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Nuevos ataques a frigoríficos europeos ponen en el punto de mira la seguridad de la cadena de frío

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Nuevos ataques a frigoríficos europeos ponen en el punto de mira la seguridad de la cadena de frío
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Nuevos ataques a frigoríficos europeos ponen en el punto de mira la seguridad de la cadena de frío

Fuente: Dark Reading

**Introducción Contextual**

En la actualidad, la ciberseguridad se ha convertido en una preocupación crítica para todas las industrias, y un reciente ataque a los sistemas de refrigeración de supermercados en Europa ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad del "cadena de frío". Este término se refiere a la cadena de suministro que se utiliza para almacenar y transportar productos que requieren temperaturas controladas, como alimentos y medicamentos. Con el aumento de la interconexión de dispositivos en el Internet de las Cosas (IoT), la seguridad de estos sistemas se vuelve aún más crucial, no solo para las cadenas de supermercados, sino también para una amplia variedad de sectores que dependen de la refrigeración controlada.

A mediados de octubre, un actor de amenazas desconocido logró acceder a los controladores de refrigeración de varios supermercados europeos, configurando los sistemas en modo de descongelación. Esto elevó las temperaturas a 50 grados Celsius, provocando el deterioro de los alimentos. La magnitud de estos ataques ha generado inquietudes sobre la seguridad de la cadena de frío, que abarca mucho más que las simples instalaciones de supermercados.

**Detalles Técnicos**

Los ataques recientes, que se produjeron en una segunda oleada, han afectado a "docenas de supermercados" en siete países europeos, incluyendo Bélgica, Luxemburgo, Estonia, Irlanda, Suecia y Finlandia. En contraste con la primera oleada de octubre, que impactó a más de 700 tiendas en Francia y un número menor en Bélgica, Alemania, Países Bajos, Portugal, Polonia y España, estos nuevos ataques han sido de menor magnitud. La cadena Carrefour, por ejemplo, anunció que el ciberataque afectó a 15 de sus 700 tiendas en Bélgica.

Investigaciones realizadas por medios como la BBC y Reuters, así como por el CERT de Francia, han vinculado estos hacks a controladores de refrigeración conectados a Internet fabricados por Danfoss, Dixell y Copeland. Estos dispositivos son accesibles de forma remota para facilitar el mantenimiento, pero esta conectividad también puede exponerlos a accesos no autorizados. Existen vulnerabilidades no parcheadas en estas tecnologías que los atacantes pueden explotar, como las tres descubiertas en los controladores AK-SM 800A de Danfoss y otras dos en los controladores de Copeland, informadas en agosto.

La falta de actualizaciones de firmware, configuraciones débiles y prácticas de seguridad inadecuadas constituyen problemas significativos. John Gallagher, vicepresidente de la empresa de seguridad Viakoo, señala que "las malas configuraciones y fallos de higiene sistémica representan la mayor parte de la superficie de amenaza". Uno de los errores más comunes es el uso extendido de contraseñas predeterminadas y credenciales estáticas, lo que facilita un ataque de fuerza bruta.

**Impacto y Consecuencias**

Las implicaciones de estos ataques son profundas. El compromiso de los sistemas de refrigeración puede resultar en la pérdida de productos alimentarios y medicamentos sensibles a la temperatura. Sean Tufts, director técnico en Claroty, destaca que "la interrupción del almacenamiento farmacéutico podría comprometer medicamentos sensibles a la temperatura, mientras que un incidente en la distribución de alimentos podría llevar a la descomposición y a interrupciones en la cadena de suministro". En entornos industriales, las consecuencias operativas pueden ser aún más severas, dependiendo de los materiales y procesos involucrados.

La reciente oleada de ataques subraya la importancia de la infraestructura de refrigeración como parte esencial de las operaciones comerciales, no solo como equipos de apoyo. Las organizaciones deben ser conscientes de cómo sus activos están conectados a Internet y a terceros, y actuar en consecuencia para protegerse.

**Contexto Histórico**

Este tipo de incidentes no es aislado. En los últimos años, hemos visto un aumento en los ataques cibernéticos que causan daños físicos, lo que indica una tendencia preocupante en la que los sistemas de tecnología operativa (OT) e IoT son cada vez más objetivos de actores maliciosos. La falta de controles automatizados y la gestión de estas redes fuera del ámbito de la tecnología de la información (IT) contribuyen a su vulnerabilidad.

**Recomendaciones**

Para mitigar estos riesgos, las organizaciones deben implementar medidas de protección robustas. Se recomienda el uso de redes privadas virtuales (VPN), una autenticación fuerte y herramientas de acceso seguro centralizadas con seguimiento de sesiones. Cambiar las contraseñas predeterminadas, mantener el firmware actualizado y segregar las redes son prácticas de seguridad esenciales.

Gallagher sugiere que los atacantes probablemente compilaron una lista de objetivos al escanear el Internet público en busca de huellas dactilares específicas de controladores, como los de Danfoss, Dixell y Copeland. Luego, es probable que implementaran un script automatizado para explotar vulnerabilidades conocidas o utilizar credenciales predeterminadas, activando el modo de descongelación simultáneamente en múltiples sistemas.

