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La Policía repatria a Marruecos a un joven con cita de asilo el 5 de diciembre.

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La Policía repatria a Marruecos a un joven con cita de asilo el 5 de diciembre.
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La Policía repatria a Marruecos a un joven con cita de asilo el 5 de diciembre.

Fuente: El Faro de Ceuta

**El Laberinto de la Migración: La Expulsión de A.N. y la Crisis de Asilo en Ceuta**

**Introducción Contextual**

El tema de la migración entre Marruecos y España, particularmente a través de Ceuta, ha cobrado una relevancia crucial en el debate público y político en los últimos años. La frontera sur de Europa se ha convertido en un punto focal de tensiones migratorias, donde cientos de personas buscan refugio y mejores oportunidades de vida. La reciente historia de A.N., un joven marroquí que fue devuelto a su país de origen a pesar de tener una cita para solicitar asilo, pone de relieve las fallas en el sistema de protección internacional y el desamparo en que se encuentran muchos migrantes en la región. Este caso no solo afecta a A.N., sino que también plantea interrogantes sobre la eficacia y humanidad de las políticas migratorias de España y la cooperación con Marruecos.

**Contexto**

El incidente que involucra a A.N. se produjo el 5 de diciembre, cuando el joven tenía programada una cita a las 16:00 horas en la oficina del Tarajal, en Ceuta, para formalizar su solicitud de protección internacional. A.N. se encontraba en uno de los recursos habilitados para inmigrantes en el puerto, donde había estado viviendo bajo condiciones precarias. Sin embargo, la Policía Nacional lo localizó en las cercanías de la playa Benítez y lo trasladó a la frontera, ignorando su situación y el hecho de que contaba con documentación que acreditaba su filiación y su derecho a solicitar asilo.

El documento policial que A.N. posee es claro: debía comparecer en la fecha indicada para no perder su condición de solicitante de protección internacional. Sin embargo, las autoridades españolas optaron por devolverlo a Marruecos sin darle la oportunidad de cumplir con este trámite esencial. Esto no solo vulnera sus derechos fundamentales, sino que también pone en evidencia las deficiencias del sistema de asilo que debe proteger a aquellos que huyen de situaciones desesperadas.

**Datos Factuales**

A.N. es un joven marroquí que llegó a Ceuta pocos días antes de una entrada masiva de migrantes. Su situación se complica al no poder completar los trámites necesarios para solicitar asilo, siendo devuelto a Marruecos sin justificación. En su expediente de asilo, A.N. incluyó motivos económicos y vulnerabilidad sanitaria, lo que añade una capa más de urgencia a su caso. Tras ser expulsado, las autoridades marroquíes lo trasladaron junto a otros inmigrantes a Fquih Ben Salah, a más de 230 kilómetros de su hogar, donde se vio obligado a dormir en la estación de autobuses debido a la falta de recursos para regresar a su ciudad.

Además, la denuncia de A.N. se alinea con otras que han surgido recientemente, donde organizaciones no gubernamentales como Elín y la Coordinadora de Barrios han denunciado prácticas de redadas policiales en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta, así como la devolución a Marruecos de inmigrantes con recursos pendientes. En el caso de A.N., la crítica es aún más aguda, ya que ni siquiera tuvo la oportunidad de ver su solicitud procesada.

**Impacto y Consecuencias**

La expulsión de A.N. no es un caso aislado, sino que forma parte de un patrón más amplio que afecta a numerosos migrantes en la región. Este tipo de devoluciones a menudo se realizan sin un adecuado proceso de asilo, lo que puede llevar a situaciones de vulnerabilidad extrema para aquellos que son enviados de regreso a sus países de origen. Para los migrantes, esto implica la pérdida de sus derechos de protección, así como la posibilidad de enfrentar situaciones de peligro en sus países de origen.

Desde un punto de vista más amplio, este tipo de incidentes puede dañar la reputación de España en el ámbito internacional, especialmente ante organizaciones como ACNUR, que abogan por el respeto de los derechos humanos de los solicitantes de asilo. Además, la falta de un proceso claro y justo para gestionar las solicitudes de asilo puede alimentar un ciclo de desconfianza y desesperación en las comunidades migrantes, lo que a su vez puede desembocar en un aumento de las tensiones en la frontera.

**Contexto Histórico**

La historia reciente de Ceuta y la migración hacia Europa está marcada por episodios de crisis humanitaria. En los últimos años, se han documentado múltiples casos de devoluciones irregulares y de la falta de atención a los derechos de los migrantes. En ocasiones anteriores, se han registrado masivas llegadas de migrantes a la ciudad, lo que ha llevado a la saturación de los recursos de acogida y a la presión sobre las autoridades para gestionar una situación cada vez más compleja. Esta historia de confrontación entre derechos humanos y control migratorio se repite con frecuencia, lo que subraya la necesidad de una revisión exhaustiva de las políticas actuales.

