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Los puntos ciegos en múltiples nubes exponen a los equipos de seguridad

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Los puntos ciegos en múltiples nubes exponen a los equipos de seguridad
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Los puntos ciegos en múltiples nubes exponen a los equipos de seguridad

Fuente: HackRead

**La complejidad de la estrategia multi-nube: Riesgos y soluciones**

La adopción del modelo multi-nube ha crecido de forma exponencial entre las empresas en los últimos años. Sin embargo, la mayoría de las organizaciones no han elegido esta estrategia de manera deliberada. La realidad es que muchas empresas se han encontrado en esta situación debido a una serie de adquisiciones, decisiones individuales de equipos y la necesidad de utilizar herramientas específicas. Por ejemplo, un equipo puede haber optado por Amazon Web Services (AWS) porque ya tenía experiencia en su uso, mientras que otro eligió Microsoft Azure por su integración con licencias existentes, y un tercero se decantó por Google Cloud Platform (GCP) simplemente porque a un desarrollador le gustaban sus herramientas.

Este enfoque fragmentado plantea un problema significativo: nadie ha diseñado una estrategia coherente ni se ha atribuido la responsabilidad de gestionar las intersecciones entre estas plataformas. Este es el verdadero riesgo. No se trata de un solo proveedor de nube, sino de las costuras donde se encuentran.

Cada proveedor de nube opera con su propio modelo de gestión de identidad y acceso (IAM), establece configuraciones por defecto distintas y utiliza diferentes formas de estructurar permisos y recursos. Por lo tanto, una política de seguridad que es infalible en AWS no necesariamente tiene el mismo significado en Azure, incluso cuando ambos parecen conceptualmente similares en la teoría. Las organizaciones que asumen que hay paridad entre los proveedores, creyendo que “hemos asegurado esto en una nube” equivale a “lo hemos asegurado en todas partes”, a menudo se encuentran en un error sin darse cuenta, ya que los modelos subyacentes simplemente no son compatibles en su totalidad.

Esta preocupación no es meramente hipotética. Es una realidad silenciosa detrás de muchos de los incidentes que se reportan después de que ocurren: no se trata de un fallo dramático, sino de una brecha entre dos sistemas que nadie se encargó de verificar. Cuando diferentes equipos aprovisionan infraestructura en distintas nubes de manera independiente, los inventarios de activos se desincronizan rápidamente. Un entorno de prueba creado en un proveedor para un proyecto que finalizó hace meses no desaparece por sí solo.

Permanece allí, fuera de cualquier panel de control que el equipo de seguridad esté monitoreando, hasta que se convierte en el tipo de recurso pasado por alto que aparece una y otra vez en incidentes provocados por configuraciones incorrectas. El problema no es que un equipo haya actuado de manera descuidada; es que nadie tenía una visión completa de lo que existía en todos los entornos simultáneamente.

La visibilidad es otra víctima de la expansión multi-nube. Cada proveedor registra diferentes eventos por defecto, en formatos distintos, y los retiene durante diferentes períodos de tiempo. Un equipo de seguridad que ha construido su canal de detección en torno a las convenciones de registro de un proveedor puede tener importantes puntos ciegos en relación a los otros, y la brecha a menudo no es evidente hasta que una investigación revela que los datos necesarios simplemente no están disponibles o fueron eliminados antes de que alguien pensara en buscarlos.

Este es precisamente el problema que busca resolver la certificación Certified Cloud Security Professional (CCSP) del International Information System Security Certification Consortium (ISC2). Esta credencial abarca seis dominios, incluyendo la seguridad de plataformas e infraestructuras en la nube y la seguridad de datos en la nube, construidos específicamente en torno a la idea de que “la seguridad en la nube” no es una habilidad vinculada a un único proveedor; es una manera de pensar que debe mantenerse válida independientemente del proveedor en cuestión.

Rob Witcher, cofundador de Destination Certification, señala: “Las costuras entre nubes son donde realmente reside la mayor parte de este riesgo, no dentro de un único proveedor”. Un equipo puede ser excelente asegurando AWS y Azure por separado y aun así tener una brecha enorme entre ambos, porque el trabajo de nadie consiste en observar ambos conjuntos de datos al mismo tiempo. Esta es la brecha que la formación de CCSP está diseñada para cerrar: no se trata de conocimientos específicos de un proveedor, sino del juicio necesario para identificar el riesgo a través de todos ellos simultáneamente.

Todo esto no implica abandonar el enfoque multi-nube o consolidarse en un único proveedor, lo cual generalmente no es realista una vez que una organización ha crecido en este sentido. Se requieren algunos cambios deliberados: una vista consolidada que muestre activos y configuraciones a través de cada proveedor en un solo lugar, en lugar de tres paneles separados que nadie cruce.

Es fundamental aplicar estándares de registro de manera consistente, en lugar de heredar accidentalmente configuraciones de lo que cada proveedor ofrece por defecto. También es crucial designar a una persona responsable de los riesgos en la nube cruzada, cuya función sea examinar las costuras, en lugar de que tres equipos diferentes asuman que la brecha entre sus nubes es un problema de otro.