Es crucial que las organizaciones revisen sus prácticas de seguridad y comprendan que la ciberseguridad en sistemas de refrigeración y control de temperatura es un aspecto fundamental de su operación. La protección de estos activos debe ser una prioridad para salvaguardar no solo la integridad de los productos, sino también la continuidad de las operaciones comerciales.

Fresh European Fridge Attacks Put Cold-Chain Security in Focus

Source: Dark Reading

A second wave of attacks on supermarket refrigeration systems across Europe this week has heightened concerns about the broader "cold chain's" vulnerability to similar attacks, given that supermarkets aren't the only businesses that rely on cold storage. As inmid-October,an unknown threat actor appears to have gained access to refrigeration controllers at multiple European supermarkets and switched the systems to defrost mode, raising temperatures to 50 degrees Celsius (122 degrees Fahrenheit) and causing food spoilage. Reporting by the BBC, Reuters, CNBC, and other outlets suggest the latest attacks were smaller in scope compared to the first wave in October that impacted more than 700 retail and grocery stores primarily in France. A smaller number of stores in Belgium, Germany, the Netherlands, Portugal, Poland and Spain were also caught up in the October attacks. BBC reported the new attacks as impacting "dozens of supermarkets" in seven European countries including Belgium, Luxembourg, Estonia, Ireland, Sweden and Finland. Spokespersons from several supermarket chains like France's Carrefour, Belgium's Ahold Delhaize and Colruyt Group, and Sweden's Coop chains confirmed varying but relatively limited impacts from the new attacks. In a Nov. 2 statement,Carrefoursaid a cyberattack targeting its refrigeration systems had impacted 15 out of 700 stores in Belgium. In an undated statement, US-basedCopeland, which manufactures technologies for regulating commercial refrigeration systems, alluded to a cybersecurity incident affecting refrigeration systems in France, which it said related to a discontinued generation of supervisory controllers. No individual or group has claimed responsibility for either the first or the second wave of attacks, and the motivation behind it remains a mystery. European authorities are currentlyinvestigating the attacks. Researchers, including those atFrance's CERT, have linked the hacks so far to Internet-connected refrigeration controllers made by Denmark-based Danfoss, Italy-based Dixell, and Copeland. Organizations using these controllers often connect them to the Internet to enable remote maintenance and support, but in doing so also potentially expose them to unauthorized access and remote attack by threat actors. Risks include unpatched vulnerabilities in these technologies that attackers can exploit, like three inDanfoss' AK-SM 800Acontrollers that researchers at Claroty disclosed this August and another two they reported the same month inCopelandcontrollers. Weak configurations and poor security hygiene are also other major problems. "Misconfigurations and systemic hygiene failures represent the vast majority of the threat surface," says John Gallagher, vice president at operational technology (OT) and Internet of Things (IoT) security vendor Viakoo. "While unpatched vulnerabilities exist in older firmware, they are rendered dangerous only because basic architectural hygiene was skipped, especially [when] making them Internet-facing." Common mistakes include widespread use of default passwords, vendor-shared service codes, or static credentials across hundreds of locations makes brute-forcing trivial, Gallagher adds. The weaknesses are not confined to supermarket refrigeration systems. The same combination of Internet connectivity, remote access, and inadequate security practices can put temperature-controlled infrastructure across other critical sectors at risk, according to security experts. Sean Tufts, field chief technology officer (CTO) at Claroty, points out that "pharmaceutical storage and distribution, food distribution centers, and industrial facilities all rely on connected operational technology to maintain precise environmental conditions." Thelevel of exposure will varydepending on how these systems are deployed, connected, and secured. But many organizations that rely on remotely accessible refrigeration or temperature-control equipment face similar challenges around asset visibility, third-party access, and securing legacy systems, Tufts says. "The same types of weaknesses can exist across different industries, even if the equipment and operational requirements differ." The potential consequences of a compromise, says Tufts, can vary by sector. "A disruption to pharmaceutical storage could compromise temperature-sensitive medicines, while an incident affecting food distribution could lead to spoilage and supply chain disruptions," he notes. "Industrial environments may face additional operational consequences depending on the materials and processes involved." The supermarket attacks are a reminder that refrigeration and temperature-control systems are part of essential operations and not just back-of-house equipment, Tufts adds. Organizations should identify these assets and know how they connect to the Internet and third parties. "Where remote access is necessary, use a VPN, strong authentication, or a centralized secure-access tool with session tracking." Changing default passwords, keeping firmware current, and segmenting are also recommended security practices, he says. Gallagher says that while it's unclear how the attacks on the commercial refrigeration systems played out, the most straightforward theory is the threat actor likely compiled a target list by scanning the public Internet for specific controller fingerprints, such as those tied to Danfoss, Dixell, and Copeland. They then likely deployed an automated script across that target list to exploit known web vulnerabilities or push default credentials, triggering the defrost mode simultaneously. Gallagher says the same attacks that worked on commercial refrigeration systems can potentially work across almost any form of OT and IoT systems. That's because these systems often are managed outside of IT, lack automated controls to keep firmware and passwords updated, and have porous network borders. "The growth over the last three years in operational ransomware and in cyberattacks causing physical damage shows that these attacks are on the rise and not specific to any one kind of system."