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Demasiados estándares de seguridad en IA, pero ninguno cuenta toda la historia.

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Demasiados estándares de seguridad en IA, pero ninguno cuenta toda la historia.
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Demasiados estándares de seguridad en IA, pero ninguno cuenta toda la historia.

Fuente: Dark Reading

Las empresas de ciberseguridad y los desarrolladores de modelos fundamentales están trabajando para mejorar el rendimiento y la eficiencia de sus sistemas de inteligencia artificial (IA). Sin embargo, cuantificar dicha mejora en el rendimiento sigue siendo un reto considerable. A pesar de que cada semana surgen afirmaciones sobre modelos más eficientes con menores costos de tokens, evaluar si estos modelos ofrecen un rendimiento equivalente al de otros miembros más generales de la familia de modelos de IA representa un desafío persistente. La lección para las organizaciones es clara: es fundamental probar los modelos en relación con su propio código y flujos de trabajo para hacer la mejor elección que se ajuste a sus requisitos empresariales.

Un ejemplo notable es el de Dream Group, una firma nacional especializada en IA soberana y ciberdefensa, que utilizó un conjunto de 220,000 registros de vulnerabilidades, informes de inteligencia de amenazas, reglas de detección y otros documentos de ciberseguridad para entrenar un modelo con 8,000 millones de parámetros, uno de los modelos más pequeños de la actualidad, diseñado para llevar a cabo tareas de ciberseguridad de manera eficiente. Este modelo, conocido como Mid-trained Security Transformer (MiST), mostró una mejora en el rendimiento promedio en 13 tareas de ciberseguridad, que consisten principalmente en preguntas de opción múltiple y verdadero/falso sobre análisis de vulnerabilidades y dominios de ciberseguridad.

Los resultados indican que no siempre se requieren modelos más complejos para lograr capacidades de seguridad más robustas; una formación más especializada y la incorporación de mejores complementos de software en torno al modelo pueden mejorar significativamente los resultados, según Elad Ben Zaken, investigador en IA de Dream Group. "Espero que la eficiencia siga mejorando en tareas de codificación y seguridad a través de la especialización y mejores flujos de trabajo", afirma. "El modelo proporciona la capacidad; el arnés determina cuán eficazmente utiliza el contexto y las herramientas. Aumentar cualquiera de los dos puede incrementar los costos sin necesariamente mejorar los resultados".

Dream Group no es la única entidad que busca optimizar la eficiencia de los modelos de IA. Por ejemplo, cuando Anthropic lanzó su modelo Opus 5.5 en septiembre, la empresa anunció que este modelo mejoró su rendimiento mientras que su costo era un 40% inferior al de Opus 5 en "cargas de trabajo típicas". Sin embargo, las tareas relacionadas con la ciberseguridad son todo menos típicas. Los resultados de un modelo pueden significar poco para las empresas que buscan un sistema experto capaz de generar código seguro o identificar eficazmente las debilidades en la superficie de ataque de la organización. En el ámbito ofensivo, los investigadores están desarrollando sus propios benchmarks para medir el rendimiento de los modelos enfocados en la ciberseguridad.

Para la firma de seguridad ofensiva XBOW, las métricas que realmente importan son aquellas relacionadas con la capacidad de encontrar y explotar vulnerabilidades. Dado que diferentes clientes pueden requerir el uso de modelos específicos, la empresa ha creado su propio arnés para mejorar los resultados independientemente del modelo utilizado, explica Albert Ziegler, director de IA en XBOW. Mientras que otras organizaciones pueden querer utilizar la IA para analizar telemetría defensiva y señales que mejoren la detección de ataques potenciales, las métricas de XBOW se centran en la identificación de vulnerabilidades y cadenas de explotación. "En su forma más básica, se trata de la capacidad del modelo para encontrar una explotación; eso es nuestro pan de cada día en términos de valorar lo que el modelo produce", señala Ziegler. "Para otras empresas, este pan de cada día podría ser algo totalmente distinto".

En el ámbito de la evaluación, el SEC-Bench Pro intenta medir la capacidad de un agente de IA para redescubrir y activar de manera independiente un bug de seguridad conocido en un motor de navegador o en el núcleo de Linux, pero solo después de que se especifiquen la ubicación general y el tipo de error. Creado por un equipo de investigación de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, este benchmark clasifica a Codex y GPT-5.5 como los favoritos actuales, con una tasa de resolución general del 58%. También se observa que los modelos con pesos abiertos suelen tener dificultades, siendo GLM-5 capaz de resolver solo 13 de los 344 casos de prueba.

