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La confianza no es lo que parece — y los estafadores cuentan con ello.

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La confianza no es lo que parece — y los estafadores cuentan con ello.
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La confianza no es lo que parece — y los estafadores cuentan con ello.

Fuente: Dark Reading

**La Seguridad en la Era de la Desconfianza: Amenazas Cibernéticas y la Erosión de la Confianza del Cliente**

En un mundo donde la ciberseguridad se ha convertido en un tema candente, la confianza del cliente es un activo invaluable que puede tardar años en reconstruirse tras un ataque cibernético. Sin embargo, la situación se ha vuelto aún más compleja, ya que los actores maliciosos están utilizando tácticas de suplantación de identidad que explotan marcas de confianza y cuentas de clientes existentes para socavar las relaciones comerciales. Un reciente informe de TransUnion destaca que "la confianza se ha vuelto más fácil de explotar y más difícil de establecer", lo que subraya la gravedad del problema en un entorno digital cada vez más hostil.

Los delincuentes cibernéticos emplean una variedad de técnicas, incluyendo ingeniería social, tecnología de deepfake, suplantación de mensajes de texto, credenciales comprometidas y herramientas de inteligencia artificial (IA) para hacerse pasar por un cliente nuevo o existente, o incluso por la misma organización. Este fenómeno no solo pone en riesgo a las empresas, sino que también afecta a millones de usuarios que confían en la seguridad de sus datos.

La preocupación por la evolución del fraude es palpable. Según el informe de TransUnion, el 58% de las organizaciones encuestadas se mostraron muy o extremadamente preocupadas por el hecho de que la naturaleza del fraude está evolucionando más rápido que su capacidad para detectarlo o prevenirlo. Esta situación se ve exacerbada por el uso de identidades sintéticas, que permiten a los delincuentes crear perfiles falsos con facilidad, apoyados por brechas de datos que han expuesto información sensible de millones de individuos. Brian Killeen, vicepresidente de soluciones de identidad global en TransUnion, explica que los estafadores pueden replicar documentos filtrados o utilizar deepfakes para eludir los controles de verificación de identidad durante el proceso de incorporación.

La agencia de informes de crédito revela que el inicio de sesión en cuentas representó el 53% de todo el fraude digital sospechoso durante la primera mitad de 2026. La realización de estafas se ha facilitado para los delincuentes cibernéticos a medida que avanzan las herramientas disponibles. Killeen señala que los atacantes no solo están automatizando la creación de cuentas con scripts; están integrando lógica en los sistemas automatizados para desmantelar los controles de seguridad, lo que les permite identificar con precisión dónde y cómo están bloqueando sus ataques.

La situación se complica aún más. En 2025, el FBI advirtió sobre un aumento en los cibercriminales que apuntan a los portales de autoservicio de empleados, utilizados para servicios de nómina, beneficios y otros recursos humanos, tanto en empresas privadas como en agencias gubernamentales. Los atacantes crearon anuncios engañosos en motores de búsqueda para atraer a los usuarios a sitios maliciosos que imitaban los logotipos y diseños de empresas legítimas. Una vez que la víctima inicia sesión, los atacantes roban credenciales de inicio de sesión e información financiera.

El uso de IA ha permitido a los criminales personalizar sus ataques y difundirlos a través de múltiples canales, desde el correo electrónico hasta plataformas de comunicación como Microsoft Teams. Javvad Malik, asesor principal de seguridad de la información en Knowbe4, explica que los deepfakes añaden una capa adicional de credibilidad a los ataques, lo que potencia su efectividad.

En medio de una adopción explosiva de la IA, que la seguridad informática tiene dificultades para igualar, la empresa de concienciación en seguridad también ha observado un aumento en los intentos de explotar sistemas de IA o aprovechar herramientas y agentes de IA mal configurados. Malik señala que, aunque las técnicas de ingeniería social siguen siendo similares, los atacantes están utilizando IA para identificar debilidades y están comenzando a dirigirse directamente a los agentes de IA.

El panorama de ataques a través de la IA está en plena expansión. Una investigación reciente de Check Point sobre tendencias de suplantación de marca en el tercer trimestre identificó una campaña de phishing en la que los actores maliciosos suplantaron al asistente Claude de Anthropic. Correos electrónicos fraudulentos, que enfatizaban la urgencia con un aviso de pago pendiente, solicitaban 500 euros a través de un enlace que pretendía engañar a los usuarios para que hicieran clic, poniendo en riesgo sus credenciales e información financiera. Desde abril, Knowbe4 ha rastreado un aumento del 228% en la suplantación de marcas relacionadas con IA, advirtió James Dyer, jefe de inteligencia de amenazas. Los atacantes están aprovechando el enfoque global en la utilización de IA en los negocios como una operación encubierta perfecta para sus ataques de phishing, advirtiendo que el problema se agrava cuando centran sus ataques en titulares de noticias de última hora.

Los métodos de ataque han evolucionado de desplegar malware a explotar la identidad en el ámbito de las relaciones con los clientes. Dave Lewis, CISO global de asesoría en 1Password, plantea una pregunta provocativa: "¿Por qué tomarse el tiempo de escribir un script cuando pueden simplemente obtener un restablecimiento de contraseña?" La industria ha pasado una década entrenando a las personas para que no hagan clic en enlaces, y los atacantes han respondido simplemente pidiendo amablemente la información.

