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Rabat guarda silencio sobre la llegada de los Reyes a Ceuta y Melilla a pesar de las críticas en Marruecos.

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Rabat guarda silencio sobre la llegada de los Reyes a Ceuta y Melilla a pesar de las críticas en Marruecos.
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Rabat guarda silencio sobre la llegada de los Reyes a Ceuta y Melilla a pesar de las críticas en Marruecos.

Fuente: El Faro de Ceuta

La reciente visita de los Reyes de España, Felipe VI y Letizia, a Ceuta y Melilla ha suscitado una serie de reacciones en Marruecos, que, aunque se han mantenido relativamente contenidas, reflejan un contexto de tensiones históricas entre ambos países. Esta visita, la primera de un monarca español a estos territorios en dos décadas, tiene implicaciones profundas tanto para las relaciones bilaterales como para la percepción de la soberanía sobre las ciudades autónomas, reclamadas por el país vecino. A pesar de la reticencia del gobierno marroquí a movilizar a la población, la visita resalta las fricciones que persisten a lo largo de la frontera sur y las complejidades de la migración y la identidad en la región.

La elección de mantener un perfil bajo por parte de Marruecos se contrasta con las críticas que han surgido en diversos medios de comunicación y organizaciones del país. A pesar de que algunas publicaciones se refieren a Ceuta y Melilla como "enclaves ocupados", la oposición al viaje no ha llevado a movilizaciones masivas, al menos en el momento actual. La jornada transcurrió con normalidad en Fnideq (Castillejos), poblado cercano a la frontera con Ceuta, donde se notó una intensa vigilancia, pero sin rastro de protestas. Este hecho subraya la complejidad de la situación, donde las tensiones no se traducen necesariamente en acciones colectivas visibles, a pesar de las percepciones de ocupación.

La visita de los Reyes, que incluyó un paso significativo por el cementerio musulmán de Sidi Embarek, donde reposan 90 víctimas del cruce masivo de migrantes en julio, es un claro recordatorio de las tragedias que rodean la migración en la región. Este acto se convierte en un símbolo de la negación del derecho a un entierro digno para muchos de los fallecidos, cuyos cuerpos permanecen en fosas identificadas solo por números. La negativa de Marruecos a facilitar la repatriación o la identificación de las víctimas ha dejado a sus familias en un estado de desamparo y olvido. La ausencia de un reconocimiento adecuado por parte del gobierno marroquí enfatiza la falta de atención a las realidades trágicas que enfrentan aquellos que intentan cruzar la frontera en busca de una vida mejor.

Las críticas a la visita real también han llegado desde sectores políticos en Marruecos, como la Coalición de Izquierda, que denuncia el viaje como una "escalada de tensión" y un intento de consolidar "una falsa legitimidad de la ocupación española". Esta perspectiva ejemplifica la polarización en el discurso sobre la soberanía de Ceuta y Melilla, donde las narrativas de ocupación y resistencia se entrelazan con las realidades políticas contemporáneas. La reacción de la coalición, junto con otros grupos minoritarios, que han anunciado iniciativas de protesta, aunque sin detalles concretos, refleja una inquietud persistente sobre la percepción de la identidad nacional y el territorio.

A lo largo de la historia, las relaciones entre España y Marruecos han sido tumultuosas, especialmente respecto a la soberanía de Ceuta y Melilla. La visita de Juan Carlos I y la Reina Sofía en 2007, que provocó un fuerte rechazo por parte de Mohamed VI y una crisis diplomática con la llamada a consultas del embajador marroquí en Madrid, resalta cómo estas visitas pueden ser vistas como provocaciones. Sin embargo, casi dos décadas después, el silencio del gobierno marroquí ante la actual visita de Felipe VI y Letizia puede interpretarse como un cambio estratégico, aunque no indica una modificación de las demandas históricas sobre estos territorios.

El impacto de esta visita sobre las relaciones bilaterales es significativo. La falta de una respuesta oficial rotunda por parte de Rabat sugiere un intento de evitar una escalada de tensiones, mientras que las críticas en medios marroquíes y entre sectores de la población indican que el descontento persiste. En este contexto, las relaciones migratorias entre ambos países, que ya son complejas, podrían verse afectadas por la percepción de la legitimidad y el reconocimiento de las autoridades.

