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Los SBOMs por sí solos no pueden revelar el alcance de un ataque a la cadena de suministro.

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Los SBOMs por sí solos no pueden revelar el alcance de un ataque a la cadena de suministro.
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Los SBOMs por sí solos no pueden revelar el alcance de un ataque a la cadena de suministro.

Fuente: Dark Reading

**La Importancia de la Visibilidad en la Respuesta a Incidentes de Seguridad: Aprendizajes del ISC2 Security Congress 2026**

La ciberseguridad es un tema que trasciende la mera protección de sistemas y redes; se ha convertido en una cuestión crítica para la continuidad de las operaciones de empresas en todo el mundo. En un entorno digital donde las amenazas son cada vez más sofisticadas, la capacidad de respuesta ante incidentes y la identificación de vulnerabilidades son esenciales para mitigar los riesgos. Durante el ISC2 Security Congress 2026, celebrado en Denver, se discutieron los desafíos que enfrentan las organizaciones cuando un paquete malicioso logra eludir los controles de seguridad, destacando la relevancia de contar con una visibilidad adecuada en tiempo de ejecución.

Deepam Kanjani, gerente de seguridad de productos de Atlassian, utilizó un caso real de compromiso de seguridad que involucraba un paquete denominado "Shai-Hulud" para ilustrar las dificultades que enfrentan los equipos de respuesta a incidentes. Este tipo de situaciones pone de manifiesto las lagunas en la visibilidad de la ejecución de código, la propiedad de las dependencias transitivas y la atribución de los atacantes. Lo que parece ser un problema técnico específico resuena con una preocupación más amplia: la falta de herramientas efectivas para monitorizar y gestionar el riesgo en entornos de software como servicio (SaaS).

Kanjani reveló que había alterado todos los detalles identificativos del incidente para mantener la confidencialidad, aunque su relato en primera persona se basó en eventos reales de una gran empresa SaaS. El caso comenzó con un paquete que, en apariencia, era legítimo: contaba con un hash SHA coincidente, más de 3,400 estrellas en GitHub y un repositorio que parecía creíble según las herramientas de seguridad de la empresa. Sin embargo, escondido a tres capas de profundidad en el paquete, se encontraba una dependencia maliciosa llamada "shai-hulud", inspirada en los gigantescos gusanos de arena de la serie de películas *Dune*. Al no ser una dependencia directa, no apareció en la auditoría de dependencias de alto nivel.

La primera señal de que algo no estaba bien se presentó cuando un escáner de comportamiento alertó sobre la ejecución de un código que no debería estar corriendo. Inicialmente, los responsables de la respuesta desestimaron la alerta como un falso positivo, dado que el hash coincidia y no había otras indicaciones obvias de que el paquete fuera malicioso. Además, el Software Bill of Materials (SBOM) consultado por el equipo de seguridad indicaba que el entorno estaba limpio. Lo que el equipo no sabía en ese momento era que el SBOM estaba desactualizado en dos ciclos de desarrollo, como señaló Kanjani.

A medida que avanzaba la respuesta, el equipo se encontró incapaz de determinar con certeza qué servicios utilizaban el paquete comprometido. Los indicadores de compromiso (IOCs) proporcionaron pistas iniciales, pero no lograron establecer qué servicios estaban afectados o hasta dónde se había propagado el compromiso. La falta de evidencia en tiempo de ejecución dificultó la identificación del código que realmente se había ejecutado y a qué recursos podía acceder.

Sin esta telemetría en tiempo de ejecución, el equipo tuvo que correlacionar registros manualmente a través de más de 400 servicios, lo que les dejó sin una imagen clara del alcance potencial del compromiso. Un mensaje inicial enviado a través de Slack por el responsable de la respuesta al incidente a las partes interesadas de la empresa agravó la situación, al ser demasiado vago y dar lugar a una serie de investigaciones paralelas sobre el evento que seguía desarrollándose.

Los esfuerzos del equipo de seguridad por identificar al atacante, rastreando la propiedad de los registros, el historial de mantenedores de npm, las identidades de los editores y los registros de GitHub, rápidamente se encontraron con callejones sin salida. El repositorio había sido copiado de un proyecto legítimo, y la identidad y el historial de cuentas del editor parecían haber sido falsificados.

Posteriormente, investigadores han atribuido al menos algunos de los ataques de "Shai-Hulud" a un actor de amenazas conocido como TeamPCP. Este tipo de incidentes subraya la importancia de que las organizaciones no se limiten a los SBOM y los inventarios de dependencias, sino que centren su respuesta a incidentes en lo que realmente se ejecuta en producción. La clave, según Kanjani, radica en capacitar a los equipos de seguridad para identificar, delimitar, priorizar y contener incidentes, así como permitir una visibilidad en tiempo real sobre los servicios afectados y la posible extensión de un compromiso.

