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Las pandillas de ransomware recurren cada vez más a amenazas de violencia física para extorsionar pagos.

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Las pandillas de ransomware recurren cada vez más a amenazas de violencia física para extorsionar pagos.
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Las pandillas de ransomware recurren cada vez más a amenazas de violencia física para extorsionar pagos.

Fuente: Infosecurity Magazine

**La nueva era del ransomware: amenazas físicas y psicológicas que intensifican la extorsión**

En los últimos años, el panorama de la ciberseguridad ha experimentado un cambio alarmante, ya que los grupos de ransomware han comenzado a incorporar amenazas de violencia física contra altos ejecutivos y personal clave de las empresas a las que atacan. Esta tendencia, revelada en el informe Ransomware Risk Report 2026 de Semperis publicado el 14 de octubre, destaca un enfoque más agresivo y macabro en la extorsión digital, que ahora abarca tanto demandas económicas como intimidaciones personales. La importancia de esta problemática radica no solo en el riesgo financiero que representa para las organizaciones, sino también en el impacto emocional y psicológico que puede tener sobre los individuos afectados, lo que plantea serias preocupaciones sobre la seguridad en el lugar de trabajo.

Según el informe, un alarmante 25% de las campañas de ransomware actuales incluyen amenazas psicológicas o físicas dirigidas a los empleados de las empresas atacadas. Este enfoque, conocido como "triple extorsión", se suma a la tradicional demanda de pago por la clave para recuperar datos cifrados, así como a la amenaza de filtración de información sensible en caso de que la víctima no acceda a pagar. La combinación de estos métodos sugiere un cambio en la estrategia de los atacantes, quienes buscan maximizar la presión sobre sus víctimas para que cumplan con sus exigencias.

A lo largo del informe, se señala que un 40% de los ataques han implicado algún tipo de amenaza contra el personal de la empresa objetivo, lo que representa un aumento significativo en comparación con el año anterior. Entre las tácticas más comunes empleadas por los grupos de ransomware, se encuentran el envío de mensajes, cartas o paquetes amenazantes (57%), la intimidación de familiares y amigos de los empleados (37%) y amenazas de intrusión física en las oficinas o domicilios (19%). Este nivel adicional de intimidación está diseñado para forzar a las víctimas a ceder ante las demandas de los atacantes. La posibilidad de que una organización confíe en su capacidad para restaurar su red a partir de copias de seguridad se ve eclipsada por el temor a la violencia o el daño emocional que podría sufrir su personal.

Chris Inglis, ex Director Nacional de Ciberseguridad de EE. UU. y asesor estratégico de Semperis, comenta sobre este fenómeno: “Un atacante tiene un objetivo en mente: quieren extraer algo de ti. Y la única forma en que lo lograrán es haciendo que el costo de resistir sus demandas sea mayor que el costo de ceder”. Esta evolución hacia la violencia física representa una nueva capa de riesgo en el ya complejo panorama de la ciberseguridad.

Las consecuencias de estas tácticas han sido devastadoras para las organizaciones afectadas. El 25% de las empresas que han sufrido ataques de ransomware que emplean estas intimidaciones informaron que sus empleados habían sido "doxxeados", es decir, que su información personal fue expuesta públicamente. Un 23% de las organizaciones también indicó que algunos de sus empleados habían sido "swatted", una táctica que implica hacer que las fuerzas del orden intervengan en sus domicilios bajo falsas pretensiones, como parte de las campañas de extorsión. Estos incidentes no solo han llevado a las empresas a proporcionar apoyo psicológico a sus empleados, sino que también han forzado a algunas víctimas a mudarse para garantizar su seguridad.

El impacto emocional de estas amenazas no debe subestimarse. Los individuos afectados sufren un trauma considerable, y el estrés resultante puede afectar no solo a los empleados directamente involucrados, sino también a sus compañeros y al ambiente laboral en general. Mickey Bresman, CEO de Semperis, señala que el ransomware se ha convertido en una actividad muy lucrativa para los sindicatos criminales, quienes no dudan en infligir daño tanto cibernético como físico.

El estudio de Semperis se basó en una encuesta realizada a 1,200 profesionales de IT y seguridad en América del Norte, el Reino Unido, Europa y la región de Asia-Pacífico. Este amplio alcance geográfico pone de manifiesto que la amenaza del ransomware y las tácticas agresivas asociadas son un problema global que afecta a una amplia variedad de industrias.

En respuesta a esta creciente amenaza, es crucial que las organizaciones implementen medidas de mitigación adecuadas que incluyan formación y concienciación sobre la ciberseguridad, así como protocolos de respuesta ante incidentes. Las empresas también deben considerar la creación de un ambiente laboral en el que se priorice la seguridad y el bienestar de los empleados, lo que puede incluir servicios de apoyo psicológico y estrategias de gestión de crisis. Solo a través de un enfoque proactivo y comprensivo podrán las organizaciones navegar por las aguas turbulentas del cibercrimen actual y proteger tanto su infraestructura como a su personal.

Ransomware Gangs Increasingly Turn to Threats of Physical Violence to Extort Payments

Source: Infosecurity Magazine

Ransomware gangs are increasingly turning to threats of physical violence against CISOs, business executives and other senior staff at the companies they attack in an effort to successfully extort payments from their victims, a new report has warned. According to theSemperis2026 Ransomware Risk Report, published on October 14, a quarter of ransomware campaigns now involve psychological or physical threats to members of staff at the company being targeted. These threats are in addition to the extortion demand for a ransomware key to retrieve the encrypted data, as well as the threat of stolen data being leaked if the ransom isn’t paid. This approach is referred to astriple extortion. Overall, 40% of attacks involved psychological or physical threats against staff at the company being targeted, an increase compared with the previous year. Some of the most common forms of intimidation used by ransomware gangs in these scenarios include sending staff at the victim organization threatening messages, letters or packages (57%), threatening family and friends of employees (37%) and threats of physical intrusions into offices or even homes (19%). This additional layer of intimidation is designed to force victims of ransomware attacks into paying. Even if an organization is confident it could restore its network from backups, the threat of physical or emotional violence against its staff could encourage the payment of a ransom anyway. “An attacker has one goal in mind: They want to extract something from you. And the only way they're going to do that is to make the cost of resisting their demands greater than the cost of giving in,” said Chris Inglis, former U.S. National Cyber Director and a Semperis Strategic Advisor. “Holding you at physical risk is the latest phenomenon because we've covered most of the other risks.” Unfortunately, the threats by ransomware groups against employees of their victims have resulted in very real consequences. Of those organizations affected by ransomware gangs employing these tactics, 25% said their staff had been doxxed by attackers, while 23% suggested that employees had been swatted as part of the extortion campaigns. The consequences of these attacks have ranged from companies having to support employees through psychological treatment and in some cases, the victim of the doxxing or swatting attack has moved home. All of this involves a significant amount of emotional trauma for the individuals being targeted, while the stress caused can also impact individuals throughout the business. “Ransomware has proven to be a great cash-generating activity for criminal syndicates, which have no hesitation about inflicting both cyber and physical harm,” said Mickey Bresman, Semperis CEO. The Semperis research was based on a survey of 1,200 IT and security professionals across North America, the UK, Europe and the Asia-Pacific.

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