En conclusión, la visita de los Reyes de España a Ceuta y Melilla no solo es un evento protocolar, sino que se sitúa en un marco más amplio de conflictos históricos y tensiones contemporáneas. A medida que las narrativas de ocupación y resistencia se entrelazan, se hace evidente que las cuestiones de movilidad humana, identidad y soberanía seguirán siendo temas de debate y controversia en la frontera sur de Europa. Es esencial que tanto las autoridades españolas como marroquíes trabajen hacia una mayor comprensión y respeto de las realidades que enfrenta la población en estos territorios, así como la implementación de políticas que aborden las necesidades de los migrantes y sus familias, garantizando sus derechos y dignidad.

Rabat remains silent regarding the visit of the Kings to Ceuta and Melilla despite the criticism in Morocco.

Source: El Faro de Ceuta

Morocco has chosen to maintain a low profile regarding the visit of Kings Felipe VI and Letizia to Ceuta and Melilla, despite the criticisms expressed by various media outlets and organizations from the neighboring country.

Although some Moroccan publications refer to both Spanish cities as "occupied enclaves," the rejection of the trip has not, so far, translated into mobilizations in the streets.

The monarchs visited Ceuta on Tuesday, where they spent the night, and continued their journey to Melilla on Wednesday. This is the first visit by a Spanish king to both cities in North Africa in two decades, territories whose sovereignty Morocco claims.

The protests against the trip that had been announced on social media for this Thursday have not occurred as of the time of the information released by EFE.

In Fnideq (Castillejos), located near the Ceuta border, the day passed normally, according to witnesses consulted by the agency. The area maintained intense surveillance, with controls near the border crossing and the presence of a water truck, but no signs of mobilizations. The situation was also normal at the border with Melilla.

However, the absence of an official reaction does not imply a change in Rabat's historical position on the sovereignty of the two autonomous cities.

One of the first reactions from a parliamentary party came this Thursday from the Left Coalition, which has eight seats in the Moroccan Congress. The group described the visit as "a new escalation of tension" and criticized the government's silence.

The coalition argues that the trip aims to "consolidate a false legitimacy of the Spanish occupation of the two Moroccan cities, in blatant defiance of international laws and norms."

Criticism has also spread to Moroccan media close to the official discourse. While the main public broadcaster has silenced the visit, Medi 1 TV reported the assessment of European affairs specialist Abdelhamid Beyuqi, who stated that Morocco "cannot view the trip favorably," although he ruled out a direct response afterward and asserted that this time "the blood will not reach the river."

Other minority organizations, including the Moroccan Organization for Citizenship and the Defense of Territorial Integrity and the National and International Volunteer Body of the Green March, labeled the trip as provocative and announced initiatives for protest and calls for peaceful mobilization, without specifying date or location.

The Lafqui Titouani Foundation, which has a nationalist orientation, also criticized the visit to Ceuta, defining it as a "symbol of colonial supremacy."

One of the most significant acts of the Kings' visit to Ceuta was their stop at the Muslim cemetery of Sidi Embarek, where 90 victims of the mass crossing at the end of July are buried, most of whom were Moroccan.

According to EFE's information, many of the deceased rest in graves marked with numbers, after Morocco rejected their repatriation and, according to family members of the victims, also did not facilitate their identification so that they could receive burials with their names in Ceuta.

Following the events of July, Morocco only acknowledged eleven deceased, according to the wire report. Family members consulted by EFE denounced that the victims had disappeared from the official discourse, "as if they did not exist."

Major Moroccan media did not give visibility to the tribute, although it was covered by local publications, especially from the north of the country. On social media, reactions multiplied.

Among them was that of Moroccan journalist Ali Anouzla, who described the Kings' visit to the cemetery as "the greatest tribute that could be paid to these forgotten individuals." Anouzla, who considers Spain an "occupying state," simultaneously criticized the abandonment of Moroccan authorities towards citizens who, as he expressed, die trying to escape misery and end up buried abroad under anonymous tombstones.

The Moroccan response contrasts with that which occurred during the visit of Juan Carlos I and Queen Sofia to Ceuta in 2007. At that time, Mohamed VI publicly expressed his rejection of the trip, and the diplomatic crisis led to the recall of the Moroccan ambassador in Madrid.

Almost two decades later, the Rabat government has opted not to make official pronouncements regarding the visit of Felipe VI and Letizia, despite the criticisms disseminated by media and organizations from the country.

The institutional silence marks a difference in the public response compared to 2007, although, according to EFE, it does not imply a modification of Morocco's claims regarding Ceuta and Melilla.

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