Otras métricas evalúan las capacidades de hacking de los modelos de IA a lo largo de toda una cadena de ataque. Por ejemplo, el contratista gubernamental Booz Allen ha publicado su Índice de Armas Cibernéticas (CWI), que combina la capacidad de un modelo para encontrar y explotar vulnerabilidades con su efectividad para ejecutar ataques sobre un objetivo. La última versión de esta lista sitúa a GPT-6 Astra de OpenAI en la cima con un CWI de 80.5, superando ligeramente a Claude Mythos, que obtuvo una puntuación de 80. "El CWI ofrece un enfoque empírico para evaluar la capacidad ofensiva cibernética: se testean modelos contra una red empresarial común y se puntúan las acciones demostradas utilizando evidencia de red, en lugar de depender de lo que los modelos afirman que pueden hacer", comenta Eric Syphard, vicepresidente senior y responsable de IA en Booz Allen. "No existe una única medida que capture cada riesgo de seguridad. Las evaluaciones deben diseñarse en función de la capacidad que se está evaluando y deben dejar claras sus metodologías, entornos y criterios de éxito".

De manera similar, el Instituto de Seguridad de IA del Reino Unido (AISI) continúa evaluando las capacidades de los modelos de IA para completar una cadena de ataque de 32 pasos. Hasta el momento, solo hay dos modelos que han logrado hacerlo: el Claude Mythos Preview de Anthropic y el GPT 5.5 de OpenAI.

En su propia investigación, los científicos de Dream descubrieron que la curaduría experta de una base de datos de conocimiento primaria, conocida como "corpus semilla", puede utilizarse para crear datos de entrenamiento sintéticos específicos de dominio, evitando así depender de bases de datos de conocimiento generales para entrenar modelos especializados. Los últimos modelos MiST, MiST-8B y MiST-30B-A3B, fueron evaluados utilizando 13 conjuntos de datos de prueba diferentes, que incluyen 1,072 preguntas de opción múltiple sobre MITRE ATT&CK (SECURE-MAET) y 870 preguntas de verdadero/falso sobre si un fragmento de código específico es vulnerable (el PrimeVul P-C).

En general, las diversas características, capacidades y cuestiones relacionadas son difíciles de evaluar de manera exhaustiva. Aunque las métricas de seguridad ofensiva y las mediciones de capacidades defensivas están evolucionando rápidamente, otras áreas, como la seguridad, son más complicadas de evaluar. El AISI ha encontrado que los modelos más sofisticados tienden a ejecutar acciones no deseadas, como los ataques no autorizados a la cadena de suministro realizados por GPT Astra de OpenAI, pero las mediciones de seguridad en general son más anecdóticas que completas. Crear una métrica que evalúe la probabilidad de que un modelo realice acciones no deseadas, por ejemplo, es un desafío considerable, según Ziegler de XBOW.

La evaluación de la posibilidad de que un modelo cause daños es una tarea extremadamente complicada, señala un experto en el campo. "Ejecutas [el caso de prueba para el modelo] mil veces sin que ocurra ningún daño; sin embargo, en la mil uno, puede que elimine tu base de datos. Ese mil uno anula todos los primeros mil intentos que fueron exitosos." Este fenómeno pone de manifiesto la naturaleza impredecible de los modelos de inteligencia artificial, donde un único error puede tener consecuencias devastadoras, lo que resalta la necesidad de una evaluación continua y rigurosa de su rendimiento.

Por otro lado, el hecho de que un modelo sea más reciente no implica que sea necesariamente más seguro o que cuente con capacidades de seguridad más avanzadas, advierte Joe Tyler, gerente general e investigador de IA en SonarQube, una empresa especializada en herramientas de calidad y seguridad del código. La compañía realiza pruebas frecuentes de los últimos modelos de lenguaje de gran tamaño (LLMs) a través de una tubería de pruebas para generar puntuaciones en una serie de benchmarks que evalúan desde la complejidad cognitiva hasta la aparición de vulnerabilidades en el código. Estos resultados se publican en su tabla de clasificación de LLM para Calidad y Seguridad del Código, lo que permite a las empresas tener una referencia inicial sobre el rendimiento de los modelos.