La recomendación de Kanjani es que las organizaciones mantengan sus SBOM en un plazo no mayor a 72 horas y aseguren que más del 98% de los servicios en producción cumplan con dicho umbral. Además, sugirió habilitar capacidades de ejecución para detectar cargas de módulos desconocidos en menos de 90 segundos y realizar verificaciones diarias en los registros para identificar similitudes con nombres de paquetes internos dentro de las 24 horas posteriores a su publicación.

Kanjani enfatizó que estos son objetivos que las organizaciones deben calibrar para sus propios entornos y no deben considerarse como puntos de referencia universales. También instó a los equipos de seguridad a centrarse más en la operación que en el operador, afirmando que "las señales de identidad rotan. Las necesidades operativas no". La detección debe construirse en función de lo que el gusano necesita hacer para funcionar, y no de quién lo está controlando.

Finalmente, Kanjani resaltó que toda comunicación con las partes interesadas sobre un incidente de seguridad debe ser directa y clara. La honestidad es fundamental, pero también lo es presentar los detalles en un lenguaje apropiado para la audiencia. "No engañes. Comunica la realidad de manera que puedan asimilarla", concluyó. "No quieres sembrar el pánico". Este enfoque proactivo y transparente en la comunicación y la gestión de incidentes podría ser la diferencia entre una crisis mal gestionada y una respuesta eficaz que minimice el impacto de un ataque.

SBOMs Alone Can't Reveal the Scope of a Supply Chain Attack

Source: Dark Reading

ISC2 Strategic Congress 2026 — Denver —Depending on a software bill of materials (SBOM) to determine what happens when a malicious package slips past security checks can leave defenders struggling to establish what code actually executed, which systems it touched, and how far the compromise spread. In a session at the ISC2 Security Congress 2026 this week, Atlassian product security manager Deepam Kanjani used a real-world compromise involving theShai-Huludworm to highlightincident response challenges, including gaps in runtime visibility, transitive dependency ownership, and attacker attribution. In the session, Kanjani said he had altered all identifying details, figures, and the sequence of events to protect confidentiality though his first-person, war-room narrative of underlying attack techniques, technical behaviors and challenges were based on real events at a large-scale software-as-a-service (SaaS) environment. Kanjani described the incident as involving a package that appeared legitimate, with a matching SHA hash, more than3,400 GitHub stars, and a repository that looked credible to the company's security tooling. But hidden three layers deep in the package was a malicious transitive dependency named shai-hulud, after the giant sandworms in the Dune movie series. Because it was not a direct dependency, it did not surface in a top-level dependency audit. The first inkling that something was wrong came when a behavioral scanner flagged the package as running something it shouldn't have been running. Incident responders initially dismissed the alert as a likely false positive because the hash matched and there was no other obvious indication of the package being malicious. Additionally, theSBOMreported the environment as clean when the security team consulted it. What they did not realize at the time was that the SBOM was two development sprints out of date, Kanjani said. As the response unfolded, the team could not say with confidence which services used the package. Indicators of compromise (IOCs) provided initial clues but could not establish which services were affected or how far the compromise had spread. Responders needed runtime evidence to determine what code had actually executed and what it could access. Without that runtime telemetry, they had to correlate logs manually across more than 400 services, leaving them without a reliable picture of the compromise's potential reach. An initial Slack message from the incident response handler to enterprise stakeholders made matters worse by being too vague and prompting a set of parallel investigations into the still unfolding event. The security team's efforts to identify the attacker by tracing registry ownership, npm maintainer history, publisher identities, and GitHub records quickly led them to dead ends. The repository had been copied from a legitimate project and the publisher's identity and account history appeared to have been fabricated, Kanjani said. Researchers subsequently have attributed at least some of thelater Shai-Hulud attacksto a threat actor tracked as TeamPCP. The key takeaway, according to Kanjani, is that organizations need to look beyond SBOMs and dependency inventories and instead base incident response around what actually runs in production. The focus should be to equip security teams to identify, scope, prioritize, and contain incidents and enabling real-time visibility into affected services and the potential scope of a compromise. "You are triaging a runtime graph. Not a dependency file. Your tools must reflect that," he said. Kanjani recommended that organizations keep deployed SBOMs under 72 hours old and try to ensure that more than 98% of production services meet that threshold. He also recommended enabling runtime capabilities to detect unknown module loads in under 90 seconds and daily registry checks to detect lookalikes of internal package names within 24 hours of publication. Kanjani described these as targets that organizations should calibrate for their own environments rather than as universal benchmarks. In addition, security teams should focus on the operation rather than the operator, Kanjani said. "Identity signals rotate. Operational necessities don't. Build detection around what the worm must do to function — not who's driving it." All communications with stakeholders regarding a security incident also needs to be direct and unambiguous. The key is to be honest, he said, while making sure to present the details in language appropriate for the intended audience. "Don't bullsh-t. Tell them the reality in a way they can absorb it," he said. "You don't want to sell panic."

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