En la actualidad, los tipos de ataques más comunes no implican a "nadie en una capucha tecleando furiosamente", sino que se realizan a través de llamadas telefónicas al servicio de asistencia técnica para manipular a los usuarios y que revelen códigos de autenticación multifactor (MFA), lo que Lewis califica como "el cero día más efectivo de 2026".

Otro enfoque que ha observado es el acceso directo a través del sistema de gestión de relaciones con clientes (CRM), señalando la campaña de robo de datos contra los clientes de Salesforce que comenzó en 2025 y continuó en 2026. "Nadie 'hackea' el CRM", afirma Lewis. "Simplemente inician sesión con una clave que le entregaste a un proveedor, o con una cuenta de invitado que nadie recuerda haber creado".

El objetivo ha cambiado del centro de datos a la capa de Software como Servicio (SaaS), donde una integración comprometida ofrece a los atacantes múltiples objetivos por cada compromiso. La detección se ve obstaculizada porque las plataformas SaaS registran de manera diferente a la infraestructura tradicional, añade Lewis.

Los actores maliciosos también utilizan IA para crear deepfakes de voz a partir de grabaciones públicas de ejecutivos, usándolos en llamadas de escritorio de alta presión, y luego emplean IA nuevamente para moverse a través de entornos híbridos en cuestión de minutos después de obtener acceso. Sin embargo, Lewis sostiene que esto no indica un aumento en la sofisticación técnica. "La sofisticación técnica ha disminuido", afirma. "La sofisticación operativa — investigación, paciencia, scripting, seguimiento — ha aumentado. Se trata menos de un 'genio malvado' y más de un 'centro de llamadas bien organizado con malas intenciones'".

Killeen enfatiza que "lo que antes parecía legítimo y de confianza puede cambiar" a medida que los actores maliciosos se deslizan más allá de la detección, camuflados tras tácticas de suplantación más convincentes y personalizadas. Las organizaciones en todos los sectores están viendo un aumento en las estafas, el fraude autorizado y la manipulación de buenos clientes, advierte.

Es imperativo que las organizaciones aprendan y se adapten rápidamente, ya que los atacantes no están perdiendo tiempo. Killeen recomienda que las organizaciones evalúen sus controles existentes para descubrir puntos vulnerables y comprender dónde se encuentran las mayores pérdidas. Aunque las organizaciones implementen una seguridad sólida en la entrada, aún podrían ser víctimas de riesgos posteriores.

"Se trata de adoptar un enfoque basado en riesgos, mirando las cosas de manera holística y cómo priorizar esas cosas de acuerdo con sus vulnerabilidades", aconseja Killeen.

Tanto Killeen como Lewis coinciden en que los ataques contra las relaciones con los clientes justifican verificar cada puerta de entrada al CRM. Esto incluye cada aplicación OAuth, integración, usuario invitado o portal, y clave API. "Revoca cualquier cosa sin un propietario nombrado", agrega Lewis. "Evalúa el resto. Repite trimestralmente, porque vuelven a crecer".

También recomienda que las organizaciones aborden el proceso del servicio de asistencia técnica que los atacantes abusan continuamente, en lugar de a las personas que trabajan en él. La verificación de identidad por script para restablecimientos, la llamada de retorno a un número registrado y la aprobación del gerente para cualquier restablecimiento privilegiado o de MFA son formas de reducir el riesgo en esta área.

"Elimina métricas de velocidad como el tiempo promedio de manejo para interacciones de soporte sensibles a la identidad", aconseja Lewis. "Estas impulsan a los agentes a priorizar la velocidad sobre la verificación".

Otra área que las organizaciones pueden priorizar para limitar riesgos es la reducción de la cantidad de datos de clientes que mantienen. Implementar límites de retención en los registros de clientes, purgar cuentas inactivas y no incluir datos de clientes en producción en entornos de prueba son algunas recomendaciones de Lewis. "Los datos que no posees no pueden ser robados", concluye.

El panorama actual de la ciberseguridad exige una respuesta proactiva y adaptativa de las organizaciones para salvaguardar la confianza del cliente en un mundo cada vez más complejo y desafiante.