No obstante, Tyler subraya que estas clasificaciones deben considerarse como un punto de partida para las empresas que evalúan el rendimiento de seguridad de los LLM, sugiriendo que las organizaciones deben personalizar sus tuberías de prueba de acuerdo con sus propias circunstancias. "Comienza con la tarea y con los fallos que no puedes permitirte, en lugar de asumir que el modelo más nuevo es la elección correcta", aconseja. "Los benchmarks públicos ayudan a reducir la lista de candidatos, pero la decisión requiere evaluaciones que reflejen tu propio código y flujos de trabajo."

Además, para la mayoría de las organizaciones, la elección del modelo puede verse limitada por las plataformas tecnológicas que han adoptado. Por ello, los equipos de seguridad no deberían centrarse únicamente en seleccionar modelos específicos, sino más bien en buscar servicios impulsados por inteligencia artificial que ofrezcan mayor eficiencia, mejor cobertura y tiempos de respuesta más rápidos.

La adopción de la inteligencia artificial por parte de los atacantes implica que las empresas tendrán que gestionar un mayor flujo de vulnerabilidades y un tiempo de explotación más rápido, advierte Nico Waisman, CISO de XBOW. Como resultado, las organizaciones deben invertir en herramientas y procesos que permitan a los equipos de seguridad actuar con mayor rapidez, automatizar tareas repetitivas y reducir el tiempo de remediación. "El enfoque debe estar en el impacto de las soluciones basadas en IA, no en sus benchmarks crudos", enfatiza.

"En última instancia, no evaluaría las herramientas de seguridad de IA en función de qué modelo utilizan o cuán impresionantes son sus demostraciones", sostiene Waisman. "Las evaluaría en función de resultados medibles: ¿te están ayudando a identificar riesgos reales? ¿Están reduciendo tu exposición? ¿Están haciendo que tu equipo sea significativamente más rápido? Ahí es donde debería dirigirse el presupuesto de seguridad." Este enfoque orientado a resultados es fundamental para garantizar una defensa robusta en un panorama de amenazas en constante evolución.

