tu Guía en Melilla", esta situación ha dejado a guías turísticos y pequeñas empresas al borde de la quiebra, con una caída de la actividad que supera incluso los efectos de la pandemia de COVID-19. La falta de visitantes ha llevado a semanas de inactividad para autónomos y pequeños negocios que dependen del turismo, lo que ha generado una preocupación creciente sobre la sostenibilidad económica de estos profesionales.
A medida que Melilla se esfuerza por revitalizar su sector turístico, la Asociación de Guías de Turismo ha recordado que la liberalización de la profesión en 2009 ha permitido que cualquier persona pueda iniciar una empresa de guías turísticos, siempre que disponga de la acreditación necesaria otorgada por la Ciudad Autónoma. Actualmente, Aguitur cuenta con 12 guías oficiales, un número que la asociación espera incrementar para atender la creciente demanda de turismo en la ciudad. Esta expansión es esencial, ya que Melilla busca diversificar y potenciar una oferta turística que sea capaz de atraer a un público más amplio y diverso.
El Día Mundial del Turismo, promovido por la Organización Mundial del Turismo (OMT) desde 1980, no solo celebra la contribución del turismo al desarrollo económico y social, sino que también invita a reflexionar sobre la necesidad de un turismo responsable y sostenible. La fecha se eligió para conmemorar el décimo aniversario de la adopción de los Estatutos de la OMT en 1970 y coincide con un periodo de transición entre la temporada alta de turismo en el hemisferio norte y el hemisferio sur. En este sentido, el Día Mundial del Turismo sirve como plataforma para promover el intercambio cultural y la conservación del patrimonio histórico y natural, aspectos que son fundamentales para el desarrollo sostenible de las comunidades.
La importancia de esta celebración va más allá de las actividades turísticas inmediatas. Sugiere un camino hacia un futuro donde el turismo no solo sea una fuente de ingresos, sino también un medio para fortalecer las bases culturales y sociales de las comunidades, especialmente en lugares como Melilla, que se encuentran en la intersección de diversas culturas y tradiciones. Sin embargo, el sector todavía enfrenta retos significativos, y la necesidad de apoyos y políticas específicas se vuelve urgente para garantizar que el turismo continúe siendo una fuente de bienestar para todos aquellos que dependen de él.
En conclusión, el fin de semana del Día Mundial del Turismo ha servido como un recordatorio de la riqueza cultural y patrimonial de Melilla, así como de los desafíos que enfrenta el sector turístico en una región marcada por la complejidad social y económica. La colaboración entre instituciones y guías profesionales es clave para revitalizar el turismo, pero también se requiere una atención sostenida a las realidades económicas que afectan a quienes viven de esta actividad. La celebración del turismo debe ir acompañada de acciones concretas que aseguren su viabilidad y sostenibilidad para las generaciones futuras.
