**Introducción Contextual**
El panorama de la ciberseguridad en el sector sanitario se enfrenta a un nuevo desafío: la llegada de la era de la criptografía post-cuántica (PQC). Este nuevo paradigma no solo implica la adopción de tecnologías avanzadas de cifrado, sino que también plantea serias preocupaciones sobre la protección de datos sensibles que podrían ser vulnerables a ataques sofisticados, como el de “recoger ahora, descifrar después”. Dado que el sector de la salud maneja información extremadamente delicada y confidencial, la falta de preparación ante estas amenazas puede tener consecuencias devastadoras. Esto afecta no solo a las organizaciones sanitarias, sino también a los pacientes cuyas vidas y datos dependen de la seguridad de estos sistemas.
**Detalles Técnicos**
Recientes investigaciones realizadas por Forescout Technologies han revelado que los sistemas de IT y el Internet de las Cosas (IoT) en el ámbito de la salud están, en su mayoría, mal preparados para la adopción de la criptografía post-cuántica. En un análisis de aproximadamente 2.5 millones de dispositivos distribuidos en más de 50 organizaciones de atención sanitaria, se encontraron importantes lagunas en la preparación para PQC. Solo el 50% de los dispositivos IT encuestados contaban con implementaciones de SSH que soportan PQC. En contraste, el porcentaje descendía drásticamente al 16% para la tecnología operativa (OT) y solo al 6% para los dispositivos del Internet de las Cosas Médicas (IoMT).
Los activos de OT/IoT en las organizaciones de atención sanitaria incluyen teléfonos VoIP, impresoras, sistemas de punto de venta, quioscos y equipos de seguridad física. Por su parte, los dispositivos IoMT abarcan monitores de pacientes, bombas de insulina, desfibriladores, ventiladores y equipos de laboratorio e imagenología, muchos de los cuales gestionan o transmiten información médica crítica, como lecturas médicas, datos diagnósticos e información relacionada con tratamientos.
Un aspecto alarmante del informe de Forescout es que más de 5,500 sistemas de salud que contienen registros médicos electrónicos y datos de imagenología médica eran accesibles desde Internet público. De esos sistemas, solo el 31% estaba utilizando TLS 1.3, lo que deja a gran parte de la infraestructura sanitaria expuesta sin el soporte necesario para cumplir con los estándares actuales de PQC. Esta falta de preparación es particularmente preocupante, dado que los registros médicos y otros datos sensibles pueden mantener su valor y confidencialidad durante décadas. Los actores maliciosos que logran robar datos de salud cifrados hoy podrían potencialmente descifrarlos y explotarlos en el futuro, una vez que existan computadoras cuánticas lo suficientemente poderosas.
**Impacto y Consecuencias**
La falta de preparación para PQC en el sector de la salud es un tema que debe tomarse en serio. La advertencia de Daniel Trivellato, vicepresidente de OT, salud y soluciones de riesgo cibernético de Forescout, es clara: las organizaciones de salud deben comenzar a prepararse ahora, antes de que los ataques cuánticos a gran escala se conviertan en una realidad práctica. Los responsables de seguridad, como los CISOs, deben liderar estos esfuerzos, asegurando que la preparación para PQC no sea únicamente una iniciativa de seguridad, sino que implique una coordinación integral entre equipos de infraestructura, ingeniería clínica, ingeniería biomédica, arquitectura empresarial, propietarios de aplicaciones, compras, cumplimiento normativo y proveedores de dispositivos médicos.
El reto que enfrentan las organizaciones de salud es considerable, dado que muchos dispositivos médicos son más difíciles de actualizar que los sistemas IT convencionales. Estos dispositivos especializados suelen tener una larga vida útil y operan en entornos de software altamente controlados, lo que dificulta la implementación de actualizaciones. Equipos como los sistemas de imagenología y dispositivos de atención al paciente frecuentemente funcionan con sistemas operativos antiguos o componentes embebidos, y sus actualizaciones pueden requerir la intervención de los proveedores, revisiones regulatorias o incluso el reemplazo completo del equipo.
**Contexto Histórico**
Históricamente, el sector sanitario ha sido uno de los más atacados por los cibercriminales, especialmente en el ámbito del ransomware. La creciente interconectividad y la digitalización de los registros médicos han creado un entorno propicio para la explotación de vulnerabilidades. A medida que las tecnologías evolucionan, también lo hacen las tácticas de los atacantes, lo que hace que la preparación y actualización de las infraestructuras de seguridad sean esenciales para mitigar los riesgos.
**Recomendaciones**
Para las organizaciones de atención sanitaria que cuentan con recursos limitados, una buena estrategia inicial es priorizar la migración a PQC en función del riesgo, en lugar de hacerlo simplemente por tipo de dispositivo. Es imperativo proteger primero los datos sensibles y de larga duración, como los registros de salud electrónicos (EHR), imágenes médicas y registros de laboratorio y recetas. También es crucial asegurar los sistemas expuestos a Internet, como portales de pacientes, APIs y puertas de enlace VPN, que pueden ser actualizados de forma más rápida.
El siguiente paso es entender dónde reside esta información, cómo se desplaza y qué sistemas la exponen a redes externas. La clave, según Trivellato, es comenzar con la visibilidad, priorizar los datos de alto valor y las conexiones expuestas a Internet, y centrar los esfuerzos iniciales en los sistemas que pueden ser actualizados de manera realista, mientras se construye un plan para los activos que no pueden ser modernizados inmediatamente. La inversión en la modernización, validación, recertificación y planificación de reemplazo del ciclo de vida es un requisito ineludible para enfrentar los desafíos que trae consigo la era de la criptografía post-cuántica.