So Many AI Security Benchmarks, But None Tell the Whole Story

Source: Dark Reading

Cybersecurity firms and the makers of foundational models are improving the performance and efficiency of their AI systems. Quantifying that performance improvement is a challenge, however. While claims of more efficient models with smaller token costs arrive every week, gauging whether those models perform as well as the more general-purpose members of an AI model's family remains a challenge. The lesson for organizations: Test models against your code and workflows to make the best choice for your business requirements. National sovereign AI and cyber-defense firm Dream Group, for example, used 220,000 vulnerability records, threat intelligence reports, detection rules, and other cybersecurity documents to train an 8-billion-parameter model — among the smallest modern models — to perform efficiently on cybersecurity tasks. The model — dubbedthe Mid-trained Security Transformer (MiST)— improved average performance across 13 cybersecurity tasks, consisting mainly of multiple-choice and true-false questions about vulnerability analysis and cybersecurity domains. The results show that stronger security capabilities do not necessarily need a more complex model; more specialized training and adding better software around the model both improve results, says Elad Ben Zaken, an AI researcher at Dream Group. "I expect efficiency to keep improving in coding and security tasks through specialization and better workflows," he says. "The model supplies capability; the harness determines how effectively it uses context and tools. Adding more of either can increase cost without improving results." Dream is not alone in finding ways to make models more efficient. When Anthropic released Opus 5.5 in September, for example, the company said that the modelimproved performance while costing 40% lessthan Opus 5 on "typical workloads." However, for cybersecurity tasks, very little is typical. One model's results may mean little to companies looking for an expert system to generate secure code or to effectively find weaknesses in the enterprise's attack surface. On the offensive side, researchers are creating their own benchmarks to measure the performance of cybersecurity-focused models. For offensive-security firm XBOW, the metrics that matter concern the ability to find and exploit vulnerabilities. Because different customers may want to use specific models, the company creates its own harness to improve outcomes regardless of the model used, says Albert Ziegler, head of AI at XBOW. While other organizations may want to use AI to analyze defensive telemetry and signals to boost detection of potential attacks, XBOW's metrics focus on finding vulnerabilities and exploit chains. "In its most atomic form, that's the ability of the model to find an exploit — that is our bread and butter in terms of seeing what's the value that the model produces," Ziegler says. "For other companies, this bread and butter could obviously be something else." Anthropic's Opus 5 Thinking leads the board on one metric, correctness, among large language models. Source: SonarQube's LLM Leaderboard Another benchmark, the SEC-Bench Pro, attempts to measure an AI agent's ability to independently rediscover and trigger a known memory-safety bug in a browser engine or the Linux kernel, but only after the general location and type of bug are specified. Created bya research team at the University of Illinois Urbana-Champaign, the metric ranks Codex and GPT-5.5 as the current favorites, with an overall solve rate of 58%. It also finds that open-weight models tend to struggle, with GLM-5 only succeeding in 13 of the 344 test cases. Other metrics measure the hacking capabilities of AI models over an entire attack chain. Government contractor Booz Allen, for example, haspublished its Cyber Weapons Index (CWI),which combines a model's ability to find and exploit vulnerabilities with its effectiveness at executing attacks on a target. Thelatest version of the listputs OpenAI's GPT-6 Astra on top with a CWI of 80.5, just edging out Claude Mythos with a score of 80. "The CWI offers one empirical approach to offensive cyber capability — test models against a common enterprise network and score demonstrated actions using network evidence, rather than relying on what models say they can do," says Eric Syphard, senior vice president and head of AI at Booz Allen. "There is no single measure that captures every security risk. Evaluations need to be designed around the capability being assessed and should make their methods, environment and success criteria clear." Similarly, the UK's AI Security Institute (AISI) continues to benchmark the capabilities of AI models tocomplete a 32-step attack chain.So far, there are two models that can:Anthropic's Claude Mythos Preview and OpenAI GPT 5.5. In their own research, the Dream researchers found that expert curation of a primary knowledge database — a "seed corpus" — can be used to create domain-specific synthetic training data, thus avoiding relying on general knowledge databases for training specialized models. The latest MiST models, MiST-8B and MiST-30B-A3B, wereevaluated using 13 different test datasets, including 1,072 multiple-choice questions on MITRE ATT&CK (SECURE-MAET) and 870 true-false questions on whether a particular piece of code is vulnerable (the PrimeVul P-C). Overall, the various features, capabilities, and issues are hard to benchmark in any comprehensive way. While offensive security metrics and measurements of defensive capabilities are both evolving quickly, other areas — such as safety — are more difficult to benchmark. The AISI found that themost sophisticated models tend to execute unwanted actions, such as OpenAI's GPT Astra conductingunsanctioned supply chain attacks, but overall safety measurements are more anecdotal than comprehensive. Creating a metric for a model's likelihood of taking unwanted actions, for example, is very difficult, XBOW's Ziegler says. "Benchmarking the possibility of the model to do harm is incredibly hard," he says. "You run [the test case for the model] a thousand times, and it doesn't do any harm, and then you run it the thousandth-and-first time, it drops your database. That thousand-and-first time negates all the first thousand runs that went well." In addition, just because a model is newer does not mean it's more secure or has more advanced security capabilities, says Joe Tyler, general manager and AI researcher at SonarQube, a provider of code-quality and security tools. The company regularly runs the latest large language models (LLMs) through a testing pipeline to generate scores across a series of benchmarks — from cognitive complexity to vulnerability occurrence in its code — which it then posts to itsLLM Leaderboard for Code Quality & Security. The ranking can give companies a general sense of model performance, but the rankings should only be the starting point for companies evaluating LLM security performance, Tyler says. Instead, organizations should tailor their test pipelines to their own situations. "Start with the task and the failures you can't accept, rather than assuming the newest model is the right choice," he says. "Public benchmarks help shortlist candidates, but the decision needs evaluations that reflect your own code and workflows." In addition, for most organizations, the choice of model may be constrained by the technology platforms they've adopted. For that reason, security teams should not necessarily focus on selecting specific models, but instead seek out AI-powered services that lead to more efficiency, better coverage, and faster response. Attackers' adoption of AI means companies will need to deal with a greater influx of vulnerabilities and faster time to exploitation, says Nico Waisman, XBOW's CISO. As a result, organizations should invest in tools and processes that help security teams move faster, automate repetitive work, and reduce the time to remediation — focus on the impact of AI-based solutions, not their raw benchmarks, he says. "Ultimately, I wouldn't evaluate AI security tools based on which model they use or how impressive their demos look," he says. "I would evaluate them based on measurable outcomes: Are they helping you identify real risks? Are they reducing your exposure? Are they making your team significantly faster? That's where the security budget should go."

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