**La creciente presión sanitaria en Ceuta: Un análisis de la atención a la población migrante**
La situación migratoria en Ceuta, uno de los puntos más sensibles de la frontera sur de Europa, ha cobrado relevancia en las últimas semanas. Entre el 14 y el 22 de octubre de 2023, el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) registró 2.423 asistencias sanitarias a población migrante en esta ciudad autónoma, una cifra que refleja la presión que enfrentan los servicios de salud locales debido al incremento de la llegada de personas en busca de asilo o mejores condiciones de vida. Este fenómeno no solo impacta a los migrantes, sino que también repercute en la capacidad de respuesta del sistema sanitario de Ceuta y en la atención que se ofrece a la población local.
El marco en el que se han producido estas asistencias destaca la dualidad entre la atención a la población migrante y la atención ordinaria a los ciudadanos con tarjeta sanitaria de Ceuta. INGESA ha subrayado que las cifras de asistencia contabilizadas durante este periodo corresponden a atenciones realizadas y no necesariamente a personas distintas. Este matiz es importante, dado que la atención a migrantes se lleva a cabo a través de dispositivos extraordinarios que operan al margen de la atención habitual. En este contexto, el dispositivo de Atención Primaria ha tenido un papel preponderante, concentrando 1.460 asistencias, lo que representa el 60,3% del total. Por su parte, el Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Ceuta (HUCE) registró 963 asistencias, que constituyeron el 39,7% restante.
El punto de atención de Otero, que actualmente forma parte del Servicio de Urgencias de Atención Primaria (SUAP), acumuló la mayor carga de trabajo con 1.072 asistencias, seguido de los centros del Tarajal, que registraron 87, y el SUAP, que sumó 82 atenciones. Esta distribución de atenciones pone de manifiesto la necesidad de establecer una infraestructura robusta que pueda absorber el flujo de migrantes, considerando que el dispositivo extraordinario se activa sin desatender a la población local.
Además de las asistencias, el balance de INGESA incluye 216 salidas de ambulancias, un dato que refleja la actividad adicional del sistema de emergencias en un periodo marcado por la afluencia de migrantes. De estas salidas, 135 fueron realizadas por vehículos de Soporte Vital Básico, lo que indica una atención prioritaria a situaciones críticas. En cuanto a la hospitalización, el número de pacientes migrantes ingresados osciló entre 15 y 21 durante esos días, con un total de 15 hospitalizados al cierre del periodo, incluyendo un paciente en la UCI, lo que añade una capa de complejidad a la atención sanitaria en un hospital que ya lidia con una alta ocupación.
Históricamente, Ceuta ha experimentado episodios similares de presión migratoria, especialmente en momentos de crisis en países de origen de los migrantes. Sin embargo, el actual incremento en la demanda de atención sanitaria subraya una tendencia preocupante, donde los recursos se ven sobrepasados y se pone a prueba la capacidad del sistema de salud para gestionar situaciones de emergencia. La ocupación del hospital durante este periodo osciló entre 99 y 111 camas ocupadas de un total de 211 disponibles, lo que refleja un sistema al borde del colapso en momentos críticos.
Para mitigar el impacto de esta situación, es crucial que se implementen medidas de protección y refuerzo en el sistema sanitario. Esto podría incluir el aumento de personal sanitario, la mejora de la infraestructura existente y la creación de protocolos específicos para la atención a migrantes. Asimismo, se deberían establecer programas de sensibilización y formación para el personal de salud, con el fin de abordar las necesidades específicas de esta población vulnerable y garantizar un trato digno y humanitario.
En conclusión, la crisis migratoria en Ceuta no puede ser entendida sin considerar las implicaciones en el sistema de salud local. La atención a la población migrante está marcando un precedente que exige una respuesta coordinada y efectiva, tanto a nivel sanitario como social, para enfrentar los desafíos que surgen en la frontera sur de Europa.