Trust Is Not What It Seems — And Fraudsters Are Counting on It

Source: Dark Reading

After a disruptive cyberattack hits, customer trust can take a while to rebuild. But now, threat actors are impersonating trusted brand names and existing customer accounts to abuse customer relations. "Trust has become easier to exploit and harder to establish," warneda new TransUnion report. Threat actors use social engineering, deepfake technology, text spoofing, compromised credentials, and artificial intelligence (AI) to become whoever they need to be, whether that's a new or existing customer, or the organization itself. Many organizations have improved security during sign-up and onboarding processes in light of more attacks. Organizations must continue to adapt since "most fraud now occurs after the customer relationship has already been established," according to the report. It found 58% of organizations were very or extremely concerned that fraud is evolving faster than their abilities to detect or prevent it. The use ofsynthetic identities playsa big role in that. Threat actors can spin those up with ease, given widespread data breaches that exposed millions of individuals’ sensitive information, explains Brian Killeen, vice president of global identity solutions at TransUnion. Scammers will replicate leaked documents or use deepfakes to bypass identity proofing checks at onboarding. The credit reporting agency found that account login accounted for 53% of all suspected digital fraud during the first half of 2026. Conducting scams has become easier for threat actors as tooling advances, Killeen adds. Threat actors aren't just automating account creation with scripts; they're actually building logic into automated pipelines to reverse-engineer security controls, he explains. That allows them to pinpoint exactly where and how defenses are blocking their attacks. "Trust is under pressure," Killeen tells Dark Reading. In 2025, the FBI warned of an uptick in cybercriminals targeting employee self-service portals — websites used for payroll, benefits, and other human resources services – at both private companies and government agencies. Threat actors created fake search engine advertisements to lure users into visiting malicious sites that mimicked legitimate companies' logos and layouts. Once the victim logged in, attackers stole login credentials and financial information. And the situation continues to evolve. Over the past year, AI has helped criminals to personalize attacks and spread them across channels— from email to Teams. Deepfakes add another layer of credibility, explains Javvad Malik, lead chief information security officer (CISO) advisor at Knowbe4. Amid booming AI adoptionthat security has trouble matching, the security awareness company is also seeing more attempts to exploit AI systems, or to take advantage of poorly configured AI tools and agents, he adds. "The social engineering techniques remain similar, but attackers are also using AI to find weaknesses and are beginning to target AI agents directly," Malik tells Dark Reading. The AI attack surface is ripe for the taking. New research from Check Point on brand impersonation trends from Q3 flagged a phishing campaign where threat actors impersonated Anthropic's Claude assistant. Fraudulent emails, playing up urgency with a due payment notice, requested 500 euros with an "update payment" link intended to trick users into clicking, putting credentials and financial information at risk. Since April, Knowbe4 tracked a 228% increase in AI brand impersonation, says James Dyer, head of threat intelligence. Attackers are abusing the global focus on utilizing AI within businesses as a perfect covert operation for their phishing attacks, Dyer adds, warning that the problem compounds when attackers center their attacks around breaking news headlines. Attackers' methods have evolved from deploying malware to exploiting identity when it comes to attacks against customer relations because: Why take the time to write a script when they can just get a password reset, poses Dave Lewis, global advisory CISO at 1Password. The industry spent a decade training people not to click links, and attackers responded by simply asking nicely, he adds. The most common type of attacks he's observed right now don't involve "anyone in a hoodie typing furiously," but instead phoning the help desk to manipulate users into giving away multifactor authentication (MFA) codes, which he labels "the most effective zero-day of 2026." Walking in through the customer relationship management (CRM) system's front door is another tactic he's observed, pointing to the data-theft campaign against Salesforce customers that started in 2025 andcontinued into 2026. "Nobody 'hacks' the CRM," Lewis tells Dark Reading. "They just log in with a key you handed to a vendor, or a guest account nobody remembers creating." The target moved from the data center to the Software-As-a-Service (SaaS) layer, where one compromised integration gives attackers many targets per compromise. Detection lags because SaaS platforms log differently from traditional infrastructure, adds Lewis. Threat actors also use AI to build voice deepfakes from executives' public recordings, deploy them in high-pressure desk calls, and then use AI again to move through hybrid environments within minutes of gaining access. But that doesn't exactly signal an increase in sophistication, Lewis says. "Technical sophistication is down," he says. "Operational sophistication— research, patience, scripting, follow-through— is up. It's less of the 'evil genius' and more 'well-run call center with bad intentions'." Killeen stressed that "what once looked legitimate and trusted can change" as threat actors slip further under the radar, cloaked behind more convincing and personalized impersonation tactics. Organizations across industries are seeing more scams, authorized fraud, and good customers being manipulated, he warns. Organizations must learn and adapt quickly because attackers aren't wasting any time. Killeen recommends that organizations take a look at their existing controls to uncover vulnerable points and understand where the biggest losses are. Even if organizations stand up strong security at the front door, they could still fall victim to downstream risks. "It's taking a risk-based approach, looking at things holistically, and how do you prioritize those things accordingly, based on your vulnerabilities," Killeen advises. Killeen and Lewis agree that attacks against customer relations warrants checking every door leading into the CRM. That includes every OAuth application, integration, guest or portal user, and API key. "Revoke anything without a named owner," Lewis adds. "Scope the rest. Repeat quarterly, because they grow back." He also recommends that organizations fix the help desk process attackers continually abuse, rather than people who work it. Scripted identity verification for resets, callback to a number of record, and manager approval for any privileged or MFA reset are ways to reduce risk in that area. "Drop speed metrics like average handle time for identity-sensitive support interactions," Lewis adds. “They drive agents to prioritize speed over verification.” Holding less customer data is another area organizations can prioritize to limit risks. Implement retention limits on customer records, purge dormant accounts, and don't include production customer data in sandboxes, Lewis recommends. "Data you don't hold can't be stolen," he says.

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