**Recomendaciones**

Para mitigar situaciones como la que ha vivido A.N. y otros migrantes en Ceuta, es crucial implementar medidas que garanticen el respeto a los derechos humanos de los solicitantes de asilo. Esto implica no solo asegurar que todos los migrantes tengan acceso a un proceso de asilo justo, sino también mejorar la capacitación de las fuerzas del orden para que puedan identificar correctamente a aquellos que necesitan protección.

Asimismo, es fundamental que se establezcan mecanismos de supervisión más efectivos para las devoluciones a Marruecos, garantizando que se cumpla con el principio de no devolución, que prohíbe el retorno de personas a lugares donde puedan enfrentar persecución o daño. Las organizaciones no gubernamentales deben seguir desempeñando un papel crucial en la defensa de los derechos de los migrantes y en la denuncia de abusos, trabajando en conjunto con las autoridades para encontrar soluciones sostenibles y humanitarias a la crisis migratoria en la frontera sur de Europa.

The police returns a young man to Morocco who had an asylum appointment on December 5.

Source: El Faro de Ceuta

On December 5, he had an appointment at 4:00 PM at the Tarajal office in Ceuta. He still keeps that document, that police receipt. It is what he clings to in order to report that he has been returned to Morocco without reason.

The Moroccan A.N. submitted that request for international protection and was in one of the resources set up for immigrants at the port.

The National Police located him walking around Benítez and took him to the border. He was wearing on his wrist the bracelet that certifies that he is already affiliated and registered with the police. He also had the appointment papers to register and formalize his protection request, which he showed to the officers.

He is now in Casablanca, not understanding how he ended up there when he has not even been able to complete the necessary procedures.

The police document he has provided to this newspaper states verbatim that he was required to appear on December 5, and that if he did not do so without providing a justified reason, “he will cease to have the status of an applicant for international protection,” losing any rights, including “the right to remain,” as he “may be returned to his country of origin.”

The problem is that he was not even given the opportunity to fulfill this procedure because he has already been returned to Morocco.

He indicates that he was handed over through the door “next to the beach,” along with other people. That is, the one by the breakwater.

“I have proof that I applied for asylum,” he explains in an interview with this newspaper, showing the document that the police gave him a couple of weeks ago and that he showed to the officers so they would not return him to his country. “However, I was forcibly expelled,” he adds.

He is now in Casablanca. In his asylum application file, he included economic reasons and health vulnerability. His story, in fact, was published in Moroccan media when his home, like others, was demolished.

This barber crossed into Ceuta a few days before the massive entry. He was now living in the tents at the port waiting for his procedures to be resolved.

“I had gone out early for a walk to Benítez beach when, after eleven in the morning, I was stopped. They told me they needed to check my fingerprints. They took me to Tarajal and returned me to Morocco; even though I showed them my file, they did not want to listen,” he explains about his detention.

“I begged them, but nothing. I am devastated inside and don’t know what to do,” he adds. His record shows no connection to criminal acts that would have forced a judicial expulsion.

He was handed over despite having an asylum appointment on December 5, without his file being completed.

When he arrived in Morocco, the police of the neighboring country took all the returned immigrants by bus to Fquih Ben Salah.

“We left at 5:00 PM and arrived at 11:00 PM. Not having money to return to my city, I slept near the station until the next morning. Then I met an older woman who helped me obtain a travel permit, thanks to which I was able to return home,” he explains.

His circumstances for requesting asylum are not merely economic; he also refers to a situation of vulnerability.

This week, the NGOs Elín and the Coordinadora de Barrios para el Seguimiento de Menores y Jóvenes have reported police raids in the Temporary Stay Center for Immigrants (CETI) in Ceuta and the return to Morocco of immigrants who, they claim, had pending resources and precautionary measures in effect.

The entities have confirmed the case of two Yemeni citizens, one of whom is identified as Yaseen S. A. According to the lawyer handling his case, both were forcibly transferred to Youssoufia, more than 230 kilometers south of Casablanca, stripped of their money and belongings, and detained by the Moroccan police for irregular stay.

The entities claim that the lawyer and other lawyers from the Coordinadora de Barrios warned in writing the Superior Police Headquarters of Ceuta and the CETI that they should not be returned because the deadline for appeal was still open and a resource had been submitted. They also point out that the denial of protection had the contrary opinion of UNHCR.

The difference between these reports and this specific case is that A.N. has not even been able to attend the appointment given by the police for the asylum procedures. That is, he has not been denied; he requested it, but it has not even been processed.

The Ministry maintains that all returns are being made after asylum has been denied, but in this case, they did not even wait for that.

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