El miércoles pasado pasé un día de pesca en un pequeño bote en las aguas de Gloucester, Massachusetts. La jornada resultó bastante fructífera, ya que conseguimos atrapar varios bacalaos, aunque lamentablemente ninguno de ellos podía ser conservado. Sin embargo, la pesca no se limitó a esta especie, ya que también logramos capturar una buena cantidad de merluzas y caballas, todas ellas aptas para llevar a casa. Pero el verdadero hallazgo de la jornada fue un calamar que logré pescar, que según mis observaciones parece ser un calamar de aleta larga, conocido comúnmente como calamar de Boston (Doryteuthis (Amerigo) pealeii).
Esa misma noche, decidí preparar el calamar a la parrilla, cocinándolo a alta temperatura y durante un breve periodo para garantizar que mantuviera su jugosidad y sabor. El resultado fue simplemente delicioso, una experiencia que sin duda recomiendo a los amantes de la gastronomía marina. La pesca del calamar es un deleite no solo por su sabor, sino también por la emoción de haberlo atrapado en su hábitat natural.