Además, es recomendable poner a prueba si esas brechas son realmente explotables, en lugar de suponer que los controles funcionan correctamente. Esto es parte de la razón por la cual los compromisos de equipos de “red team” incluyen cada vez más escenarios multi-nube, en lugar de evaluar cada entorno de forma aislada como se hacía anteriormente.

El objetivo subyacente de todo esto es menos acerca de cualquier control específico y más sobre construir una verdadera resiliencia en un entorno que es inherentemente más fragmentado que cualquier configuración de nube única. El enfoque multi-nube no es una fase de la que la mayoría de las empresas vayan a salir. El error no radica en operar múltiples nubes. El problema es asumir que asegurar cada una de ellas por separado se traduce en asegurar todas juntas. Esto no es así, y la brecha entre ellas es precisamente donde es más probable que comience el próximo incidente silencioso.

Con la proliferación de las nubes y su complejidad, es esencial que las organizaciones adopten un enfoque proactivo y estratégico para gestionar los riesgos asociados, asegurándose de que todas las partes de su infraestructura en la nube estén debidamente supervisadas y protegidas.

Multi-Cloud Blind Spots Are Leaving Security Teams Exposed

Source: HackRead

Most enterprises didn’t choose multi-cloud as a deliberate strategy. They ended up there: an acquisition brought in a company already running on a different provider, one team picked Amazon Web Services (AWS) because that’s what they knew, another spun up projects in Microsoft Azure because it bundled with existing licensing, and a third quietly built things in Google Cloud Platform (GCP) because a developer liked the tooling. Nobody sat down and designed this. And nobody ended up owning the gaps between the pieces. That’s the actual risk. Not any single cloud provider, but the seams where they meet. Each cloud provider has its own identity and access management (IAM) model, its own default settings, its own way of structuring permissions and resources. A security policy that’s airtight in AWS doesn’t automatically carry the same meaning inAzure, even when the two look conceptually similar on paper. Teams that assume parity across providers, treating “we locked this down in one cloud” as equivalent to “we locked this down everywhere,” are often wrong without realizing it, because the underlying models simply don’t map one to one. This isn’t a hypothetical concern. It’s the quiet reality behind a lot of the incidents that get reported after the fact: not a single dramatic failure, but a gap between two systems that nobody was responsible for checking. When different teams provision infrastructure in different clouds independently, asset inventories fall out of sync fast. A test environment spun up in one provider for a project that ended months ago doesn’t disappear on its own. It sits there, outside whatever dashboard the security team actually watches, until it becomes exactly the kind of overlooked resource that shows up again and again inmisconfiguration-driven incidents. The problem isn’t that any one team did something careless. It’s that nobody had a complete picture of what existed across all the environments at once. Visibility is the other casualty of multi-cloud sprawl. Different providers log different events by default, in different formats, retained for different lengths of time. A security team that built its detection pipeline around one provider’s logging conventions can have real blind spots into the others, and the gap often isn’t obvious until an investigation reveals that the data needed simply isn’t there, or was deleted before anyone thought to look for it. This is exactly the problem that a credential built around reasoning about cloud security across providers, rather than mastering one platform’s console, is meant to address. The Certified Cloud Security Professional (CCSP) credential from the International Information System Security Certification Consortium (ISC2) covers six domains, including cloud platform and infrastructure security and cloud data security, built specifically around the idea that “cloud security” isn’t one skill tied to one vendor; it’s a way of thinking that has to hold up regardless of which provider is in play. “The seams between clouds are where most of this risk actually lives, not inside any single provider,” says Rob Witcher, co-founder of Destination Certification. “A team can be excellent at securing AWS and excellent at securing Azure separately and still have a massive gap in between, because nobody’s job is to look at the two together.” That’s the gapCCSP trainingis actually built to close: not provider-specific know-how, but the judgment to see risk across all of them at once. None of this requires abandoning multi-cloud or consolidating onto a single provider, which usually isn’t realistic anyway once an organization has grown into it. It requires a few deliberate changes: a consolidated view that shows assets and configurations across every provider in one place, rather than three separate dashboards nobody cross-references. Logging standards applied consistently on purpose, rather than inherited by accident from whatever each provider happens to default to. And a named owner for cross-cloud risk specifically, someone whose job is to look at the seams, rather than three separate teams each assuming the gap between their clouds is someone else’s problem. Testing whether those gaps are actually exploitable, rather than just assuming the controls work, is also worth doing before an attacker finds out first. It’s part of whyred team engagementsincreasingly include cross-cloud scenarios specifically, rather than testing each environment in isolation the way they used to. The underlying goal across all of this is less about any single control and more aboutbuilding genuine resilienceinto an environment that’s inherently more fragmented than a single-cloud setup ever was. Multi-cloud isn’t a phase most enterprises are going to grow out of. The mistake isn’t running multiple clouds. It’s assuming that securing each one separately adds up to securing all of them together. It doesn’t, and the gap in between is exactly where the next quiet incident is most likely to start. (Image bySuresh Anchanfrom Pixabay)

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